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Análisis Global - August 11, 2006

¿Cuán cierta es la conspiración?

Por: Isaac Biggio

¿Cuán cierta es la conspiración?

El desbaratamiento del complot ha encontrado a Bush y Blair en vacaciones. Mas, en ambos casos los dos salen favorecidos. Muestran a sus poblaciones la eficacia de sus servicios secretos. Estos, a su vez, se vanaglorian de haber tenido un largo trabajo de vigilancia sobre los sospechosos, el mismo que ha durado un año y que ha logrado desmontar un plan que esta vez (a diferencia del 7-7-2005) sí habría estado ligado a la jerarquía de Al Qaeda.

El abortar un plan que sería peor que el 11S es algo que usarán Bush y Blair para tratar de recuperarse ante el hecho que sus niveles de popularidad están en la actualidad en sus niveles más bajos. Mientras el presidente norteamericano teme que su partido republicano salga mal parado en las elecciones legislativas de mitad del periodo, Blair confronta a amplios sectores de su partido que pedirán un distanciamiento de Washington o su dimisión en la conferencia anual laborista del 24 al 28 de septiembre.

En la media inglesa la noticia ha sido vista con alarma pero en lagunos sectores con algo de escepticismo. Hace dos meses la Scotland Yard también denunció un complot y arrestó musulmanes en Forest Gate, para luego tener que soltarlos por falta de pruebas.

El único ‘terrorista musulmán’ al que la policía británica ha matado es a un pacífico brasilero a quien asesinaron el 22 de julio en el metro de Stockwell (Londres sur). Se trató de Jean Charles de Menezes, un joven de 27 años que vino de Matto Grosso y que no tenía pasado político ni nada que le aparentase tener una bomba. A él se le dispararon 7 tiros en la nuca sin previamente haberle pedido que se detenga.

Este crimen fue abordado en una visita del presidente Lula a Londres y ha generado muchas críticas a la policía. Sin embargo, el 28 de julio dos de los efectivos que acribillaron a quemarropa a Jean Charles fueron reincoporados a servicio y ningún oficial ha sido dado de baja, por no decir encarcelado.

Esta vez los informes que se dan querrán probar que los perpetradores estaban directamente conectados a la cúpula de Al Qaeda en Pakistán. Mientras tanto, hay periodistas que muestran sus sospechas por lo que ven una extraña coincidencia entre este complot abortado con la necesidad de Blair y Bush de distraer a la opinión pública ante el recrudecimiento de la guerra libanesa.

Barker rechaza ello y cuestiona el ‘escepticismo de quienes plantean una teoría de la conspiración como diversión. Qué conveniente, dicen quienes dudan, con ojos mañosos y sarcasmo teatril, esto se produce justo cuando el gobierno quiere planear poner algunas libertades civiles en el fuego; o cuando las encuestas van mostrando una caída de george Bush en las encuestas; o cuando Israel está avanzando sus tropes en el sur de Líbano.’

Muchos escépticos recuerdan cuando en 2003 los tanques tomaron el aeropuerto sin que nada pasase y sugieren que este clima de pánico le sirve al gobierno para querer introducir los carnés de identidad, algo que hasta los conservadores cuestionan como una limitación a las libertades ciudadanas. La policía responde afirmando que de todos los 20 atentados que pensó que pudieron haber pasado este es el más grave de todos.

El rol de Pakistán

Los servicios secretos pakistaníes han sido felicitados por haber sido quienes hace dos semanas habrían capturado a dos británicos de orígen pakistaní, uno en Lahore y el otro en Karachi. Ello habría ayudado a conocer mejor el complot y saber que había una orden desde jefes de al Qaeda estacionados en la frontera entre Pakistán y Afganistán.

La estrecha coordinación entre las agencias de espionaje de EEUU-Reino Unido-Pakistán es vista como una poderosa arma que previno algo peor que el 11S.

Para Pakistán esto es algo que levanta sus alicaídos bonos. En occidente este país viene siendo acusado de haber instigado a los talibanes y a los grupos ‘terroristas’ de Chachemira. Se cuestiona a Pakistán por su incapacidad (o complicidad) para detener a jefes de Al Qaeda, de los talibanes y de los jihadistas que actúan en la India que viven y opoeran en su territorio.

Hasta hace algunos años Pakistán abiertamente cobijaba, financiaba o armada a tales grupos. A medida que EEUU se movió en el 2001 a atacar a Afganistán, Pakistán se vio obligado a distanciarse de sus anteriores aliados, aunque, tal cual se le critica en India y Occidente, sin romper todos sus lazos.

El desbaratamiento del complot-peor-que-el-11S ha caído en un momento crucial para Pakistán. El 11 de julio Bombay fue escenario de un macro-atentado contra sus trenes cuya culpa fue echada a ‘terroristas islámicos cobijjados por Pakistán’. Nueva Delhi fue particularmente dura en cuanto a exigir a los pakistaníes para que cesen sus lazos con éstos.

Con este complot desarticulado el gobierno del general Pervez Musharraf querrá mostrar a Occidente que le sigue siendo un aliado clave. Buscará limpiar su imagen tras Bombay y ayudar a que la ofensiva en Líbano pase a segundo plano.

De otro lado, Pakistán aprovechó la oportunidad para poner bajo arresto domiciliario a  Hafiz Mohammed Saeed,  fundador de Laskhar-e-Tayyaba, el partido a quien India acusa de haber instigado tantas muertes en Cachemira. El diario The Independent (11-8-06) cree que el intento de asociarlo con los sucesos de Londres, mas bien, tiene como meta evitar que hable ante un mitin masivo este fin de semana.

Lashkar ha sido un partido legal cuyas cajas pro-fondos estaban antes en la mayoría d ebazares pakistaníes. Este fue ilegalizado tras el 11S por presión de Bush, pero luego se le permitió reabrir sus actividades. Lashkar se ha distanciado abiertamente de los atentados de Al Qaeda y el de Bombay, pero India presiona para su repression pues quiere valerse de la tragedia del 11-Julio-2006 para querer sofocar a todos los movimientos que piden la independencia de su provincia de Cachemira poblada mayoritariamente por musulmanes.

Tal como ocurre en Pakistán y Líbano el argumento que utilizan los gobernantes republicanos de EEUU es la de colocar a todos los nacionalistas musulmanes en el mismo saco ‘terrorista’.

Esto implica que todas las causas que defenderían todos los movimientos armadas islámicos serían de por sí errónea, aunque algunos de ellos tengan amplio apoyo popular y representen el deseo de sus respectivas naciones de liberarse de tropas de ocupación.

Perspectivas

Desde hace un lustro Bush y Bin Laden buscan polarizar al mundo entre ellos. Al primero le conviene para poder arrastrar a las democracias occidentales (incluso a los anteriores ‘rojos’ del laborismo) a su proyecto que pasa por imponer economías y democracias liberales en todo el globo y crear un eje anglo-americano que actúe como policía global para velar por tal proyecto.

Al segundo le conviene para querer tornarse en el abanderado de la ‘nación musulmana’ que domina la ‘franja verde’ que va del noroeste africano a Indonesia pasando por Asia central ex-soviética.

Cinco días antes del 10-8 en londres había habido una gran marcha anti-guerra en Líbano (que sus organizadores clamaron haber tenido 100,000 concurrentes aunque la policía habló de 20,000 manifestantes). Un hecho que me llamó la atención era la gran cantidad de carteles que decían ‘Todos somos Hizbola’ junto a la foto de su jeque Nasrallah.

Este líder, pese a ser el representante de un millón de libaneses chiítas, ha estado desplazando a Bin Laden como un ‘héroe’ que defienda al Islam. A diferencia de Al Qaeda, Hizbola actúa abiertamente y tiene raíces en la población que defiende. Igualmente, Hizbola rechaza lanzar bombas humanas contra civiles y el modelo de partido que plantea (uno que combine participar en elecciones y remplazar al Estado con sus amplios servicios sociales, a la par que mantiene milicias muy armadas) es algo que ha seguido el Hamas. De otro lado, Hizbola tiende a ser más tolerante contra creencias y menos exigente en el uso del velo y otras costumbres islámicas.

Hizbola e sun partido que genera mucho rechazo dentro de los judíos (con quienes no quiere nunca aliarse y cuyo Estado llama a destruir) y en Occidente. Es una fuerza clerical y está ligado a Irán, pero tanto Bush como Bin Laden no quieren que ese tipo de movimientos prosperen. Para Bush es más dificil de contenerlos y para Bin Laden represnetan una amenaza a su proyecto.  

Sin embargo, el mayor peligro que Bush y Bin Laden tienen es que surja un movimiento masivo antiguerra, como el que en Febrero 2005 llegó a juntar diez millones de personas entre 60 ciudades del mundo.

Ante el crecimiento de los sectores laboristas que piden que Blair se retire del premierato, él responderá que, gracias a él y a sus servicios, se pudo evitar ese complot y que se requiere una mano firme y en buenos términos con EEUU para vencer al ‘terrorismo’.

Bush, igualmente, querrá sacar provecho del complot conjurado para justificar su mano dura y la necesidad de hacer una guerra generalizada a todos los ‘fascistas islámicos’. La siguiente etapa podría ser avalar una represión mayor a la autoridad palestina y al Líbano pues Hamas y Hizbola son, según varios republicanos, lo mismo que Al Qaeda.

Mientras los gobiernos de Londres y Washington querrán decir que tras el 8-10 se requieren nuevas medidas de seguridad (y seguramente los más afectados serán los inmigrantes, especialmente los del Tercer Mundo, como los latinos), sus críticos dirán que la mejor manera de evitar esos atentados es hacer como Madrid replegando las tropas del Medio Oriente.

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