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Buenas Noticias - June 29, 2006

“El ejército iluminado”, de David Toscana, una magistral y divertida novela

Portada de un libro con una temática muy original
Foto: Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 29 de junio de 2006. David Toscana acaba de publicar su más reciente novela, “El ejército iluminado” (Tusquets, 2006), en la que nuevamente crea un universo cerrado, sujeto a las leyes de su desbordante imaginación y de su ineluctable necesidad de narrar, con base en un sencillo y disparatado argumento: la recuperación de Texas para México gracias a un puñado de héroes desahuciados, anónimos y auténticos.

Encabezados por el general Ignacio Matus, los soldados Caralampio –que no pudo marchar a la guerra y de cuya ausencia jamás sabremos las consecuencias para la historia patria contenida en el libro–, Cerillo, el Milagro, Comodoro, Azucena y Ubaldo salen de Monterrey en busca de la gloria y del honor perdidos ignominiosamente en 1848.

Pero no es un general cualquiera ni un ejército ídem. Se trata de un profesor empeñado en que sus alumnos no olviden nuestra historia ni lo que un día nos fue arrebatado alevosa e injustamente por los colonos anglosajones que habitaban esos territorios que hoy pertenecen a Estados Unidos; los iluminados son niños-adolescentes que no están en sus cabales, pero que entienden el despojo, sienten la injusticia y obedecen a su iluminado general.

Una novela como “El ejército iluminado” no sólo busca ser un pretexto para repasar, revisar o recordar un hecho histórico que permanece como herida en nuestra historia y en nuestro inconsciente colectivo, sino también es una vía que le permite a David Toscana escribir una de las mejores novelas mexicanas en lo que va del año –y de la ya no tan incipiente década– y una de las mejores de toda su producción (que no es poca ni menor).

Nuevamente sale a relucir Monterrey como la ciudad en que Toscana centra su historia, de un modo u otro reconstruye esta ciudad con ayuda de la memoria y de la nostalgia, evocando ciertos lugares –como la Plaza Zaragoza, Degollado, el Panteón Dolores…– o ciertos momentos importantes –como el surgimiento en los años setenta de los centros comerciales–. Ah, también Lontananza, la mítica cantina aparece por ahí. Ah, y la cerveza como elemento líquido vital, imprescindible para sobrevivir en aquellas calurosas regiones.

En fin, David Toscana desarrolla “El ejército iluminado” a partir de tres líneas narrativas claramente diferenciadas: retazos de la vida de Ignacio Matus, los dos maratones que corre (1924 y 1968) y los pormenores de la aventura bélica. Sin embargo, el tiempo, la historia y la ficción se funden e imbrican de un modo prodigioso que hacen que uno se sumerja por completo en la insólita y simpática aventura de estos iluminados. Sí, la ironía y el humor son factores clave en toda la novela, y el lector todo el tiempo no deja de esbozar una sonrisa o de reír o de carcajearse, según sea el caso y su propia sensibilidad e inteligencia.

Sin duda, con “El ejército iluminado”, David Toscana reafirma su lugar como uno de los más importantes narradores de la literatura mexicana contemporánea y lo hace en un nuevo sello editorial (antes publicaba en Random House Mondadori), como si fuera un favorable augurio para sus próximos libros.

Lea esta novela y déjese llevar por el aplastante torrente de imaginación –una incesante y asombrosa sucesión de metaficción dentro de otras minificciones, es decir, escribir de lo que nunca sucede, pero sucede en la novela, por decirlo de alguna manera– y la maestría narrativa de un escritor que, cuando encuentra su tema y su tono, como en este caso, simplemente deslumbra, cautiva, fascina y maravilla al lector. Y, créame, no exagero.

David Toscana

Nació en Monterrey, México, en 1961. Ha publicado “Estación Tula”, “Lontananza”, “Duelo por Miguel Pruneda”, “Santa María del Circo” –novela reconocida por el “Publisher’s Weekly” como uno de los mejores libros del 2002– y “El último lector” (2004), ganadora de los premios nacionales Colima y José Fuentes Mares, así como del Premio de Narrativa Antonin Artaud 2005. Su obra se ha traducido al alemán, árabe, eslovaco, griego, inglés, portugués, serbio y sueco. Formó parte del International Writers Program de la Universidad de Iowa y del Berliner Künstlerprogramm. Además, se considera, en muchos sentidos, un verdadero antiyanqui. Por algo será, ¿no?

Comentarios a esta nota: Gregorio Martínez Moctezuma

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