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Por la Espiral - May 31, 2006

Deprimente cultura ecológica

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Deprimente cultura ecológica
-Necesarios liderazgos en México
-PVEM sin resultados precisos

En columnas pasadas abordamos el tema de la desertificación, y los comentarios que la ONU hace al respecto de la problemática que se enfrenta en el país.
 En el caso de México, la ecología ha sido víctima de la politización de casi todo cuanto asunto se toca y de la falta de planeación de los gobiernos para aspectos fundamentales como: la basura, el cuidado del medio ambiente, la conservación de los ríos, de los bosques, de los mares y litorales, la contaminación del aire; etc.
 Hace más de 30 años que se ha venido gestando un partido político disfrazado con tintes ecologistas, que en 3 décadas, no ha podido hacer una propuesta concreta para el reciclaje de la basura ni para su separación a nivel nacional. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no hace honor a la filosofía ecológica.
 Es dramático constatar que además de la desertificación se están perdiendo los ríos y lagos que nutren de agua a la República Mexicana.
 Hace algunos días viajé a Morelia, Michoacán invitada a participar en una conferencia de geopolítica y geoeconomía en el Museo del Estado y constaté, con enorme tristeza, el agotamiento del Lago de Cuitzeo convertido en un lodazal. En 20 años más las futuras generaciones ni siquiera imaginarán que allí, alguna vez, existió una extensión de agua que fue utilizada para surtir a los  habitantes de los estados de Michoacán y Guanajuato.
 Dolorosa realidad la del Lago de Pátzcuaro situado en Michoacán famoso por su pescado blanco del que no queda nada. Tampoco podemos ignorar los problemas del Lago de Chapala; y así podríamos seguir describiendo el agotamiento, la suciedad y los malos cuidados de lagos y lagunas en casi todo el país.
 Muchas veces nos ufanamos del “cuerno de la abundancia” de México en la posesión de recursos naturales ignorando el descuido de buena parte de dicho maná. En la última década el país ha perdido buena cantidad de agua.
 Según datos del Almanaque Mexicano, la precipitación pluvial media en México es de 777 milímetros al año que equivale a un billón 570 mil millones de metros cúbicos de agua, de los que el 71% se evapora en la atmósfera, 26% escurre por la superficie y 3% corre al  subsuelo para recargar acuíferos.
 El agua dista de encontrarse uniformemente distribuida, geográfica o temporalmente. En las regiones que concentran 55% de la población y generan 60% del PIB anual, los escurrimientos corresponden sólo a una décima parte del total nacional.
 El agua es un recurso abundante en la zona sur del Golfo de México –24 mil metros cúbicos anuales por habitante- y escaso en el centro y norte –dos mil 500 metros cúbicos. De acuerdo al INEGI un bajacaliforniano dispone de unos 100 metros cúbicos de agua por año, mientras que a un chiapaneco le corresponden unos 17 mil metros cúbicos.
 Además de la desigualdad, el verdadero desafío reside en el hecho de que la disponibilidad per cápita de agua ha ido disminuyendo y continuará haciéndolo en el futuro.
 El Valle de México es un indicador de esta situación: únicamente el 22% del agua que se consume se obtiene de la recarga natural del acuífero, 2% de los escurrimientos superficiales locales y 10% del reuso.
 El déficit de 66% del volumen consumido se ha resuelto sobreexplotando acuíferos e importando agua de otras cuencas particularmente de los ríos Lerma y Cutzamala que aportan, respectivamente 9% y 20% del total utilizado.
 El agua es fuente de vida. Espero que estemos a tiempo de entender que  el cuidado de este vital recurso debe nacer en nosotros mismos y a manera de cultura enseñarles a nuestros hijos a cuidarla.
 Hay que quitarnos el espejismo del “cuerno de la abundancia”. Tenemos el caso de otros países que cuidan al máximo sus recursos naturales y han sabido sacar ventajas de la escasez. La prueba más fehaciente es Israel.
 Precisamente este país otorga a empresarios mexicanos cursos de capacitación y actualización de modernos métodos hídricos para aprovechar al máximo el riego por goteo. En Israel esta técnica les ha funcionado de maravilla a tal grado que ahora la exportan.
A COLACIÓN
 El Partido Verde Ecologista de México surgió a finales de la década de los setenta como una organización de carácter popular que se llamó Brigada de Trabajo Democrática y Social.
 En 1980, la Brigada se transformó en una agrupación ecologista; así fue como nació la Alianza Ecologista Nacional. Para 1986 se fundó el Partido Verde Mexicano (PVM) con la intención de participar en las elecciones federales de 1988, lo cual no fue posible pues no se obtuvo el registro como partido político. Sin embargo, El PVM se integró al Frente Democrático Nacional y apoyó la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas con el compromiso de impulsar un programa de carácter ecológico en caso de resultar electo.
 Al concluir el proceso electoral de 1988, el PVM se separó del Frente Democrático Nacional para buscar su conformación como partido político nacional y lograr reconocimiento autónomo.
 En 1990 se pidió el registro condicionado bajo el nombre de Partido Verde Ecologista de México (PVEM) solicitud rechazada por IFE por considerar que las acciones ecologistas no eran actividades de índole política.
 Para el 9 de febrero de 1991 el IFE aceptó que las labores realizadas en defensa de la ecología eran actividades de naturaleza política. No obstante, el IFE demandó un cambio de nombre y emblema, por lo que se denominó entonces  Partido Ecologista de México (PEM).
 Luego de participar en las elecciones federales de 1991, el PEM perdió el registro por no haber alcanzado el 1.5% de la votación nacional. A pesar de ello, el 13 de enero de 1993 recuperó el registro definitivo con 86 mil afiliados – ahora supera el medio millón-.
 Para el 14 de mayo de 1993 sufrió otra modificación, fue entonces como surgió el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
 Haciendo este recuento, en mi memoria, no aparece todavía alguna acción ecológica por la que tenga que darle las gracias a este partido cuya manutención nos cuesta de nuestros impuestos.
 Más que alianzas y jugar siempre al comodín, el PVEM debería voltear a Europa para por lo menos copiar todo lo bueno que las políticas públicas y la ciudadanía están llevando a cabo en la práctica para cuidar el agua y en general todos los recursos naturales.
 El PVEM tiene que demostrar capacidad de acción para precisamente liderar proyectos a favor de un recambio de cultura. No todo es grilla.
Bienvenidos a:claulunpalencia@yahoo.com

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