Home Por la Espiral El borrón de la pobreza
Por la Espiral - August 31, 2006

El borrón de la pobreza

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-El borrón de la pobreza
-PROGRESA-OPORTUNIDADES
-Crecimiento, distribución y salario

En materia estadística, el fenómeno de la pobreza es de tal complejidad, que presenta múltiples variantes bajo el inminente desafío de medir una realidad analizable desde concepciones subjetivas y objetivas, lo que irremediablemente arroja resultados numéricos distintos.
 En los últimos años determinados organismos internacionales, principalmente el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han procurado fomentar en los gobiernos de los países más atrasados en niveles de crecimiento y desarrollo la utilización de nuevos métodos estadísticos acordes con la sintonía internacional a fin de lograr una valoración   más estandarizada del fenómeno de la pobreza en cada país.
 Más allá del calificativo “de mito genial” realizado por Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda en el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari, hoy exitoso empresario y asesor de deuda, la pobreza es una preocupación constante, una amenaza para cualquier gobierno, de cualquier ideología, tendencia, mayor o menor propensión a la democracia, lo es para toda la sociedad, la estabilidad mundial y la gobernabilidad futura, sin menoscabar la tensión a la  de por si delgada línea de la paz.
 Lejos de ese mal chiste del mito genial, las evaluaciones de los organismos internacionales muestran evidencias de que el mundo con todo y el avance tecnológico, el fomento de la democracia y la libertad económica, el adelgazamiento del Estado, la reducción del déficit presupuestal y la eficiencia en los programas sociales, con todo esto, la pobreza no amaina.
 El hecho es que tales consideraciones provocan que actualmente se impulsen diversas líneas de investigación para primero, medir mejor la pobreza; segundo, para interpretarla; y tercero, para trasladar los resultados cuantitativos a líneas de acción con programas meta-objetivo, focalizados o de nicho, en las políticas públicas.
 En la reformulación, el crecimiento como condición única de alivio a la pobreza quedó rebasado hace más de una década, sabemos que el crecimiento debe ir acompañado con una serie de políticas correctivas para  la distribución del ingreso mediante la base fiscal,  del reparto de la generación de la riqueza y la aplicación de decisiones de bienestar en la homogeneización y generalización de los servicios públicos, agua, luz, alcantarillado, carreteras, escuelas públicas, hospitales del sector salud; etc.
 El crecimiento per se no basta para el combate a la pobreza,  más en sociedades como la mexicana donde además se arrastra un enorme problema histórico-generacional en la repartición de la riqueza.
  La otra premisa, el ingreso como fuente para reducir la pobreza tampoco sirve por si solo, aunque lo considero un factor esencial en el supuesto del ingreso-sueldo-salario o remuneración; este factor es fácilmente manipulable  por las entidades públicas o descentralizadas encargadas de llevarle las estadísticas al gobierno. Entonces tenemos que el subsidio del gobierno a una familia es una forma de ingreso, que las remesas en dólares enviadas desde Estados Unidos a un familiar en México son contados como un ingreso, que cualquier subvención del gobierno hasta el acceso a un servicio gratuito de salud o educación, son una forma de completar el ingreso de una familia.
 Por ende, surgen las distorsiones, se pierde la verdadera dimensión del problema porque al gobierno y la fábrica de estadísticas únicamente les interesa que la persona o las familias tengan manera de recibir, sea en efectivo o en especie, alguna forma de ingreso para sobrellevar el drama de la pobreza.
 De esta forma, el análisis por el lado del ingreso se corrompe porque se olvida la fuente imprescindible para una persona que no nació siendo propietaria, no tiene bienes inmuebles para rentar, ni capacidad empresarial, más que el vender el talento de su trabajo y en todo caso su fuerza física, ¿qué espera a cambio? Un ingreso revaluado que a través de su sueldo, salario o la remuneración correspondiente le permita contar con el poder adquisitivo para resolver sus necesidades mediatas e inmediatas.
 Países como México y Centroamérica, por citar a la región de América Latina, están sosteniendo una dependencia de doble filo de las remesas que llegan desde Estados Unidos a millones de familias receptoras, considerarlo como un ingreso, es, repito, perder la naturaleza del origen que no es resultado de un alivio económico permanente; ni de un éxito alcanzado por alguna política pública de empleo; ni derivado del engranaje crecimiento económico-trabajo-salario revaluado.
A COLACIÓN
 Ellos lo  dijeron: la Coalición Nacional de Trabajadores (CNT-INEGI) y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) dieron a conocer un reporte en el que precisan que “alrededor de 30 millones de mexicanos sobreviven con menos de 30.5 pesos al día, y 50 millones se enmarcan en algún grado de pobreza”.
SERPIENTES Y ESCALERAS
En la lógica de la Sedesol, en este momento, una persona que vive en una zona rural y gana más de 15.4 pesos diarios no está en el umbral de la pobreza alimentaria. Una persona en una zona urbana, supongamos un indigente o un limpiaparabrisas, que percibe más  de 20.9 pesos diarios tampoco sufre pobreza alimentaria. Ninguno de los dos casos es extremadamente pobre.
Si esta misma persona, la de la zona rural, percibe más de 18.9 pesos diarios y la de la zona urbana más de 24.7 pesos diarios, entonces ambas se “salvaron” de caer en el umbral del desarrollo de capacidades porque el gobierno interpreta que cuentan con el ingreso suficiente para cubrir la alimentación, salud y educación.
Ahora bien si la persona de la zona rural gana más de 28.1 pesos por día y la de la zona urbana arriba de 41.8 pesos por día, ambas superaron al umbral de desarrollo de patrimonio porque el gobierno cree que tienen el ingreso para cubrir las necesidades de alimentación, salud, educación, vestido, calzado, vivienda y transporte público.
El hecho de que analistas privados lo reconozcan y lo avalen es preocupante, porque implica que en México una persona que vive en una zona urbana y que vende chicles en un semáforo, carente de toda oportunidad, debe tener un tratamiento diferente porque ya dejó de ser extremadamente pobre gracias a que percibe 41.8 pesos diarios, que a la semana son 292.6 pesos y al mes mil 254 pesos.
En la vida diaria, mil 254 pesos al mes para una persona no puede ayudarle a satisfacer sus necesidades por comida, vestido, calzado, salud y educación.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *