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Por la Espiral - September 1, 2006

Otro informe controversial

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Otro informe controversial
-La caja de Pandora de JLP y  VFQ
-Voces de millones indignados

Tal parece que fue ayer, cuando el primero de septiembre de 1982, el presidente José López Portillo leyó ante el Congreso su Sexto Informe de Gobierno, una buena parte dedicada a la bonanza petrolera: “Nuestra economía no está petrolizada, ni por el porcentaje de la ocupación que genera el sector petrolero, ni por su participación en la inversión total, ni por la parte de los ingresos públicos que produce, ni en fin, por el peso que tiene su producción en el Producto Interno Bruto”.
Entonces López Portillo afirmó que una cosa es la petrolización y otra aprovechar una plataforma petrolera de producción para impulsar el desarrollo general de la economía.
También defendió que “el petróleo es símbolo de nuestro nacionalismo, rescatado por la Nación desde Cárdenas y desarrollado por los regímenes sucesivos”.
Además del lenguaje de salvaguarda petrolero, el Sexto Informe de Gobierno pasó a la historia por dos anuncios significativos aderezados por la grandilocuencia del mandatario “defensor como un perro del peso” y melancólico por dejar el poder: la emisión de dos  Decretos,  uno para nacionalizar los bancos privados; y otro, para establecer un control generalizado de cambios.
Ese informe lleno de controversias, con una  magnitud de cambios adoptados en el ocaso del sexenio, sigue siendo recordado por el anuncio de la nacionalización bancaria que forma parte de los tres acontecimientos más importantes para México en el siglo XX en materia estructural: la expropiación petrolera, la eléctrica y la bancaria.
Buena parte de las entrevistas posteriores que José López Portillo en su calidad de ex presidente concedió a la prensa nacional y extranjera en los años siguientes rondaron en el interés de los periodistas por desvelar el sigilo bajo el cual el presidente guardó esas dos decisiones, evitando su filtración a los mercados financieros. Se escudriñaba insistentemente en los nombres del grupo de colaboradores más cercanos que sabían de la medida.
A COLACIÓN
 Se lo pregunté al ex presidente en febrero del 2003, en una entrevista publicada por la revista Vértigo, en la edición del 23 de febrero del año de referencia, curiosamente esta cita junto con otra entrevista  posterior concedida a Jacobo Zabludovsky fueron las dos últimas antes de que José López Portillo falleciera el 18 de febrero del 2004.
En aquél encuentro le pregunté: “¿La idea de la nacionalización fue una decisión unilateral?”. A lo que el ex presidente respondió: “No hay decisiones unilaterales y menos cuando se tiene una relevancia así. Revisando mis notas, yo empecé a vislumbrar esa posibilidad en el año de 1976. Pensé que si no se corregían ciertas tendencias del sistema de ahorro y no cumplía con su función pública y seguía afectando a la economía mediante la fuga de capitales era necesario hacerla. Pretendía corregir el rumbo de la economía”.
—¿Qué le llevó a no hacerlo en 1976?
—Un régimen que estaba estrenando facultades, y quería yo agotar otras medidas ya dentro del gobierno, como una realidad. Entonces fui llevando al país a diversas etapas ideales buscando el crecimiento y pues hicimos la corrección.
—Sin embargo, llega el año de 1982: ¿qué hace? ¿Le dice a su gabinete que quiere nacionalizar la banca?
—Es una medida de tal naturaleza que no se puede publicitar porque ocurren las cosas que cuando se anuncia una devaluación, entonces el anuncio de la medida acelera el proceso y la provoca. Hay que ser muy discreto. Con el único que la discutía era con el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, al que le pedía medidas sucedáneas, pero nunca aceptó a darme una.
“Por tanto, tomé una de esas decisiones que tienen que sustentarse jurídicamente, y lo discutí con mis asesores especiales, con mi gente de confianza. No fue una medida democráticamente concertada, no. Fue del Ejecutivo”.
Luego, le cuestioné: “¿Qué le decía Silva Herzog al respecto de la nacionalización, lo persuadía, lo convencía, estaba a favor?
—A favor no estaba pero no ofrecía ninguna opción. Yo andaba desesperado. Lo único que hice fue consultarlo con la gente de mi absoluta confianza, como Carlos Tello, José Andrés de Oteyza, con mi hijo Pepe… con ellos discutí la medida.
-¿Cuántos meses antes del 1 de septiembre de 1982 se preparó?
—El suficiente para que llegara con los instrumentos depurados. No se podía hacer así nada más. Tomé las precauciones para que no se conociera ni se entorpeciera la ejecución.
¿Temía que la nacionalización generara alguna repercusión al interior?
—Temía que se acelerara la fuga de capitales y que los banqueros tomaran las precauciones contables, sacaran documentos y dejaran los archivos vacíos.
—Y en el exterior, ¿cómo esperaba que reaccionara Estados Unidos?
—Aunque sé que había que considerar la posible repercusión por ser una medida en contra del orden internacional tradicional, se trató bien.
Para los lectores interesados en conocer todo el texto íntegro de la entrevista les sugiero visitar http://www.revistavertigo.com/historico/1-3-2003/reportaje2.html.
GALIMATÍAS
 Estamos al borde de otro informe histórico de esos que igualmente serán recordados y destacados en los libros, veinticuatro años después no esperamos anuncios espectaculares, ni de repercusión estructural, pero lo álgido del momento político anticipa un cierre sexenal del presidente Vicente Fox lleno de señalamientos, cuestionamientos, críticas y demandas altisonantes por no omitir que la violencia también está en el clímax porque hace seis años la descomposición del país no mostraba signos de agotamiento como sucede en el rostro actual.
 El primero de septiembre de 1982 un priísta respondió al Sexto Informe de Gobierno del presidente López Portillo, lo hizo Humberto Lugo Gil. El día de hoy, el Sexto Informe de Gobierno, del presidente panista Vicente Fox, será respondido por el panista Jorge Zermeño, presidente de la Cámara de Diputados.
 Aun con varias décadas de diferencia, los tiempos no han cambiado del todo, el petróleo sigue ayudando a México de forma fundamental, quizá redujo su impacto en la balanza comercial, no así en las finanzas públicas.
 Hoy tendremos un informe que dará mucho para hablar comenzando porque sucederá en un recinto Legislativo sitiado por el Estado Mayor, con  un cerco de acero, que con toda la fortaleza no podrá  impedir el eco de millones de mexicanos indignados por las promesas de campaña incumplidas; por un presidente que dejará un país en las peores condiciones de convivencia política y de seguridad; además con todas las ventajas económicas para los inversionistas extranjeros. Es la hora de hacer cuentas.

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