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Por la Espiral - September 6, 2006

Pobreza que no cuadra

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Pobreza que no cuadra
-Ya tardaron con la encuesta
-Pobreza extrema, disfraz

Urge despolitizar la medición de la pobreza, desnudarla de la manipulación ideológica e impedir que esté supedita al servicio de la maquinaria estadística del presidente en turno. De esta forma podremos construir padrones confiables y creíbles para impulsar el crecimiento, redistribuir el ingreso, mejorar los niveles de desarrollo y elaborar políticas públicas de contenido social menos dispersas.
  A la situación política del país, la entrega del VI Informe de Gobierno efectuada por el presidente Vicente Fox, el viernes pasado, dejó a millones de mexicanos sorprendidos ante el vacío en la difusión de datos y la evolución de cifras que a estas alturas son pertinentes dar a conocer máxime, al final de un  sexenio.
 Nos  quedamos con un simple mensaje grabado que no ahondó en la rendición de cuentas, únicamente en defender en la palabra, una vocación demócrata dibujando a un país que existe en la más prolífica imaginación del presidente Fox.
 La Presidencia  de la República sacó provecho de la situación premeditada de San Lázaro, cayó muy bien para el recuento que no escuchamos, porque la lectura del VI Informe de Gobierno pudo haberse difundido por cadena nacional. La omisión deja en el misterio cifras pertinentes como la situación de la pobreza en México, que a estas alturas, es el secreto mejor guardado de la administración foxista dado que la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) correspondiente al 2005, no lograr cuadrarse.
Los técnicos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y del INEGI trabajan arduamente para complacer al presidente Fox en la reducción de la pobreza, sobre todo, de la pobreza extrema, para ponerle la etiqueta a esta administración de “reductora de la pobreza como nunca antes en cuarenta años”.
Sin embargo, los números no les salen y es que hay que darle credibilidad estadística a las mentiras, ajustándolas primero a los datos del INEGI del II Conteo de Población y Vivienda de 103 millones 263 mil 388 mexicanos, con la ausencia de los mexicanos “fantasmas migrantes ilegales” que no figuran ni en las estadísticas mexicanas, ni en las estadounidenses; añadimos un buen número de mexicanos indigentes en territorio nacional que tampoco son contados; otro tanto de gente que vive en coladeras en zonas urbanas, también fuera de los números oficiales; y otros mexicanos más, como es mi caso y el de mi familia, que esperamos por la encuesta del INEGI, igual que mis vecinos de la colonia.
La base de la población es importante para que encajen los resultados, así es que el INEGI, encargado de elaborar la ENIGH ya se demoró más de lo previsto, porque el informe de la pobreza debió incluirse en el VI Informe de Gobierno.
A COLACIÓN
 Fue Ernesto Zedillo, como secretario de Programación y Presupuesto, quien aconsejó al presidente Carlos Salinas de Gortari, en marzo de 1989,  realizar al inicio del sexenio una nueva encuesta sobre distribución del ingreso con la finalidad de medir en el tiempo el resultado de las acciones del gobierno para la atención de la pobreza.  La intención básica era tener un comparativo entre la pobreza que recibía el mandatario en funciones, y la rendición de cuentas que éste entregaría a su relevo presidencial.
 Salinas de Gortari relata en el libro “México, un paso difícil a la modernidad”, que: “En 1989 el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) levantó una encuesta nacional sobre Ingreso y Gasto de los Hogares Mexicanos. Llevada a cabo con la metodología internacional aprobada por la ONU, la encuesta generó una auténtica radiografía de la situación social del país”.
 De esta forma Salinas de Gortari afirma que de 1989 a 1992 la población con pobreza extrema en México pasó de 14.9 millones a 13.6 millones, una reducción del 8.7 por ciento.
 No obstante, Ernesto Zedillo en su calidad de presidente remarcó, año con año, de su administración que el número de personas en pobreza extrema que le heredó el salinato y la crisis económica y financiera de finales de 1994 fue superior a los 30 millones.  “La crisis de 1994-1995 constituyó un enorme revés, la pobreza extrema aumentó de 21% de la población en 1994 a 37% en 1996”.
 Así, para el VI Informe de Gobierno del presidente Zedillo, la lectura oficial del rostro de la pobreza contó con el desglose siguiente: 26 millones de personas en pobreza extrema; más 24 millones de personas en pobreza “moderada”. En total, la administración de Zedillo redondeó el número de mexicanos pobres en cincuenta millones.
 La administración zedillista no pudo ufanarse de un éxito en el combate a la pobreza por que la magnitud del cisma económico no podía ser absorbida y revertida en el corto plazo. De hecho, todavía se cuestiona si 4 millones de mexicanos dejaron de ser extremadamente pobres en el sexenio de 1994 al 2000 con una política social  tan conservadora: en 1994 los recursos para el combate a la pobreza extrema representaron el 11.1% del gasto social; en 1995 de 11.6%; 1996 de 11.5%; en 1997 de 10.2%; en 1998 de 10%; en 1999 de 10.5%; y en el 2000 de 10.7 por ciento.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 ¿Qué pasa con las cifras de la pobreza en la actual administración? Que las reinventaron y reclasificaron haciendo más difícil  seguirle el hilo de la claridad al reacomodo de las cifras porque se disgregan en  pobres que no les alcanza para comer; pobres que comen pero que no les alcanza para gastos de salud y educación; y pobres que tienen para comer, medicarse y educarse pero no para pagar una vivienda, ni transporte público.
 A la pobreza la segmentaron por calidades, para la Sedesol no es lo mismo ser pobre con 15 pesos en el bolsillo y comer;  que ser pobre sin 15 pesos en el bolsillo aunque de todos modos se  pueda comer de la caridad o las sobras  de un mercado. Esta disección es tendenciosa y muy subjetiva, más fácilmente manipulable y alterable estadísticamente.
 El meollo actual es que la Sedesol y el INEGI quieren ayudar al presidente Fox a cerrar el sexenio con una cifra rimbombante en materia de pobreza, y pretenden ajustar las estadísticas para que aparezca que de 2000 al 2006 únicamente el 40% de los mexicanos están en condiciones de pobreza, lo que implicaría que 41.2 millones de personas tendrían algún tipo de pobreza: alimentaria; de capacidades o desarrollo de patrimonio.
 Y lo quieren señalar diciendo que más mexicanos dejaron atrás la pobreza extrema para anunciar una cifra menor a los 10 millones de personas extremadamente pobres.
 Cuando el INEGI difunda los resultados para halagar al presidente Fox será imposible  contener la risa.

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