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Por la Espiral - August 3, 2006

Democracia e interinos

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

Democracia e interinos
Cuba: suspicacias y temores
México: economía  y política

El vuelco informativo de los medios de comunicación pasó de la cobertura de los embates belicistas en el Líbano, las maniobras post electorales de Andrés Manuel López Obrador, para el conteo voto por voto, a la noticia del relevo de poder en Cuba entre el presidente Fidel Castro y su hermano Raúl, ante una convalecencia más larga de lo esperado por los doctores, tras una operación intestinal a Fidel.
La especulación en el ambiente de América Latina es que Fidel se encuentra más grave de lo que verdaderamente se ha dado a conocer al mundo, y que el propio hermetismo informativo entre los miembros más cercanos al comandante es para ganar tiempo,  para una “transición ordenada”.
 Por lo pronto Cuba tiene un presidente interino en la persona de Raúl Castro y en México, en el abismo de la crisis post electoral, por las maniobras de protesta urbana de López Obrador y sus seguidores, y porque la toma de Paseo de la Reforma es apenas el comienzo, muchos analistas perfilan que a López Obrador ya no le interesa ser presidente, más bien presionar para que el Tribunal  Electoral del Poder Judicial Federal descalifique la votación y el Congreso tenga  en sus manos la decisión de nombrar un presidente interino.
 La posibilidad de un interino no es tan lejana como se cree, los  medios de comunicación de penetración masiva efectúan sondeos, mesas de análisis, llamadas del público con micrófono abierto para escuchar las propuestas de la gente para un presidente interino.
Entonces México y Cuba serían dos países intentando evitar, cada uno en lo interno,  un conflicto civil, el primero cuidando la confianza de los mercados y el capital extranjero, y el segundo,  evitando que Estados Unidos haga de Cuba otra área de influencia.
A pesar de que México y Cuba pudieran experimentar respectivamente con  gobiernos interinos, los efectos políticos generarían consecuencias con un peso específico en la región de América Latina.
No obstante, la incertidumbre del rumbo político en Cuba puede tener mayor efecto en la región.  En cambio, las consecuencias de una ingobernabilidad política en México tendrían repercusiones en la economía y los mercados internos pero también un traslado de volatilidad  financiera a otros países de la región. Algo que no pasaría con Cuba porque su peso económico en América Latina es prácticamente inexistente.
 En la aldea global no hay efectos internos sin consecuencias externas, el mercado energético orbita sensiblemente manipulado por la tensión bélica en Medio Oriente, primeramente por la invasión de Estados Unidos  a Afganistán (octubre del 2001) después por la toma de Irak (marzo del 2003), con una onda expansiva en toda esa parte del mundo por el reacomodo de fuerzas estratégicas impulsadas por Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel. La cadena de invasiones avanza ahora sobre del Líbano pero en la lista de Washington figuran otros nombres más: Siria, Irán, Libia e incluso Corea del Norte.
 Como resultado el precio del crudo sigue por las nubes: los contratos de Petróleo Intermedio de Texas (WTI) para entrega en septiembre subieron 0.1 dólares y quedaron en 74.91 dólares por barril.
 En Estados Unidos, el precio de los contratos de gasolina para el mes de agosto subió 6.32 centavos a 2.2750 dólares por galón. Por su parte, el  gasóleo de calefacción aumentó su precio en 4.28 centavos.
 En general los impactos alcistas suceden en toda la cadena de insumos energéticos, para mala fortuna, precisamente  en el segundo semestre del año donde por razones climáticas la población en diversos países realiza una mayor demanda de energía primero por el calor después por los meses de frío.
 El último tramo del año en que por cierto el clima y sus estragos (en forma de huracanes) afectan la producción petrolera de las plataformas marinas.
 De antemano México recibe más beneficios que perjuicios por las consecuencias externas del alza de los precios del petróleo. Son máximos históricos en todas las cotizaciones del crudo mexicano: mezcla mexicana 65.67 dólares por barril; Istmo 73.76 dólares por barril; Maya 58.35 dólares por barril; Olmeca 74.70 dólares por barril.
 Gracias a la tensión externa que influye sobre del comportamiento de los petroprecios aunado a una serie de variables con impacto directo e indirecto en el mercado energético, gozamos en México de una liquidez en dólares que proporciona oxígeno a las finanzas y sirve de combustible para que siga la inercia económica sin directriz económica (el gran ausente en este sexenio es el Plan Nacional de Desarrollo y el Pronafide que se quedaron únicamente en el papel). No hay mayor contradicción pero así sucede.  
 En el segundo trimestre del 2006, el superávit comercial de productos petroleros ascendió a 5 mil 410 millones de dólares.
 Estamos viviendo la cara buena del petróleo y el gobierno se duerme en sus laureles pensando que en la eternidad. El rostro amable del crudo, de los  excedentes cada vez que aumenta el precio, tiene un beneficio boomerang en el  saldo superavitario de la balanza comercial por los productos petroleros, en el ingreso de mayores divisas en dólares que dosifican y engrosan el caudal de las reservas internacionales, en el alivio de las finanzas que pasan de una astringencia presupuestaria a la que hay que ceñirse, a recibir recursos que no tenían contemplados, y que no se sabe cómo aprovechar.
 En 5 años, los petroprecios nos han regalado 100 mil millones de dólares de recursos extraordinarios, ¿dónde están? Carlos Slim Helú, el tercer hombre más rico del mundo, calcula que México requiere entre 80 mil a 100 mil millones de dólares para ampliar y modernizar la infraestructura carretera y ferroviaria del país.
 Por dólares no ha faltado, pero debimos arrancar hace un par de años con la construcción de los primeros trenes de enlace regional de alta velocidad, ¿dónde están los 100 mil millones de dólares?.
GALIMATÍAS
 A diferencia del año pasado y años anteriores de la presente administración que encabeza el presidente Vicente Fox, el Banco de México, dirigido por el gobernador, Guillermo Ortiz Martínez, anuncia ajustes en la meta del crecimiento para México, lo hace no a la baja sino a la alza.
 Se trata del segundo ajuste del año en la meta de PIB. La meta original planteada por la Secretaría de Hacienda en el PEF 2006 es de 3%, no obstante, en el primer trimestre del año Banco de México  elevó el pronóstico entre un 3.5% y 4 por ciento
La nueva consideración del instituto central es de un crecimiento para el 2006 del 4.5%, luego del buen resultado del mes de mayo.

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