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Por la Espiral - August 21, 2006

Un verdadero milagro económico

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Un verdadero milagro económico
-El maleficio del ciclo sexenal
-Se desaprovechó la liquidez

De nueva cuenta el escenario de final de sexenio es plena evidencia de la inconsistencia del ciclo económico: el arranque es generalmente negativo, a la baja, después con muchos esfuerzos logra reactivarse la economía para culminar el tramo final con broche de oro intentando salvar el comportamiento errático del PIB en la mayor parte de los seis años transcurridos.
 Como no se trata de una carrera donde lo que importa es llegar a la meta, no es válido justificar la entrega de una administración a otra señalando que “todo marcha en perfectas condiciones,  hasta con la economía en crecimiento”. El último año de gobierno no debe ser utilizado para borrar todo lo que no se hizo en los meses y años pasados.
 De manera más seria tenemos que romper “la maldición del ciclo”, una en la que el presidente saliente deja una economía supuestamente a la alza, y el presidente entrante la recibe, para en su primer año de gobierno revertir el producto hacia una caída.
 Veámoslo en los últimos acontecimientos: en 1994 el PIB cerró en 4.5%; en 1995,  primer año de gobierno del presidente Ernesto Zedillo, la economía cayó 6.2%; en el 2000 el PIB subió 6.6%; mientras que, en el 2001,  primer año de gobierno del presidente Vicente Fox, la economía se contrajo 0.1 por ciento. Ahora, en la recta final, el pronóstico del Banco de México anticipa un PIB de 4.5 por ciento.
 ¿Qué tan útil es en términos cuantitativos para los mexicanos el estirón económico de fin de sexenio? No tiene impacto sustantivo, lo loable para los mexicanos es obtenerlo desde el principio del sexenio, tener políticas de impulso para alargar el ciclo de auge, y en pos de una continuidad en la estrategia de auge del PIB, entregar la estafeta privilegiando el crecimiento sostenido.
 Nuevamente estamos a punto de culminar otro sexenio que tampoco logró impactar favorablemente a la población en el producto por habitante: en 2005 éste subió 1.6 por ciento, tan marginal, que fue uno de los más bajos de la región de América Latina. Prácticamente imperceptible para aliviar las penurias de los mexicanos.
 Es de congoja el cúmulo de oportunidades que dejamos ir este sexenio con condicionantes, internas y externas distintas, entre el gobierno del presidente Zedillo y el del presidente Fox.
El primero estuvo marcado por una crisis económica, financiera y monetaria; constantes caídas del precio del petróleo en el mercado internacional y astringencia crediticia; el segundo,  continuó con la herencia de una macroeconomía  cuya salud pende del superávit y una inflación a la baja, el contraste devino de un escenario con marcada liquidez para el país que no se supo aprovechar.
 La diferencia entre uno y otro sexenio es que en el presente es donde menos se capitalizaron logros económicos que pudieron ser muy importantes por la bonanza de los precios del petróleo, el impulso preponderante que los petrodólares dieron a las finanzas públicas, la balanza comercial y la acumulación de reservas internacionales.
 La liquidez en dólares llegó a la Balanza de Pagos con las remesas, ¿sabe cuántos migradólares entraron en cinco años del gobierno del presidente  Fox? Sumemos únicamente lo que consta en los canales formales del sistema financiero: en 2001 llegaron remesas por 8 mil 895 millones de dólares; en 2002 por 9 mil 815 millones de dólares; en 2003 13 mil 396 millones de dólares; 2004 los envíos fueron por 16 mil 613 millones de dólares; y en 2005, la cifra arrojó 20 mil 035 millones de dólares
Son 68 mil 754 millones de dólares. Con el flujo de remesas  que ingrese a lo largo del 2006, podría arrojarnos en total un balance de entre 92 mil y 95 mil millones de migradólares en seis años.
Veamos otro factor importante: la recepción neta de inversión extranjera directa, que de acuerdo a la Cepal, de 2001 a 2005 México recibió en total 76 mil 159 millones de dólares. El país en la región más premiado por la inversión directa. ¿Pero en concreto dónde están los beneficios para la población?
Faltaron estrategias, pericia y visión, para aprovechar esos miles de millones de dólares, que quizá hagan sombra en el próximo sexenio de cambiar las condiciones de la geopolítica y geoeconomía  por los aspectos bélicos que trastocan sensiblemente al mercado petrolero.
Este sexenio se nos fue de noche y más que alegrar el resultado del PIB, de abril a junio del año en curso, de 4.7%; y el crecimiento de la economía en el primer semestre del año, de enero a junio, de 5.1%; siento pesadumbre por otros seis años más desperdiciados, desperdigados, donde la silla de los estadistas siguió vacía.
A COLACIÓN
 Cuestión de enfoques: ¿Seis años más o seis años menos? Fueron seis años más de remontar la cuesta del crecimiento, sin respuesta tangible para la demanda histórica de empleo y salario bien remunerado.
Y seis años menos, en una recta de compromisos globales en la agenda de los Objetivos del Milenio, que nos imposibilitan para arribar al 2105 con la meta cumplida de reducir la pobreza a la mitad.
Tendría que suceder un milagro, no el de la alquimia de los números, ni el del maquillaje de cifras, o el de la reformulación de los métodos estadísticos con parámetros que dejan de incluir a ciertos grupos de la población en la medición para dar entonces cifras de disfrazada mejoría, tendríamos que, de 2006 al 2012, crecer sostenidamente entre 7% y 8%; triplicar la inversión extranjera directa anual; y canalizar todo los miles de millones de dólares del petróleo a construir obras que hasta el momento nuestros ojos no han visto en México en redes ferroviarias, portuarias, aeroportuarias e infraestructura energética.
Además, el crecimiento no basta para reducir la pobreza si éste no va acompañado de una política adecuada, incluyente y progresiva, encaminada a reducir  la brecha de la inequidad, enfocada a redistribuir el ingreso y la riqueza generada anualmente.
Si distribuimos de manera equitativa los beneficios cuantitativos, la población tendrá triunfos cualitativos.
GALIMATÍAS
Todo apunta a que el PAN-PRI (o PRIAN) harán de las suyas en la  LX Legislatura lista a tomar posesión el 28 de agosto próximo, y aunque es de esperarse una amplia reforma en Pemex, CFE y Luz y Fuerza, insisto que de 2006 al 2012 México debería tener a su favor el entorno internacional, un gran Plan Nacional de Desarrollo y un gran presidente con visión de estadista  para llegar efectivamente a la reducción de la pobreza, cumplirle a la gente con su demanda histórica y romper con el maleficio sexenal de los crecimientos erráticos e insuficientes. Es  prácticamente esperar  un milagro guadalupano.

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