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Buenas Noticias - May 21, 2006

El navegante genovés Cristóbal Colón revolucionó la historia de la humanidad

 Cristobal Colón se le
recuerda a 500 años
de su muerte
Foto: Internet

México, D.F.; 20 de mayo de 2006.-A lo largo del devenir del hombre, hay hechos y seres que transforman la historia de la humanidad, uno de esos es el navegante genovés Cristóbal Colón, sin quien no se entendería el mundo como es actualmente.

El descubrimiento-encuentro de América hecho por este personaje histórico, a quien se le recuerda a 500 años de su muerte, el 20 de mayo de 1506, en Valladolid, España, revolucionó el concepto del hombre en el mundo, al comprobarse lo esférico del planeta y acelerar elementos de la sociedad como el comercio y el intercambio cultural.

Cristobal Colón, navegante de origen genovés, hombre polémico y misterioso, autodidacta y gran observador, quien fue un empecinado en su idea de que el mundo era redondo y se podían encontrar nuevas rutas para el comercio con las indicas, nació entre el 25 de agosto y el 31 de octubre de 1451.

Hijo de un matrimonio de humildes tejedores: Diego Colombo y Susana Fontanarrosa, Cristobal Colón se interesó desde niño por la navegación. En 1470 su familia se trasladó a Savona y su carrera de navegante comenzó con los continuos viajes que realizaba para comprar lana, queso y vino; al parecer, navegaba entes de los 20 años y era gran aficionado en la cartografía, por lo que dedicaba gran parte de su tiempo libre a dibujar y levantar este tipo de documentos.

Durante su juventud recorrió todas las rutas comerciales importantes de Mediterráneo, desde Quíos, en el Egeo, hasta la península Ibérica, al servicio de las más importantes firmas genovesas, así como en empresas públicas, ejerciendo como corsario.

Durante su estancia en Portugal aprendió a conocer el océano, a frecuentar las rutas comerciales que iban desde Islandia a Madeira, a tomar contacto con la navegación de altura, con los vientos y corrientes atlánticos y navegar hasta Guinea, Inglaterra, Islandia, Lisboa y el archipiélago de Madeira. En 1477 se casó con Felipa Muñiz de Perestrello, con quien tuvo a su hijo Diego en 1482.

Animado por los viajes de Marco Polo, Cristobal leyó tratados y conoció los mapas que circulaban en su época, pensaba que podía alcanzar Catay, Cipago (actualmente China y Jap•n) y la India, por vía marítima en dirección a occidente, tierras en las que suponía que iba a encontrar grandes riquezas.

Presentó su proyecto a Juan II de Portugal, pero fue rechazado. Al fallecer su esposa, a finales de 1484, Colón dejó Portugal y viajó con su hijo a España y residió en el Convento de la Rábida. Allí, los monjes aceptaron sus teorías y proyectos.

En 1486 los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, lo recibieron por primera vez, pero una junta de expertos también rechazó su proyecto de circunnavegación.

En 1488 conoció a Beatriz Enríquez de Arana, con quien tuvo a su segundo hijo, Fernando. Con la ayuda de uno de los religiosos del convento, Colón finalmente logró que los reyes de España solventaran económicamente la organización de su expedición y el 17 de abril de 1492 se firmaron las capitulaciones de Santa Fe, concediendo a Colón los títulos de Almirante, Virrey y Gobernador de las nuevas tierras que descubriera, así como el 10 por ciento de las riquezas que pudiera traer a España.

Fue así que el 3 de agosto de 1492 Colón partió de Puerto de Palos, España, con las naves "La niña", "La pinta" y "La Santa María".

Después de 70 días de viaje, el 12 de octubre la expedición atracó en la isla de Guanahaní, que Colón llamó San Salvador. Después descubrió las islas de Juana (hoy Cuba) y La Española (República Dominicana y Haití).

El día de Navidad la "Santa María" encalla y con sus restos Colón manda a construir la villa de Navidad, que fue el primer asentamiento de los españoles en el Nuevo Mundo. Colón aseguraba que había llegado a Asia.

Quizá nunca sospechó que había descubierto un nuevo continente, logrando con ello el encuentro de dos mundos: el antiguo (Europa, Africa y Asia) y el nuevo, que se llamaría América, y que entrarían en contacto sociedades distintas cuyas influencias mutuas cambiarían sus formas de vida.

A su regreso, Colón deslumbró a la Corte de los Reyes Católicos con los maravillosos objetos, animales y seres humanos que traía del otro lado del mar, y con sus relatos de riquezas fabulosas.

Los reyes decidieron financiar un segundo viaje a las indias, como llamaban los europeos a América.

Esa vez Colón llevó 15 barcos con más de mil hombres ansiosos por hacer fortuna. Así, Colón realizó varios viajes a América en 1493, 1498 y 1502, en los cuales descubrió Puerto Rico, Jamaica, Trinidad, la costa de Guayana, la isla de Las Perlas, Honduras y Panamá.

En su cuarto viaje lo acompañaban su hermano Bartolomé y su hijo Fernando. Tras esta última exploración, Colón perdió las naves unas tras otra y apenas pudo llegar a Jamaica, donde permaneció aislado más de un año.

Enfermo de gota, regresó en 1504 a España, donde inició la reivindicación de sus privilegios, pues no gozaba de las prerrogativas de almirante y gobernador de las nuevas tierras. El pleito con la corona quedó en suspenso al producirse su muerte.

Olvidado, triste y enfermo, el gran navegante murió aquejado de gota y otras enfermedades el 20 de mayo de 1506, en Valladolid, sin conocer que en su exploración había dado con un continente desconocida hasta entonces por lo europeos de su época y al que se daría el nombre de América.(Notimex)

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