Home Por la Espiral Caudal de migradólares
Por la Espiral - August 7, 2006

Caudal de migradólares

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

Caudal de migradólares
2006 habrá nuevo récord
Familias: aprovechar los dólares

Siguen llegando dólares desde Estados Unidos.  A partir de 1994 el flujo de remesas ha cobrado un significado vital  para México, cada año en ascenso, hasta ganar un lugar preponderante en la contabilidad de la Balanza de Pagos, bajo el concepto de Remesas.
 Hace poco una colega economista que trabajó en la Comisión Nacional  Bancaria y de Valores (CNBV), en los tiempos de Eduardo Fernández, me comentó que bajo la lógica teórica de la apertura comercial y de la integración de los mercados, la defensa para aceptar ambas premisas derivan del  cúmulo de beneficios prometidos en empleo y el  ajuste de los precios y salarios de manera similar a los de la economía más fuerte en la integración.
 En la teoría el liberalismo comercial tiende a reducir las asimetrías, en la realidad, las ahonda, además de llevar a los  países liberalizados e integrados a la especialización para  sacarle provecho a las  ventajas comparativas y competitivas, de tal forma que las economías se mueven en nichos  impulsando únicamente la sobrevivencia del más fuerte.
 Más allá del papel, en la práctica, las personas  que no pueden competir en  costos e innovaciones terminan fuera del mercado más pronto que tarde. Las asimetrías se profundizan sobre todo en el sector primario de la producción, esto es quizá lo más revelador del primer escalón entre México, Estados Unidos y Canadá con el TLCAN.
 Lo segundo es que las asimetrías sumadas a la pérdida de competitividad en el país no han  permitido llevar, de la teoría,  a la realidad, la creación de empleos en México y el mejoramiento del poder adquisitivo de la masa laboral buscando el acercamiento a los niveles de la esfera laboral de Estados Unidos y Canadá.
 Es evidente en las datos estadísticos y en la triste cotidianeidad del campo mexicano encontrar una correlación directamente proporcional entre la profundización del TLCAN y el éxodo migratorio hacia Estados Unidos.
 Con el recrudecimiento de las medidas de seguridad en la frontera con México, probablemente Washington se adelanta con el pretexto del terrorismo a la nueva ola de migrantes que saldrán de diversas áreas del campo mexicano luego de que se aplique la liberalización total en el 2008, en la importación de insumos primarios. Actividades como el maíz, la avicultura y el ganado vacuno para la producción de leche de por si golpeados hoy en día tendrán una dura crisis ante la competencia foránea.
 El TLCAN ha sido un foco expulsor de mano de obra que decide dejar los devaluados pesos en busca de dólares (tampoco les ha ido nada bien respecto al euro y la libra).
Hay un fuerte aliciente económico para la movilidad de las personas y es resultado de una  respuesta lógica a lo que en la teoría nos dice  la integración de los mercados: en la liberalización de los factores de la producción,  comenzamos con la eliminación de los aranceles, se reducen las trabas para el paso de los capitales, las tierras son susceptibles de ser trabajadas por un extranjero, se liberalizan totalmente los  productos primarios, falta entonces poner en la práctica la libre movilidad del factor trabajo, es normal que la gente busque en otras fronteras mejores alicientes económicos y mecanismos para prosperar.
Esta ola migratoria, no exclusiva de México y Estados Unidos, tiene en el TLCAN el trampolín para desplazarse del país con menores beneficios alcanzados (país absorbido en la integración) hacia el otro país que los tiene (país integrador). Otro porcentaje del movimiento humano corresponde a un fenómeno cultural formado por personas académicamente preparadas motivadas por lograr  un  estatus económico y por otro grupo que desea continuar con otros grados de preparación. Es el grupo menor, por ello es erróneo conceptualizar, como lo pretenden los políticos panistas, que la migración de México es un fenómeno cultural, término usado para ocultar el evidente fracaso de su política laboral y salarial.
La migración es un fenómeno revelador del alto grado de las asimetrías entre los mercados laborales y el nivel salarial entre México y Estados Unidos.
Basta ver que en este sexenio nos faltan tres millones de mexicanos, al respecto el Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que no se puede saber con exactitud, punto que refutamos a partir de la misma tendencia de las proyecciones poblacionales y que, de no hacerlo, tendríamos un aumento de la mortandad en los últimos cinco  años.
Hace meses apuntamos en la columna diversos datos y fuentes señaladas entre éstas la información de la Conapo e indicamos que de 106 millones de personas en México, las cifras del II Conteo de Población y Vivienda revelaron 103 millones de personas.
Finalmente el propio Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, terminó reafirmando ante la prensa que en este sexenio, en cinco años, se fueron tres millones de personas.
A COLACIÓN
 No tengo datos certeros para establecer una correlación  entre el número de inmigrantes mexicanos, legales más ilegales, en Estados Unidos y el flujo de remesas.
Por una parte estoy convencida que el aumento en los flujos de remesas recibidos en el país son una consecuencia de la mayor salida de personas hacia Estados Unidos, pero igualmente, la contabilidad aumenta dado que las instituciones financieras en la Unión Americana son más flexibles para captar a mucha gente que antes debió arreglárselas de otra manera menos formal para enviar sus dólares. Hoy figuran dentro de las estadísticas, antes no, por eso en la medida en que las remesas se vayan transparentando veremos más billetes verdes.
 Creo que llegará un punto en que las remesas dejarán de crecer y harán un proceso similar al de una curva de rendimientos marginales, primero hacia arriba, luego tendrán un momento en que veremos años de sostenimiento y luego decrecerán.  
Tenemos una razón más para acelerar la puesta en marcha de programas focalizados que enseñen a las familias receptoras de remesas a utilizar los dólares como ahorro e inversión para crear una fuente de patrimonio que verdaderamente permita rentabilizar las remesas y romper con la brecha generacional de la pobreza.
 Por lo pronto, en los primeros seis meses del 2006, los ingresos por remesas acumularon 11 mil  425.47 millones de dólares, monto que representó un incremento del 23% respecto al mismo periodo del año pasado.
 El año pasado por los canales financieros formales las familias mexicanas recibieron 20 mil 034 millones de dólares, para este año el flujo podría crecer entre  24 mil a 26 mil millones de dólares.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *