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Análisis Global - June 14, 2006

George Whea: ¿Puede un futbolista llegar a ser presidente?

George Whea: ¿Puede un futbolista llegar a ser presidente?

Por: Isaac Bigio
 
El fútbol y la política son dos pasiones de masas. Pese a que ambos campos pueden complementarse nunca ha habido un líder político que destaque como crack ni un astro del balompié que llegue a gobernar un país.

La primera excepción se pudo dar hace unos días en Liberia. Este país de la costa africana centro-occidental nunca ha llegado a algún mundial de fútbol, mérito al que si han llegado la hilera de repúblicas del golfo de guinea que nacen al este de sus fronteras: Costa de Marfil, Ghana, Togo, Nigeria y Camerún.

A pesar de nunca haber jugado en el máximo torneo del balompié global, Liberia ha producido a George Weah, quien fuera declarado por la FIFA en 1995 como el futbolista del año, siendo el único africano y musulmán en haber conseguido tal distinción.

Whea nació en 1966 en una de las barriadas de Monrovia, capital de Liberia, y proviene de la etnia Kru, una de las más pobres de ese empobrecido país.

Debutó en el club liberiano Los Once Invencibles para luego mudarse al  Tonnerre Yaoundé de Camerún. En 1988 él es contratado por el Mónaco y se convierte en otro de los astros africanos que se mudan a Europa. Para las viejas potencias que colonizaron el Golfo de Guinea esta región ya no les provee de esclavos aunque si de buenos jugadores que no son caros y están llenos de habilidades. El Africa Negra se ha convertido para Europa en un semillero de cracks, una especie de Chincha gigante como dice Pepe Gandolfi.

El ayudó a que los dos equipos galos en los que jugó llegasen a ganar la Copa Francesa de Fútbol (el Mónaco en 1991 y el Paris Saint Germain en 1994). En 1995 es considerado el futbolista europeo y mundial del año y se traspasa al Milán (a quien contribuye a hacerle campeonar en Italia en 1996 y 1999). En el 2000 deja el Milán para firmar por el Chelsea, Manchester City y Olympique Marseille hasta acabar contratado en los Emiratos Arabes Unidos a fines del 2002. En el 2002 integró la selección liberiana que por un pelo no llegó a clasificarse para Corea-Japón.

Weah colgó los chimpunes tras haber sido uno de los más grandes futbolistas que nunca pudo lucirse en un mundial, pero con la ambición de ser el primero en llegar a la presidencia de una república.

Su país ha sufrido dos cruentas guerras civiles (1989 y 1999) en las que han muerto más de 200,000 personas (una alta cifra para un país de 3,5 millones de habitantes). La última acabó con la renuncia de Taylor en 2003, un dictador y señor de la guerra.

Tanto en Liberia como en su vecino Costa de Marfil (clasificado para Alemania 2006) en las guerras inter-étnicas hubo una descomunal participación de niños quienes eran drogados o empujados a cometer atrocidades. El fútbol en esa región es usado para hacer que la juventud deje de estar pateando cuerpos para preferir patear pelotas. El lograr una buena selección es algo que no solo da circo en una tierra sin pan sino que permite dar una identidad nacional a países altamente fragmentados.

Tras dos años de una transición interina Liberia entró a sus primeras elecciones post-guerra civil. En la primera ronda del  11 de Octubre Weah ganó aunque en la ronda final del 8 de noviembre él fue derrotado por Ellen Johnson-Sirleaf, una ex funcionaria de entidades financieras. Ambos candidatos prometían pacificar al país atrayendo inversiones y tropas extranjeras.

Weah no logró el gol de ser el primer delantero en llegar al poder, aunque su rival ha logrado constituirse en la primera mujer electa a una presidencia africana.

(*) Isaac Bigio es analista internacional. Ha dictado clases en la London School of Economics. Es el columnista latinoamericano más publicado en la web.

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