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Por la Espiral - May 12, 2006

Proteger de fraudes al SAR

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Proteger de fraudes al SAR
-Imprescindible para evitar quiebras
-Fraudes del retiro. Cuidado

El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) pronto llegará a su techo en la inclusión de nuevos trabajadores contratados con las prestaciones correspondientes de la Ley, quienes ahorran de manera obligatoria, mes con mes, mediante las aportaciones que las empresas realizan en la Afore elegida libremente por cada trabajador.
 A marzo de 2006, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) reportó  a 35 millones 632 mil 117 personas con Afore, casi todos son trabajadores con un empleo formal; una escasa minoría son personas en el auto empleo, en la economía informal o con  contratos sin prestaciones, pero que tomaron la decisión de acercarse a una Afore para comenzar, por su propia voluntad,  a aportar para el retiro.
 La Consar debe difundir la importancia de comenzar a temprana edad (en la etapa de ser económicamente activos) a preparar un mañana responsable y seguro. Queremos ver una campaña reforzada con valores de crear conciencia a favor del ahorro, sincera en cuánto a que no hay un  Estado Benefactor dadivoso en medicinas, vivienda, cuidados, alimentos y pensión pública para millones de personas dentro de la pirámide de la tercera edad, después de los 60 años, además con la característica de ser cada vez más longeva.
 Estas dificultades marcan la realidad de los abuelos y de los padres que superan la franja de los 55 años de edad con el problema inmediato de resolver lo más apremiante a través de un empleo, en condiciones desventajosas, porque desafortunadamente las empresas castigan la edad en lugar de valorar la experiencia.
No es extraño entonces encontrar a gente de la tercera edad trabajando de “cerillos” en supermercados medianos y en centros comerciales, casi siempre son mujeres; igualmente las personas que cuidan los coches, vigilan los estacionamientos y sirven como veladores son hombres de la tercera edad. No tienen un salario fijo, ni mínimo, viven de lo que caiga, al  día.
También es notorio que, en los últimos años, el número de ancianos olvidados por sus familiares aumentó. Unos se quedaron en la calle, otros fueron instalados en centros de atención pública, albergues o asilos, donde igualmente aceptan cualquier trato, en tiempos en que el sector público destina poco dinero para programas sociales y asistenciales.
Se vive una situación penosa para un grupo vulnerable y fácilmente permeable por ayudas del gobierno sea federal, estatal o municipal, lo que implica que se le ponga un color político al dinero recibido.
Hace poco, una amable señora del Distrito Federal, dedicada a bordar manteles como forma de ingreso, viuda, sin hijos, ni pensión,  me enseñó la credencial otorgada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador con fecha del  2002 y en la que  le depositan, mes con mes, 700 pesos que ella utiliza para pagar sus medicinas.  Como ella hay muchas mujeres más.
Es preferible prevenir el camino a seguir para asegurar un retiro digno, donde se tenga un techo seguro y dinero para medicinas que son lo más caro  en la cuestión de la salud en el país.
A COLACIÓN
 La Consar debe convocar a más gente empleada por su cuenta  a ahorrar para el futuro. En las cifras del organismo encontramos que a marzo pasado, en las Afores había acumulados 81 mil 707.618 millones de dólares por concepto del ahorro para el retiro. De esa cantidad únicamente 2 mil 041.3 millones de dólares corresponde a gente que contrató de manera voluntaria una Afore.
En la medida en que la gente conozca de forma didáctica el funcionamiento del sistema,  aprenda de los esquemas de jubilación y los legisladores refuercen el marco legal, de normatividad y vigilancia de todos los órganos involucrados, la  gente aprenderá a confiar en las Afores.
 Con tantos fraudes, quebrantos e historias negras en México, con el caso de los ex braceros, las anomalías en los bancos, hay quienes apuestan que dentro de 30 años habrá fracasado el entarimado del ahorro para el retiro porque seguramente llegará quien realice un mega fraude.
 Tanto dinero acumulado, mes con mes, en un país donde la corrupción está a la orden del día es para tener nerviosos a más de uno, es comprensible, sirve de pretexto para que la gente no quiera, de manera voluntaria, contratar una Afore. Para eliminar esa percepción y permitir que el sistema llegue a todos, los esfuerzos de convencimiento son por parte de la CONSAR; en tanto que, reforzar la supervisión le compete a la Secretaría de Hacienda y al voto de los legisladores.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 No es para menos que la llamada seguridad social manejada en esquema público y  privado con las cantidades de dinero que administra sea un imán para uno o varios fraudes. No hay país que se salve.
 Estados Unidos tiene varias historias escandalosas. Recientemente España tiene lo suyo. En México, en enero del año pasado, el diputado Miguel Alonso Raya, presidente de la Comisión de Seguridad Social, de la Cámara de Diputados, pidió a Mario Gabriel Budebo, presidente de la Consar seguir una investigación por un presunto fraude millonario  en una red de complicidades entre funcionarios bancarios y del ISSSTE, con cuentas del SAR-92.
 En aquel entonces, Alonso Raya explicó que en la parte de los avisos de ocasión y servicios de la prensa había anuncios de supuestos abogados que ayudaban a la gente a reclamar “anticipadamente” sus recursos para el retiro, aunque no estuvieran en la edad de hacerlo  (arriba de 60 años de edad) o que carecieran de los requisitos suficientes.
 De esta denuncia, de hace más de un año, no hubo seguimiento, y es apenas la parte visible, un anuncio en la prensa. Pero, ¿cuántos casos hay de gente que ya murió y que nadie de su familia sabía, ni reclamó, los recursos para el retiro? Ese dinero debe estar en el bolsillo de alguien.
 Otro suceso negativo documentado fue el de julio del año pasado, en Durango, Durango, con la denuncia de  Leticia de la Hoya Villarreal, delegada del ISSSTE en la entidad,  sobre la investigación a una serie de trabajadores por presunto fraude con fondos del SAR pertenecientes a trabajadores que llegaron a la edad de retiro y nunca reclamaron los recursos. Entonces comenzaron a suceder una serie de falsificaciones de documentos.
 Mucho cuidado, tenemos en México un sistema relativamente joven con el SAR como para comenzar con una cadena de fraudes por vívales que conocen la parte débil, hoy estamos a tiempo de reforzar la supervisión interna, mañana seria muy doloroso enterarnos de que no podemos cobrar nuestras pensiones porque alguien más se las llevó.
 Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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