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Buenas Noticias - June 28, 2006

El pintor Pablo Rubens creó un estilo propio que lo eternizó como un ícono de la escuela flamenca

La Sagrada Familia con
Santa Ana de
Pedro Pablo Rubens
Foto:Internet

México, D. F.; 28 de Junio de 2006.-Conocido como "El genio del barroco", el pintor Pedro Pablo Rubens, quien pese a ser seducido por la maestría de los grandes pintores italianos del Renacimiento creó un estilo propio que lo eternizó como un icono de la escuela flamenca, nació el 28 de junio de 1577, en Siegen, hoy Alemania.

Hijo de padres belgas, Rubens inició su formación en la Escuela Católica y con los jesuitas en Colonia, y más adelante, al regresar su familia a Amberes los continuó en la Escuela Latina de Rombant Verdonck, donde conoció a Balthasar Moretus y se relacionó con los clásicos griegos y latinos.

La escasez económica lo obligó a él y a su hermano Phillip a dejar los estudios y emplearse, en su caso, como paje al servicio de la condesa Margarita de la Ligne d`Aremberg, viuda de Felipe de Lalaing, en Oudenaarde.

Esta experiencia le serviría para aprender las maneras cortesanas que posteriormente le serían tan útiles en sus viajes por Europa, luego de que decide hacerse pintor. Su aprendizaje artístico inició hacia 1591, siendo su maestro Tobias Veraecht, un pariente lejano de su madre que se dedicaba al paisajismo, y con quien estudió por un tiempo.

Posteriormente se trasladó al estudio de Otto van Veen, uno de los mejores maestros activos en aquel momento en Amberes y quien más influiría en su estilo juvenil, junto con Holbein y Durero, cuyos grabados copiaba desde temprana edad.

En 1598, ya con 21 años, Rubens finaliza su periodo de aprendizaje y supera el correspondiente examen de maestro ante la Guilda de San Lucas de Amberes, corporación en la que se integraría como pintor independiente, pero Van Veen inculcó a su discípulo la necesidad de acudir a Italia par realizar un segundo aprendizaje.

Así, Rubens emprendió su viaje a Roma el 9 de mayo de 1600, con el objetivo de ampliar su formación artística, estudiando las obras del Renacimiento y la escultura clásica.

Su primera parada fue Venecia, donde conoció a un noble mantuano que le recomendó para trabajar en la corte del duque de Mantua, Vicenzo Gonzaga, curioso personaje, sincero protector del arte y de los artistas para cuya familia ya había trabajado Tiziano, Mantegna o Giulio Romano.

En la corte de Mantua permanecerá durante casi nueve años, sirviendo al duque tanto en cuestiones artísticas como diplomáticas.

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Fue un genio/dos/diplomáticas.

En el verano de 1601, Rubens va a Roma donde trabaja su hermano Phillip como bibliotecario y es allí donde llama su atención la pintura de Caravaggio, la Capilla Sixtina pintada por Miguel Angel y las Stanzias de Rafael.

Es allí, en la Ciudad Eterna, donde tiene la primer oportunidad pública de demostrar sus dotes como pintor, cuando se le encarga la decoración de una capilla de la iglesia de Santa Croce en Roma.

El éxito obtenido por Rubens con estas pinturas fue grande ya que, aunque del estilo flamenco, se le considera italiano por el manejo de los tonos, los dobleces en las telas y los fondos al siena oscuro, que son signos clásicos de la escuela veneciana.

Para 1602 está de nuevo en Mantua donde recibe una importante comisión al año siguiente. Tiene que realizar un viaje a España para entregar al rey Felipe III y su protegido, el duque de Lerma, varios presentes, entre ellos un buen número de copias de los grandes artistas del Renacimiento.

Por esas fechas realizó varios viajes a Génova donde pintó un buen número de retratos de la nobleza del lugar, con una frescura y vitalidad capaz de renovar el concepto de retrato aristocrático. En 1608, Rubens viaja de manera urgente a Amberes, por el delicado estado de salud de su madre, a quien ya no alcanza con vida.

Tras ese suceso se le ofrece el cargo de "pintor de la casa de sus Altezas Serenísimas", permitiéndole instalarse en Amberes y fijando un sueldo anual de 500 ducados.

Al año siguiente, en octubre de 1609, Rubens contrae matrimonio con Isabella Brandt, la hija de un alto funcionario municipal llamado Jan Brandt, con quien procrea tres hijos: Clara Serena, Albert y Nicolás.

Pronto llegaron los primeros encargos importantes entre los que destacan "La Adoración de los Magos", que hoy conserva el Museo del Prado y dos grandes trípticos para las iglesias de Amberes: "La erección" y "El Descendimiento de la Cruz".

Para entonces ya había establecido una estrecha relación con los humanistas flamencos de la época, como Justo Lipsio, Ludovicus Nonnius o Gaspar Gevaerts.

Entre 1616 y 1621, pinta para los Jesuitas de Amberes dos grandes lienzos de altar y 39 pinturas para las bóvedas de las galerías y las naves laterales, escenas en las que se aprecia claramente su dependencia de las decoraciones de los palacios venecianos pintados por Tiziano, Veronés o Tintoretto.

En su estudio, Rubens realiza los bocetos y sus ayudantes -entre los que se contaban los mejores artistas del momento como Van Dyck, Lucas Vosterman, Paulus Pontius, Jacob Jordaens o Christoffel Jeghers- ejecutaban los trabajos siguiendo las líneas principales marcadas por el maestro.

En 1626, Rubens y su familia abandonan Amberes en medio de una epidemia de peste: se instalan en Laeken, donde posee una casa de campo, pero Isabella fallece, dejando al pintor viudo y con dos hijos.

La pérdida de su esposa le produjo un gran dolor y no dudó en participar en las misiones diplomáticas que le llevarían a España e Inglaterra, donde buscó encontrar la paz.

La llegada de Rubens a Madrid en 1628 provocaría un cambio en la actitud del rey Felipe IV, quien lo nombró secretario del Consejo de Flandes y confió las negociaciones con Inglaterra.

Antes de marcharse a Londres, en abril de 1629, tuvo oportunidad de realizar algunos trabajos, como los retratos ecuestres de Felipe IV y Felipe II y "La Inmaculada Concepción", para el marqués de Leganés, que hoy se conserva en el Museo del Prado.

Rubens recibió en vida todo tipo de honores, entre los que se incluye un doctorado por la Universidad de Cambridge, e incluso fue nombrado Caballero por los reyes de España e Inglaterra para asuntos diplomáticos.

Ahora, su objetivo era encontrar esposa y la elegida resultó ser Helene Fourment, de 16 años, hija de un próspero comerciante de sedas y tapices con el que Rubens tenía una estrecha amistad.

De este nuevo matrimonio nacieron cinco hijos: Clara Johanna, Frans, Isabella Helene, Peter Paul y Constancia Albertina.

La felicidad conyugal que vive el artista se expresa en cuadros como "El Jardín del amor" (Museo del Prado), o los numerosos retratos protagonizados por su esposa, algunos acompañada de sus hijos.

Curiosamente, esta última etapa de felicidad y tranquilidad será en la que pinte sus obras religiosas más violentas y crueles, como "El Martirio de San Livinio", que se exhibe en el Museo Real de Bellas Artes de Bruselas.

El último trabajo realizado por Rubens sería el lienzo de "Andrómeda y Perseo", que conserva el Museo del Prado, obra que dejó inconclusa, pues lo sorprendió la muerte el 30 de mayo de 1640.(Notimex)

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