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Por la Espiral - August 29, 2006

El informe final de Fox

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-El informe final de Fox
-Más deuda interna, herencia
-Logros a medias. Pendientes

Semana del Sexto Informe de Gobierno, semana de tensiones, jaloneos políticos. Simplemente, de pronóstico reservado.
 Por fin, al fin, último informe del presidente Vicente Fox, seis años que comenzaron llenos de esperanzas, quimeras, promesas de 15 minutos para la paz en Chiapas; del crecimiento del 7% anual cada año; de anuncios incumplidos: “El presidente propone y el Congreso dispone”, frase  histórica para un presidente que nunca propuso, y un Congreso que nunca le dejó pasar.
 ¿Cómo deben realizarse las evaluaciones a la figura del presidente Fox en un sexenio de marcados contrastes? Fox pasará a la historia como un presidente de la transición hacia la democracia, una transformación que entiendo yo, no es nada fácil de liderar más si lo que falta es tamaño de estadista, no obstante creo que esa mutación, entre el viejo régimen y la búsqueda de nuevos cauces, siguió dejando a muchos mexicanos en el lindero del desconcierto ante  el cobijo de los viejos intereses.
 Difícil papel del presidente Fox en una etapa coyuntural en la que debemos avanzar hacia grandes transformaciones, necesarios cambios estructurales para no perder el cauce y vivir lo más pronto posible en una sociedad con madurez cívica y democrática.
 Dejo para los historiadores las comparaciones, de si Fox jugó en México un rol comparable con el de Adolfo Suárez en la transición española o definitivamente estamos a la espera de un gran conciliador.
 En el caso de Fox encontramos que  en  lo político y en lo económico nos quedamos en las buenas intenciones eclipsadas por una ausencia de liderazgo y capacidad de todo el Ejecutivo y del gabinete (o del gabinetazo).
 Claroscuros marcados en el terreno de lo económico, algunos destellos tuvieron que ver con la política social, al pasar de una orientación más incluyente con programas operando a favor de las transferencias monetarias condicionadas y no de los subsidios perversos.
 El seguro popular y el Instituto de Protección Social son dos buenas ideas para que la agente de cualquier estrato social, que viva del autoempleo desprotegida del brazo público  de la salud y carezca de seguridad social en pensiones, pueda contar con ambos a partir de realizar aportaciones, una parte compartida con el gobierno.
 En la práctica faltó redondearlo mediante la modernización de la infraestructura de la red hospitalaria y los insumos médicos, lo mismo para el  funcionamiento de las autopensiones.
 En materia financiera, las amortizaciones adelantadas para el pago de la deuda externa del sector público, respondieron a una gran presión por parte de los analistas y la comunidad financiera  con el beneplácito del gobernador Guillermo Ortiz Martínez para aprovechar la enorme liquidez en dólares que obtuvimos este sexenio.
 En el año 2000 la deuda externa pública era de 84 mil 600 millones de dólares, a  junio del 2006 el saldo neto redujo a 55 mil 353.6 millones de dólares.
A COLACIÓN
 En estos seis años quiero destacar al petróleo como el gran factor que permitió que México, sin contar con un plan nacional de desarrollo rector, siguiera en marcha.
 De las tres mezclas de calidad para exportación, en el año 2000, el crudo maya de exportación cotizaba en 22.99 dólares por barril, al segundo trimestre del 2006, se vende en 54.60 dólares por barril y en el mes de agosto pasado subió a 56.69 dólares promedio el barril de petróleo.
 Fundamentalmente, el petróleo significa el bálsamo que le dio un respiro a México, porque aceleró la acumulación de reservas internacionales en el Banco de México de manera histórica; porque permitió contar con las divisas para realizar las amortizaciones de la deuda externa pública; porque le dio a las finanzas en cinco años y medio recursos extraordinarios cercanos a los 100 mil millones de dólares; porque impulsó a la balanza comercial, y apoyó el  superávit financiero y del sector público.
Gracias al petróleo y los recursos extraordinarios, los presupuestos funcionaron con un margen de holgura para responder a los embates climatológicos en diversas entidades del país.
Igualmente preponderantes, las remesas registraron niveles históricos: en cinco años del gobierno del presidente Fox ingresaron en total 68 mil 754 millones de dólares a diciembre del 2005. Para diciembre próximo el balance sexenal estimado de remesas es de entre 92 mil  a 95 mil millones de dólares.
GALIMATIAS
No podemos dejar de señalar la doble moral del Gobierno Federal, una para utilizar la liquidez en dólares y amortizar deuda externa del sector público, pero otra, carente de toda capacidad de maniobra para canalizar los  excedentes a programas de inversión sin  necesidad de recurrir a más endeudamiento interno, vía los Proyectos de Infraestructura Productiva de Impacto Diferido en el Registro del Gasto Público (PIDIREGAS).
 El presidente Ernesto Zedillo y el presidente  Fox han endosado una nueva hipoteca para las nuevas generaciones en  deuda interna: al 30 de junio, el saldo de la deuda interna contabilizó 107 mil 657.71 millones de dólares a un tipo de cambio de 10.81 pesos por dólar.
 Dentro de la evaluación sexenal tampoco fueron posibles los crecimientos económicos sostenidos, ni el empleo de buena calidad, ni se revaluó el salario de los trabajadores so pena de la contracción del poder adquisitivo de los últimos 30 años.
 Para la pobreza se echó mano del maquillaje en las estadísticas,  aunque  las parcelas abandonadas  y la miseria palpable en cualquier semáforo o calle  refuten,  día tras  día, los números  oficiales.
 La reclasificación de la pobreza efectuada por la SEDESOL no representa, ni incluye de manera real y completa, al verdadero rostro de la miseria, únicamente la matiza. Lo mismo que el INEGI con la reformulación de  la tasa de desempleo (a partir de los 14 años de edad) intentando desconocer lo que antes medía que era adolescentes de 12 años aguardando entrar al mercado por un empleo ante la precariedad de sus familias. Hoy esos adolescentes de 12 años, siguen entrando y saliendo del mercado laboral, pero ya no son considerados en las estadísticas.
 ¿Qué más decir? Que ha sido un sexenio marcadamente difícil para la gobernabilidad del país, la fortaleza de las instituciones y para la economía de los mexicanos sostenida gracias al crédito al consumo, no por su empleo formal, ni por su salario real.
 Finalmente, la mano de la historia siempre alcanza y habrá que ubicar al presidente Vicente Fox y a su debilidad de carácter en esta etapa transitoria.   Por lo pronto quiero darle las gracias al petróleo por habernos dado el alivio  para seguir con la inercia económica.

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