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Por la Espiral - July 3, 2006

Blindaje a prueba

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Blindaje a prueba
-Superávit en las finanzas
-Deuda interna, ¡vaya herencia!

Arribamos al primer semestre del año con una amplia difusión de logros positivos en la macroeconomía muy al estilo de la Presidencia porque “las buenas noticias también son noticia”.
El blindaje sigue a prueba para demostrar que la solidez de los datos duros, de la llamada economía real, sirve para convencer a los inversionistas extranjeros de lo bien que resulta hacer negocios en México.
Tanto la Secretaría de Hacienda, el INEGI y la SEDESOL llevan la misma sintonía de las buenas noticias, gratísimas por los números negros, aunque la economía familiar tenga un saldo deudor, en número rojos.
La  macroeconomía ocupa la mayor parte de la atención de los gobernantes y de los políticos intencionados en cargos públicos para preservar el   tecnicismo del mercado, las fórmulas neoliberales de la  menor participación del Estado en la vida económica para impulsar a la iniciativa privada; tener menores compromisos de gastos;  y asegurar un superávit en los rubros financieros del sector público.
La administración pública opera bajo los principios de una moderna empresa del sector privado, aunque entre una y otra, los objetivos y los fines sean distintos.
El neoliberalismo garantiza su perpetuidad desde el momento en que sujeta a los países y a sus gobernantes a respetar el tecnicismo, que tampoco puede ocultar el dogmatismo de sus teóricos Friedrich Hayek y Milton Friedman, ambos Premios Nobel, y defensores a ultranza del poder del capital.
A COLACIÓN
Entre la feria de noticias alegres en México partimos del dato que indica que en el  primer trimestre del 2006 el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 5.5% en términos reales. La inversión (formación bruta de capital fijo) creció 12.8% anual y dentro de este agregado la inversión pública aumentó 22% real anual.
Por su parte, las finanzas públicas reportaron un superávit de 21.3 mil millones de pesos.
En tanto, a mayo, el balance público acumuló un superávit de 107.7 mil millones de pesos, superior al del mismo periodo del año anterior en 34.9 mil millones de pesos.
Siguiendo la misma línea, el balance primario (el ingreso total menos el gasto distinto al costo financiero del sector público) presentó un superávit de 203.4 mil millones de pesos, mayor en 27.1% real al de enero-mayo del 2005.
Los ingresos presupuestarios del sector público se ubicaron en 937.2 mil millones de pesos, cifra superior en 15.6% en términos reales a la registrada en el mismo periodo del año anterior.
Dicho  comportamiento obedeció a los siguientes factores: 1) Subieron los ingresos tributarios no petroleros a 413.9 mil millones de pesos, superiores en 12.5% en términos reales a los del mismo periodo del año anterior, gracias a una mayor recaudación por IVA e ISR, respectivamente.  2)  Los ingresos petroleros, que comprenden los ingresos propios de PEMEX, los derechos y aprovechamientos sobre hidrocarburos, el IEPS de gasolinas, diesel y el impuesto a los rendimientos petroleros acumularon un total de 329.7 mil millones de pesos, monto 17.3% superior al de enero-mayo del 2005.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 Hay números “bonitos” y otros no tanto, de necesaria cirugía de fondo, no de maquillaje, más bien de esquemas de resolución que le den viabilidad financiera al país en la estrechez presupuestaria.
 La deuda externa y  la deuda interna drenan las finanzas y minan toda  capacidad de generar ahorro interno para dinamizar el ciclo de la inversión de capital.
 Ambos  lastres serán una herencia para el próximo presidente, fungirán de  riesgos latentes que obligadamente deberán atenderse en el pago de los compromisos con los organismos acreedores y que penden del encarecimiento de las tasas de interés.
 Primeramente,  la deuda externa del sector público presentó, de enero a mayo, un saldo neto por 62 mil 004.4 millones de dólares.
 La deuda externa del sector público es un legado que evolucionó de menos a más desde el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, alcanzando un cenit en el sexenio de José López Portillo; otro escalón más durante el gobierno de Miguel de la Madrid; y posteriormente llegó a las etapas de las renegociaciones de la deuda externa con Carlos Salinas de Gortari y el manejo prudente en torno a disminuir y a adelantar amortizaciones con la administración de Ernesto Zedillo y la actual del presidente Vicente Fox.
 Los peores tiempos de la crisis de falta de liquidez ya pasaron para los mexicanos, fueron años que alguna vez nos sumieron en la posibilidad inmediata de la moratoria de pagos.
 La deuda externa del sector público puede encontrársele una resolución final en los próximos 6 años, conminamos al presidente electo a que comience a trabajar con su gabinete económico para lograr con los organismos acreedores la posibilidad de pagar de golpe y de una vez  el saldo neto.
 Conminamos a que junto con Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, revisen el calendario de colocación de la deuda, porque al menos 42 mil 265.5 millones de dólares están en emisiones en los  mercados financieros internacionales.
 Con reservas internacionales administradas por el Banco de México por 77 mil 306 millones de dólares al 23 de junio pasado y más de 30 mil millones de dólares de ingresos extraordinarios por las exportaciones petroleras recibidos en 2005 y los esperados para este año casi del mismo orden, la propuesta  es crear un fondo especial para cancelar la deuda externa pública formado, una parte por: reservas internacionales (40 mil millones de dólares) y el resto del dinero de las exportaciones petroleras, en los ingresos extraordinarios por las cotizaciones internacionales.
 El otro hueco enorme de las finanzas, otro traspaso para los 6 años venideros para el grueso de los mexicanos, tiene que ver con la deuda interna del sector público, un saldo a mayo del 2006 por 106 mil 703.41 millones de dólares.
 En este apartado, la deuda interna se catapultó a partir del sexenio de Ernesto Zedillo (rescate bancario)  y siguió en espiral alcista con el presidente Vicente Fox (financiar PEMEX-PIDIREGAS).
 Así es que, tanto por el lado del endeudamiento público externo como  interno, tendremos una prueba de talento para el próximo presidente y su gabinete económico. La verdadera viabilidad en las finanzas públicas provendrá cuando  cerremos el capítulo de la deuda externa y comencemos a reducir el de la deuda interna. Mientras tanto sólo estamos mareando los números y frenando el ahorro.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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