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Por la Espiral - August 8, 2006

Premian vinos mexicanos

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

Premian vinos mexicanos
Viñedos se abren al turismo
Cosecha de uva en EUA

La Federación de Exportadores de Vinos y Licores Espirituosos informó que en Francia aumentaron 18.6% las exportaciones de vinos franceses, un total de 4 mil millones de euros.
 Mientras los productores franceses celebran las buenas nuevas y acumulan un mayor caudal económico, para los productores de vinos mexicanos las noticias son halagadoras: 14 vinos mexicanos obtuvieron una medalla, cada uno, en el Concurso Mundial de Vinos de Bruselas, Bélgica.
Transcurre un año positivo para el vino nacional  que lucha por un  posicionamiento en el extranjero enfrentando la competencia de vinos de otros países como Sudáfrica, Chile y Australia que llevan toda una pesada caballería de avanzada.
 Entre los  vinos mexicanos con medalla encontramos a: Cabernet Sauvignon Gran Reserva 2003, de casa Madero; cuatro vinos de Santo Tomás; uno vino de Domecq; dos de L.A. Cetto; y una medalla para el Aqua de Vid de Moscatel, tipo Grapa, de Viña de Liceaga; entre otros más.
 Muchas felicidades a las empresas trabajadoras de la vid en suelo mexicano, aunque la mayoría tienen dueños extranjeros es un esfuerzo que merece reconocimiento, por el valor agregado, el empleo y darle presencia a México en un producto tan exigente.
 El vino ligado a uno de los máximos placeres para el halago del  paladar experimenta otra faceta en  cosmetología y el turismo, en la primera, la vinoterapia (baños de inmersión relajantes en vino tinto) ocupa las listas de los paquetes de los hoteles y áreas de servicios con especialidad SPA, como la “fuente para la juventud”, por la oxigenación, revitalidad y antioxidantes que el vino proporciona a la piel. Es una forma de crear una nueva demanda de litros de vino tinto, ofreciendo un panorama interesante para las personas que desean dedicarse a la parte empresarial del mercado de menudeo del tinto y en general de otras bebidas.
 A la par, la cosmetología investiga y desarrolla el surgimiento de innovadores productos para la piel del cuerpo, la cara y otras zonas, elaborados a base del extracto de pepita de uva cabernet, un insumo rico en vitaminas, utilizado para mascarillas exfoliadoras, para hombres y mujeres; cremas de efecto lifting; reafirmantes, suavizantes  y antioxidantes.
 Tanto en la  vinoterapia, la uva cabernet en cremas y mascarillas, tiene mucho futuro, es incipiente ahora pero su potencial es amplio porque forma parte de la cosmetología futurista del siglo XXI adaptada para contrarrestar los efectos de fotoenvejecimiento en la piel y la acción dañina de los radicales libres. Es una recomendable apuesta de negocio, para formar una empresa distribuidora de productos a hoteles y SPA.
A COLACIÓN
 En la segunda faceta, la vid, los viñedos, y en si el vino, son el atractivo para que las casas productoras abran sus puertas  a una opción de hacer turismo unido con toda una amplia gama de actividades interesantes que rompen con los esquemas acostumbrados de tomar vacaciones  encima de un camastro bebiendo un coco con ginebra.
 El turismo enológico concentra los placeres y exalta los sentidos sumergiendo a las personas al conocimiento del vino, su valoración, desde la vid, su ciclo de siembra y cosecha, hasta pasar por todo el procedimiento que lo lleva a una botella. El aprendizaje incluye la cata, información sobre las calidades, colores, olores, la acidez y  sus distintas características. La actividad se complementa con un hospedaje exclusivo dentro de las habitaciones de las haciendas, con Bed & Breakfast y restaurante de especialidades.  Las atracciones son al aire libre.
 En Francia son muy frecuentes los recorridos turísticos a los viñedos, en México nace  una alternativa parecida que seguramente irá ganando cada vez más adeptos porque es además una forma favorable de acercarnos a conocer los lugares más alejados de nuestra geografía patria pero no por ello menos interesantes, al contrario llenos de sorpresas, paisajes hermosos y de mexicanos gustosos de tender las manos.
 Confieso que no conozco Baja California, ni Baja California Sur, son dos pendientes en mi agenda.
 Recientemente  leí un nutrido artículo escrito por Juanjo Bustos para la revista Elle titulado “Tierra de vinos”, una franca invitación  para realizar la ruta del vino en Baja California, de turismo por el Valle de Guadalupe.
 El mes de julio pasado se llevó a cabo en Ensenada, Baja California, el Festival del Tomate y el Vino; este mes corresponde la Vendimia, todo un evento cultural, enológico y gastronómico donde se reúnen las principales vinícolas de la región.
 Una de las casas más destacadas es Adobe Guadalupe, abierta para el turismo. El somelier del restaurante Le Basilic en Cancún, Quintana Roo, recomienda ampliamente una serie de vinos hechos en México para acompañar los alimentos degustados en dicho restaurante francés. Lo menciono por que este somelier (cuyo nombre se me escapa) me recomendó un vino de la casa Adobe Guadalupe propiedad de Dom y Tru Miller, una pareja de extranjeros que llegó a México en condiciones dolorosas para identificar el cadáver de su hijo y decidieron quedarse a vivir en el país.
 Dom y Tru Miller resurgieron de las cenizas de una historia que lacera para, en honor a su hijo, bautizar sus vinos con los nombres de los arcángeles, así encontramos algunos famosos como: Kerubiel, Serafiel, Gabriel, Uriel y Miguel.
A COLACIÓN
 Si se trata de armar una buena cava en el hogar, Deby Beard, publirelacionista de Beard & Asociados recomienda que una buena cava en el hogar debe incluir vinos para beber diariamente, una cantidad para cenas y celebraciones además de algunas botellas con perfil de “guarda” de largo plazo para las ocasiones especiales, e incluso como una buena inversión (es una muy buena pista para hacer negocio entre gente conocedora, algunos coleccionan botellas de vino de determinados años y son muy cotizadas).
A juicio de Beard una iniciación modesta de la cava propia debería sumar 50 botellas: 35 tintos (10 reservas de Rioja, cinco crianzas de la Ribera, así como vinos de México, Australia, Argentina, Chile y Sudáfrica).
De acuerdo con este conocedor, los mexicanos tintos que no pueden faltar son: Chateau Domecq 01, Valle de Guadalupe; Casa Madero Shiraz 03, Parras, Coahuila; Gabriel 03, Valle de Guadalupe; Mogor Badan 03; Santo Tomás Merlot 02; Gran Ricardo 98, Valle de Guadalupe; L.A. Cetto Reserva Privada Cabernet 02, Valle de Guadalupe; Santo Tomás Único 01, Valle de Santo Tomás; Viña Liceaga Gran Reserva Merlot 01, San Antonio de las Minas.

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