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Espectáculos - August 15, 2006

“Las alas de la vida”, una cinta sueca que dibuja y desdibuja la pesadilla neoliberal

Oksana Akinshina da vida
a la ingenua protagonista
 Foto: Internet

Por Javier Pérez
Reportero Azteca21

Ciudad de México.- 15 de agosto de 2006.- Sus ojos cafés miran hacia cualquier parte, las lágrimas que brotan de ellos no ocultan la inocencia de su dueña ni sus ganas de vida, pero evitan al hombre que se mueve jadeante encima de su cuerpo adolescente. Tiene que soportarlo para conseguir su sustento, pues su madre la ha dejado a su suerte, su tía la ha humillado y la seguridad social de su país es incompetente.

Ésta es la tragedia de Lilja (estupenda Oksana Akinshina), una jovenzuela de 16 años que debe enfrentar con sus propias fuerzas la aplastante realidad del perdido suburbio ruso donde vive y los embates de un clima (social y ambiental) hostil apenas armado con su dulce rebeldía derivada de una putrefacta educación.

“Las alas de la vida” –que se exhibe jueves 17 y viernes 18 de agosto en Cineteca Nacional-, del siempre atractivo cineasta Lukas Moodysson, es un mazazo en la cabeza, un filme donde el director sueco elige la sencillez del relato dramático para dibujar (al tiempo que desdibuja) al espectador una metáfora de las desconsoladoras virtudes de un sistema económico y sociopolítico que supuestamente aboga por el bienestar de los pueblos del mundo.

Y aunque la historia de Lilja podría ocurrir en cualquier parte del planeta a cualquier niña o niño, la ubicación en la Rusia contemporánea, sórdida, depauperada, consumida por los sueños irrealizables de la Perestroika triunfal, es fundamental para otorgar matices críticos insoslayables: el que fuera el principal bastión de crítica contra el capitalismo, está hoy devastado por el escapismo y la desesperanza producidos por el sistema neoliberal. Es decir, los sueños de liberación, igualdad y equidad prometidos caerán irremediablemente ante el control de los negocios y el dinero, tal y como sucumbe la joven protagonista del filme de Moodysson.

Al ser abandonada por su madre con la promesa de que enviará por ella (ha partido a los Estados Unidos), y luego sacada de su departamento y llevada por su tía a un cuchitril, Lilja inicia su desventura. Sin dinero para alimentos ni para la electricidad que le dé el calor necesario en el crudo invierno, ella deberá recurrir a las enseñanzas de una amiga (quien inicia un rumor que alejará a sus amigos y, de paso, los incitará a agredirla) para prostituirse en una disco.

Ahí conocerá a Andrei (Pavel Ponomaryov), quien se erigirá como su protector, novio y aparente salvador. Sin embargo, la promesa de trabajo que la hace trasladarse de su Rusia natal a una Suecia desconocida con todo y pasaporte falso, no será más que una treta para engancharla en una red de prostitución bien organizada en un país del que sólo conoce cuatro paredes (hay que decirlo, el filme es muy predecible).

Alterada por haber dejado a su amigo Volodya (Artyom Bogucharskij), un adicto al pegamento de apenas 13 años a quien había dejado vivir con ella porque su padre lo había corrido de su casa, Lilja se refugia en sus sueños y en los últimos momentos de su feliz ingenuidad (cuando se daba tiempo de jugar en las ruinas del sueño comunista) antes de que la realidad y las innumerables carnes de desconocidos hombres maduros a los que es obligada a atender vayan acabando con ella rápida y siniestramente.

Las alas de la vida (Lilja 4-ever; Suecia-Dinamarca, 2002), dirigida por Lukas Moodysson, con las actuaciones de Oksana Akinshina, Artyom Bogucharskij, entre otros, se exhibirá a las 16:30, 18:45 y 21:00 horas en la sala 3 de la Cineteca Nacional.

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