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Análisis Global - August 15, 2006

La venezuelización de Cuba

La venezuelización de Cuba

Por Isaa Biggio

En diversos sectores conservadores existe el temor que Castro estaría buscando expanderse y ‘cubanizar’ a estos países. Mucho se habla, por ejemplo, de la eventual ‘castrificación’ de Venezuela.

Ciertamente Chávez ha tomado muchos aspectos de Castro. Sus discursos son también muy largos y están llenos de frases contra EEUU, por el ‘socialismo’, citando a Marx o Lenin , planteando la defensa de las clases y etnias marginadas y ha encontrado en Bolívar a una figura nativa similar al cubano Martí que pueda simbolizar el ‘anti-imperialismo’ .

Sin embargo, entre ambos hay una gran diferencia.  Fidel llegó al poder mediante una revolución armada que destruyó a las FFAA existentes, que expropió a todas las grandes empresas privadas y que estableció una economía centralmente planificada donde el eje de la producción es cumplir cuotas (y no generar una ganancia) y donde inicialmente la moneda dejó de ser un valor para comprar propiedades y generar capital, para ser, esencialmente, un medio de cambio o de contabilidad.

Chávez llegó a palacio mediante las urnas y ha buscado potenciar a las FFAA existentes. Caracas sigue llena de multinacionales norteamericanas y la empresa privada sigue desarrollándose, aunque varios de sus sectores muestren su desafecto con el ‘izquierdismo’ oficial. También ha mantenido elecciones y una democracia representativa, pese a que sus oponentes indiquen que en ésta hay elementos autoritarios y populistas. En  suma, en Venezuela no se ha producido un quiebre y ruptura de su economía y de su sistema, aunque Chávez haya hecho una nueva constitución.

La posibilidad que Chávez, Morales o Lula sigan un camino a la cubana (es decir de ir a confiscar a la empresa privada y socializar toda la producción) es algo imposible. Ya no existe la Unión Soviética, Cuba no desea ese cambio y todos esos gobiernos no quieren desequilibrar a sus respectivos Estados y economías.

Ciertamente que en Venezuela, Bolivia y algunas alcaldías izquierdistas de la región se verá un flujo de profesionales cubanos de la salud y de la educación, y que también se plantearán reformas agrarias y laborales, y algunas nacionalizaciones. Estas medidas no quieren eliminar a la economía de mercado y a la empresa privada sino desarrollarla en un marco donde haya una mayor intervención estatal. Los nuevos liberales cuestionarán a ese modelo como populista y como una traba para captar inversiones privadas y generar un desarrollo tipo Chile, sin embargo, ellos deben reconocer que los castristas ya han renunciado a querer exportar una economía planificada y que, mas bien, están gradualmente minando a la que tienen en Cuba. 

Mientras muchos ven a Chávez, Morales, Kirchner o Lula como aliados izquierdizantes de Cuba, lo cierto es que, en realidad, ellos están jugando un gran rol en transformar a la isla. Antes que una ‘cubanización’ de Venezuela lo que tenemos es una ‘venezuelización’ de Cuba.

Fidel gradualmente se ha ido distanciando de muchos de sus anteriores radicalismos y trata de acercarse ideológicamente a los gobiernos que giran en torno al Mercosur. El petróleo subvencionado venezolano ha levantado a la industria y el sistema de transporte y energía cubanos. A cambio de ello Cuba le ha dado a Venezuela medicinas, productos y personal cualificado en el area de salud, educación y militar. La ‘alianza’ de los petrodólares venezolanos y de los servicios de salud y educación cubanos vienen teniendo su impacto en la región. Han apuntalado a municipios izquierdistas en Centroamérica, han creado una amplia capa de becarios en el Caribe anglo-parlante (donde hay un creciente interés por la cultura y el medio hispanoamericano) y van a querer tener un impacto en Suramérica (especialmente en Bolivia).

Perspectivas para Cuba
 
La posibilidad que Castro caiga no es hoy realista debido a su popularidad interna y al contexto internacional. No puede descartarse que él, al igual que su antípoda caribeño Balaguer, llegue a los noventas en el poder. Los castristas se ufanan que su líder ha resistido 638 intentos de la CIA para asesinarlo y que él también resistirá una década más en palacio.

Ciertamente que para EEUU el régimen de Castro es un eterno dolor de cabeza. La estrategia republicana es la de la confrontación y eso ha implicado la aprobación de una nueva partida de fondos para gestar su caída.

Posiblemente una nueva administración demócrata (si se diese) pudiese buscar una reconciliación con Fidel. A fin de cuentas Washington permitió que el emperador japonés Hiro Hito se mantenga en el poder pese a haber liderado al imperio nipón atacando a millones de norteamericanos. Ciertamente, el monarca del Sol naciente aceptó una rendición incondicional y figurar como símbolo sin mayor poder que dejaba a los EEUU re-estructurar a su país, cosa que Fidel no aceptaría.

Algunos sectores en EEUU buscan un ala Gorbachev en el PC Cubano y creen que Raúl Castro podría abrir tal camino.

Sin embargo, la forma en la cual Fidel ha designado a su sucesor es algo que nos recuerda a Corea del Norte. Si Kim Il Sung fue el primer líder comunista en dejar el poder a alguien de su familia (a su hijo heredero), Fidel ha designado a su hermano Raúl como su sucesor.

Para muchos estos parece una monarquía o dinastía ‘roja’ y por ende una contradicción con el comunismo que pregona la desaparición de privilegios, herencias y clases. Para los liberales ello es una muestra de la hipocrecía del comunismo y para los marxistas más ortodoxos ello es una muestra que el castrismo se ha ‘burocratizado’. Sin embago, para la elite cubana esta continuidad familiar es la mejor garantía de mantener un régimen cercado por EEUU y evitar un fraccionamiento del partido y desbordes sociales.

Para los partidarios de que Cuba se convierta en otra democracia liberal como la del resto del continente quedan dos alternativas: una es buscar un levantamiento popular tal vez apoyado directa o indirectamente por EEUU; y la otra es presionar para una reforma gradual interna.

La posibilidad que en Cuba se repitan los levantamientos pro-occidentales de Europa del este 1989-91 no son hoy muy viables. EEUU ya no pasa por uno de sus mejores momentos de su historia (como fue en 1989-1991) y, mas bien, se encuentra enlodado en Iraq, Afganistán y el Asia occidental, donde ve surgir gobiernos y movimientos contestarios (Hamas en Palestina y Ahmadinejad en Irán quien presiona sobre Siria, Líbano e Iraq).

De otro lado, en América Latina el esecanario es distinto al de 1989-91. El ‘Concenso de Washington’ se ha roto y ya hay varios Estados que difieren del modelo monetarista de moda en los noventas. Allí viene creciendo una nueva izquierda ‘moderada’, que no ews de corte insurgente sino democratizante. Esta acepta el mercado, la inversión privada y las estructuras de los Estados que ya han dejado de plantear buscar derrocar.

Un gobierno ‘comunista’ puede ser depuesto ya sea por fuerzas que están a su derecha (como pasó en Europa oriental en 1989-91) o a su izquierda (como pudo pasar en Europa oriental en Hungría 1956, Praga 1968 o Polonia 1980). Esto último es algo que pudiesen promover algunos sectores ‘marxistas’ descontentos con las nuevas desigualdades y el aumento de la prostitución, quienes propondrían una ‘revolución dentro de la revolución’ planteando desprivatizar, reflotar ‘democráticamente’ la economía planificada y retomando una política exterior militante.

Sin embargo, la posibilidad de ir hacia un derrocamiento del regimen (ya sea mediante un levantamiento pro-EEUU o uno ‘democratizador del socialismo’) es algo que, si bien puede irrumpir en medio de un volcán comprimido, es algo que no se avisora en el futuro más inmediato.

Una isla que depende de la escena mundial
 
Por el momento la tendencia que más se percibe es la de que los Castro vayan reincoporándose a la región y creando alianzas comerciales que busquen contrarestar a los Tratados de Libre Comercio con EEUU por un bloque proteccionista latinoamericano.

A medida que más Cuba estreche sus lazos con Venezuela y el Mercosur, se podrán generar dos fenómenos. Uno puede ser la emergencia de un ala de países que pretendan usar los hidrocarburos suramericanos y las economías relativamente menos dependientes de Argentina y Brasil para hacer una forma de bloque latino al estilo de la Unión Europea. El otro puede ser seguir presionando para que los Castro se vayan ‘des-sovietizando’ y aperturando su régimen económico y politico hacia uno más afín al que tienen Venezuela o Brasil.  

Varios analistas coinciden en decir que mientras EEUU se viene distrayendo en Medio Oriente Catsro y Chávez han venido avanzando en su ‘patio trasero’. Sin embargo, EEUU requiere ‘latinoamericanizar’ el Asia Occidental (es decir, remplazar regímenes proteccionistas por unos que liberalicen a la economía y a la política). Si logra ese objetivo podrá consolidarse a nivel global y en las Américas. De allí que Chávez tanto intente apoyar a Irán y organizar con Rusia, Bielorrusia, Vietnam y China un contrapeso a Washington. 

El futuro de esta isla depende de la escena internacional. Fue el interés soviético quien jugó gran rol en transformar a Fidel de ‘rebelde democratizador’ a ‘comunista expropiador’. La desintegración soviética encontró a Fidel buscando un compromiso entre el ascenso de la globalización liberal y el poder mantener como China y Vietnam un monopolio del partido comunista que se vaya abriendo gradualmente al mercado.

Si la debilidad de EEUU en los sesentas empujó a Fidel hacia la izquierda y si el triunfo de los EEUU en los noventas hizo que Fidel se vaya distanciando de sus radicalismos y de promover insurgencias, hoy gran parte de su futuro depende de como quede EEUU en su ‘guerra antiterrorista global’ y en su intento de aparecer como el superpolicía del planeta (algo que, por el momento, viene reculando y generando contrapesos por parte de la UE y Rusia).

El castrismo podría acentuar su evolución hacia querer combinar aspectos del viejo plan estatista con nuevas concesiones al mercado (y quizás hacia alguna forma de tolerancia interna) en la medida que vaya gestando un polo afín en su propia región.

(*) Isaac Bigio ha ensenhado política latinoamericana en la London School of Economics. Es uno de los columnistas latinoamericanos más citados.

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