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Por la Espiral - August 14, 2006

D.F. impacto al PIB

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-D.F. impacto al PIB
-Fox no pasa nada, nada
-Banxico muy positivo

En estos días de pesadumbre, por alguna razón, de forma intermitente, me llega la imagen de un cuadro de Francisco José de Goya y Lucientes que siempre que visito el Museo del Prado, en Madrid, España, me provoca una sensación de horror, me refiero al cuadro “Saturno devorando a su hijo”  muestra de la llamada “época negra” por la que transitó Goya en un periodo de su prolífica vida como artista.
 Pienso de manera metafórica en esa figura erguida del  Saturno  de Goya, desfigurado, con los ojos endemoniados, deglutiendo medio ensangrentado a uno de sus hijos, y me parece sentir que Saturno nos devora poseído de la violencia, la ingobernabilidad, el caos sobre la civilidad, la gente pacífica arrastrada por la confusión y la ceguera de grupos de personas que se han montado por encima de las instituciones.
 Entonces aparece  Saturno devorando al Distrito Federal, a Oaxaca y continúa con todo México, y sigue más allá de las fronteras, distorsionado en  el rostro del terrorismo y la guerra de invasión que encabezan Estados Unidos, Israel  y Gran Bretaña en Medio Oriente. Saturno se traga al mundo entero.
A todos los que creemos en la paz, en trabajar para salir adelante sin tranzas; en la gobernabilidad y el diálogo; en construir y rechazar la anarquía, el odio y la xenofobia,  nos alienta la esperanza de que surja un Júpiter que acabe con tanto odio, llame a la reconciliación y obligue a  que Saturno vomite a los pacíficos, nos  salve de esta atroz vorágine.
 Son horas pusilánimes. Los historiadores argumentarán  que la dialéctica opera de tal forma que ya nos toca otro gran conflicto mundial, y que somos afortunados por ser una generación (para todos los que nacimos después de 1968) con una paz  a medias prolongada a fuerza de tirones.
Si el detonante no es  la inequidad, la profunda desigualdad, marcada al interior de algunas naciones, también evidente al exterior entre  países (citemos diferencias abismales entre el ingreso per cápita de Noruega y el de Kenia) tal y como aconteció en el siglo XIX, será el petróleo o lo es ya, en este instante mismo.
 El meollo es que nos falta tranquilidad.
A COLACIÓN
 En tiempos de cólera, los mensajes en política económica deben ser contundentes y  objetivos para el corto y mediano plazo.
 Mensajes claros para tranquilizar, sin disfrazar realidades. En este sentido el Banco de México ha sorprendido con los reajustes alcistas de su pronóstico de crecimiento para México en el 2006 dejando muy conservadora la meta oficial del 3% del PIB, en aras de agregar, una dosis positiva para enfocar el crecimiento hacia el 4.5 por ciento.
 Aprecio que el reajuste del Banco de México es considerando la dependencia de México hacia las variables externas, el precio del petróleo  en el mercado internacional y la reactivación de las exportaciones hacia Estados Unidos, el principal mercado para el país.
 El 4.5% de estimación del PIB surge sin tomar en cuenta los efectos negativos  en el sector servicios, restaurantero y hotelero de la ciudad de México, desde la toma arbitraria de las calles para circular en Paseo de la Reforma, por Andrés Manuel López Obrador y sus correligionarios.
 La actividad en la ciudad de México representa el 21% del PIB de México. De prolongarse la parálisis empresarial  en miles de empresas, de todos tamaños, afectadas directamente por el bloqueo tendríamos que, con 2 meses, la ciudad de México crecería marginalmente por debajo del 2 por ciento.
 Entre más tiempo demore el plantón,  tendrá un impacto real en la economía nacional, hasta ahora no considerado en las evaluaciones del Banco de México.
 No se ha sopesado aún el golpe en  la inversión directa nacional y extranjera que no ve con buenos ojos, ni lo que acontece en la ciudad de México, ni la revuelta en Oaxaca, más la inseguridad en todo el territorio nacional. Lo sabremos al final del año.
GALIMATÍAS
 Otros  pronósticos de crecimiento de la economía mexicana elaborados por Estudios Económicos y Sociopolíticos de México, de Banamex, tienen previsiones de un PIB cercano al 4.1 por ciento.
 Organismos regionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)  estiman un crecimiento del 4.1% para México. En tanto que, Latinwatch de  Servicios de Estudios de BBVA, avizoran un PIB cercano al  4 por ciento.
 Los analistas consideran que México puede paliar su situación interna gracias a la liquidez en dólares concedida por los petroprecios, la reactivación de las exportaciones hacia Estados Unidos y el bálsamo de los migradólares.
 De las exportaciones, Eduardo González Nolasco, especialista de Banamex, señala que durante junio, los productos mexicanos continuaron recuperando participación dentro del total de importaciones realizadas por Estados Unidos, en particular en las manufacturas.
“El dinamismo de la producción manufacturera durante el segundo trimestre del año, por arriba del avance registrado en su PIB, impulsó el avance de las exportaciones de México”.
El mejor desempeño de los envíos de bienes nacionales a Estados Unidos obedece a la recuperación observada en los segmentos automotriz,  de eléctricos y electrónicos.
El panorama para las exportaciones mexicanas en el resto del año es favorable,  aunque Banamex prevé una gradual desaceleración asociada tanto al debilitamiento esperado en la producción estadounidense como a un menor empuje en los envíos de vehículos automotores.
En junio, cifras de comercio exterior de la Unión Americana, mostraron resultados positivos para las exportaciones mexicanas hacia ese país, en particular para las manufacturas. En dicho  mes, Estados Unidos incrementó sus compras de bienes en el exterior en 12.9% anual, donde las provenientes de México aumentaron 19.8 por ciento.
 Por el lado de las remesas, de acuerdo con la CEPAL, en promedio en la región los recursos provenientes de las trasferencias de los trabajadores inmigrantes, legales e ilegales, en Estados Unidos alcanzaron el 2.3% del PIB en 2005.  En México, las remesas recibidas el año pasado, significaron el 2.7% del PIB.
 Es importante apuntar los acontecimientos de afuera como vehículo de apoyo a la economía, pero es un error subestimar los acontecimientos de adentro, éstos provocan un  golpe real en la microeconomía, Presidencia prefiere no actuar, lavarse las manos, y el presidente Vicente Fox se empeña en decir, adentro y afuera, que en México no pasa nada, nada, nada.  Ni los inversionistas ni los mexicanos estamos ciegos, por mucho que disfracen la realidad.

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