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Por la Espiral - July 6, 2006

ONU: Incapacidad de ingreso

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-ONU: Incapacidad de ingreso
-Empleo formal no responde
-Atención, se profundiza brecha

Más de la mitad de la fuerza laboral mundial está incapacitada de ganar lo suficiente como para beneficiarse a sí misma y a sus familias por encima de la línea de la pobreza de 2 dólares diarios, según reportes del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC).
De acuerdo con este brazo analítico de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el reto del trabajo digno que permita a las personas un sustento apropiado para sí mismas y para sus familias ha cobrado importancia desde la Cumbre Mundial del año pasado, cuando los líderes mundiales decidieron hacer del empleo pleno y productivo y el trabajo decente un objetivo central de las políticas nacionales e internacionales.
 No obstante, la disparidad entre la oferta y la demanda en el mercado laboral formal y la caída en el precio del factor trabajo, en sueldos, salarios, remuneraciones, prestaciones y compensaciones, ha dado al traste con los compromisos. La conclusión de ECOSOC y la ONU indica, de manera lapidaria, que es” imposible salir de la pobreza extrema mediante el trabajo”.
A pesar del crecimiento económico en muchas regiones, el número total de trabajadores pobres es virtualmente invariable en el último decenio, en 1 mil 400 millones.
 Algunas evaluaciones recientes de la ONU alertaron que el número de desempleados en el mundo sigue subiendo. El año pasado cerca de 192 millones de personas estaban desempleadas.
Igualmente, se ha triplicado el número de personas que laboran en trabajos que no les permiten escapar de la pobreza extrema, con un ingreso equivalente a 1 dólar por día.
La ONU puntualiza que la mayoría de los pobres que trabajan, lo hace en zonas rurales y en sectores informales urbanos, que conforman entre la mitad y tres cuartas partes del empleo no agrícola en los países en desarrollo.
Después de este rubro, llama poderosamente la atención la estrechez en el mercado laboral global  para absorber a los jóvenes técnicos y profesionistas. La mayoría de los desempleados del mundo está conformada por población joven, a pesar de que los jóvenes representan sólo un cuarto de la población en edad de trabajar.
 Los jóvenes están padeciendo amplias dificultades para ser absorbidos por el mercado laboral formal tan pronto egresan de las aulas universitarias. Las tasas de paro más altas en Europa las padecen los jóvenes, lo mismo que en Estados Unidos, América Latina y muchos países de Asia.
 La situación es tan delicada que la nueva corriente migratoria presente en diversas áreas geográficas con polos de desarrollo amenaza con resucitar una xenofobia por la competencia laboral.
 Es tan acuciante la falta de oportunidades para la población juvenil en edad económicamente activa que recurre a una “salida falsa”. No en balde sube la tasa de suicidios en Rusia, Japón, Colombia o Estados Unidos; y México no se queda atrás, basta analizar las cifras de Tabasco, Michoacán, Guerrero, Baja California Sur, Jalisco  y Chihuahua.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 La ONU señala que mientras la globalización ha conllevado crecimiento en algunos lugares, las decisiones políticas por parte de los gobiernos y las organizaciones internacionales han fallado, frecuentemente por no considerar el impacto que la fase de transición hacia mercados globales abiertos tiene en el empleo.
 Y mientras la equidad y los beneficios sociales no llegan por el lado de revaluar el  precio del factor trabajo, parecen cada vez más lejanos de cumplirse los compromisos de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo tendientes a reducir la desigualdad.
 La brecha entre ricos y pobres mantiene polos distantes,  no hay manera (o probablemente voluntad entre los capitalistas) de aminorar los desequilibrios sociales. Se asume una posición retrógrada que intenta negar los conflictos civiles, las revueltas, las guerras, revoluciones, los cambios en los modos de producción provocados precisamente por los contrastes enormes entre la pequeña elite y la enorme masa desprotegida.
 Creo que buena parte de los rencores actuales no derivan de quién posee o no los medios de producción, sino del desgaste de la clase media bien preparada  para mantener un estatus que difícilmente conseguirán los hijos con un empleo. La clase media de ingreso promedio ha sido la más castigada por la globalización y me atrevería a señalarlo en el contexto general: ha caído su nivel de vida; le cuesta cada día más la educación; no puede viajar con la frecuencia que quisiera; consigue mediante el crédito una serie de bienes; y para sobrevivir se ha vuelto multichambista.
A COLACIÓN
 Enorme brecha entre pobres y ricos: el 80% del Producto Interno Bruto (PIB) Mundial pertenece a 1 mil millones de personas que viven en el mundo desarrollado; el 20% restante se reparte entre los 5 mil millones de personas que viven en los países en desarrollo.
Mientras no se resuelva este dilema de la desigualdad, seguirá siendo difícil alcanzar la justicia social y mejores condiciones de vida para todas las personas, y todas las comunidades, los países y las regiones seguirán siendo vulnerables a los trastornos sociales, políticos y económicos.
 La ONU puntualiza que la  lucha contra la desigualdad exige un esfuerzo por alcanzar un equilibrio entre muchas fuerzas socioeconómicas complejas y contrapuestas. “El crecimiento económico es necesario, pero no es una condición suficiente para reducir la pobreza. Deben hacerse reformas en varias esferas distintas para aumentar las oportunidades y capacidades de los pobres y los demás grupos marginados a fin de estimular un crecimiento y un desarrollo incluyentes y, de ese modo, paliar la desigualdad”.
 La situación mundial del empleo se caracteriza por una desigualdad  extrema. En 2003 había unos 186 millones de personas desempleadas, que suponían el 6.2% de la población activa total, respecto de 140 millones de desempleados que había un decenio antes.
Vivimos tiempos difíciles, en lo interno y externo, la gobernabilidad pende de muchos factores con tantas pruebas por superar. La estabilidad y la paz son lo primero en juego para una sociedad y sus gobiernos que no pueden confiarse por dar algunos pasos. Hasta el momento,  México ha seguido la tónica mundial y no ha trabajado en el fondo del asunto de preocupación en la población: empleo formal y salario revaluado.
La ONU realiza una nueva llamada de atención, lo hace para todos los países, la brecha no cierra, los compromisos se desvanecen y el trabajo por si sólo no basta. La estabilidad peligra.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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