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Por la Espiral - May 11, 2006

Euro y libras inalcanzables

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Euro y libras inalcanzables
-Fox: mensaje tranquilizador
-UE vaya ejemplo de ir por más

Hoy comienza en Viena, Austria, la  IV Cumbre entre América Latina, el Caribe y la UE (ALCUE), a la que asiste  el presidente Vicente Fox, junto con otros mandatarios de la región, en un encuentro marcado por los últimos acontecimientos de Bolivia y el nuevo trato para el capital extranjero.
 La reunión transcurre en un momento especial para América Latina donde la conformación de nuevas fuerzas políticas apunta a generar un reacomodo en el orden económico que promete “cuidar la macroeconomía, más crecimiento y al mismo tiempo reducir la pobreza”.
 El ajedrez político en la región no termina de moverse faltan las definiciones presidenciales en: Perú (los comicios fueron el 9 de abril pero la segunda vuelta será en junio); Colombia (mayo 28); México (2 de julio); Brasil (1 de octubre); Nicaragua (5 de noviembre); y Venezuela (aunque las reformas de Hugo Chávez son para favorecer que él se quedé por más tiempo en el poder).
 Entonces es entendible el acento de atención transcontinental de la  Unión Europea por los intereses, las inversiones y el capital  diseminado y anidado en muchos países de América del Sur, Centroamérica y por supuesto en México.
 La presencia del presidente Fox, aderezada con 10 reuniones bilaterales, en cierta forma pretende calmar a los inversionistas extranjeros, diferenciar que  México no es Colombia, Bolivia, ni mucho menos Venezuela. El mensaje es a favor de la  democracia y del  andamiaje económico.
 Es importante que a los europeos les quede claro que en México habrá garantías para el capital extranjero presente desde hace décadas en el país y para la inversión  que llegue en los meses y años venideros. Debemos hacer todo lo posible por impedir que se ponga a todos los países de la región en la misma canasta.
A COLACIÓN
 Otra cumbre más con la Unión Europea y francamente no hemos logrado rentabilizar ninguna, comercialmente hablando, tenemos un magro intercambio entre México y la Unión Europea; que ha sido  más aprovechado por América del Sur.
 Buena falta le hace a México comenzar a aminorar la dependencia económica, financiera y monetaria hacia Estados Unidos. Como economía tenemos que aprovechar el bimonetarismo, atraer más euros, diversificar las reservas internacionales en el Banco de México y crear beneficios por la entrada de una divisa común que es mucho más fuerte que la divisa estadounidense.
 Algunos países en sus bancos centrales quieren aprovechar la tendencia del euro como divisa fuerte y han comenzado a abrir sus reservas, rompiendo la dependencia hacia el dólar.
 En México, nuestro lenguaje financiero y monetario es el dólar (por la sinergia con Estados Unidos) es la divisa dominante, siempre más fuerte que el peso, con mayor poder adquisitivo.
 Hasta la fecha hemos desperdiciado los alcances del tratado de libre comercio con la Unión Europea vigente desde el  1 de julio de 2000 cuando entró en operación el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación.
 En la lógica de más intercambio comercial con la Unión Europea, tendremos más posibilidades de obtener euros por esta vía, de reservarlos, y de darle a la gente la oportunidad de apostarle a una moneda fuerte.
 Si el cambio de pesos a dólares se nos hace caro, en la actualidad, hacerlo de pesos a euros, implica pagar cada euro en 14 pesos; o bien para estar en libras esterlinas  debemos dar 20.43 pesos. Esta situación cambiaria imposibilita que los habitantes de una economía más débil quieren aspirar a viajar, invertir, adquirir, asociarse o relacionarse con países miembros de la zona euro y lo mismo pasa con  Gran Bretaña por la libra.
 En la medida que tengamos esa escasez de euros por el bajo intercambio comercial, la divisa única subirá hacia las nubes. Tenemos que atraer euros mediante  el comercio con los países miembros de la unión monetaria.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 La Unión Europea ha hecho realidad lo que en América no hemos podido lograr: una integración equitativa, homogénea, democrática, compatible y construida con visión.
 Ha sido el fruto del esfuerzo de décadas de diálogo, de negociaciones, de acuerdos, de encuentros, desencuentros, de dar pasos más arriba, más profundos, y  en gran forma supranacionales. Me sorprende la capacidad del ciudadano europeo integrado para aceptar el  himno de la Unión Europea (una melodía que procede de la Novena Sinfonía, compuesta en 1823 por Ludwig van Beethoven); la bandera y desde luego otra moneda, el euro, para el caso de los 12 de 25 países miembros de la comunidad que lo tiene.
 Es otro concepto de soberanía compartida, de cesión económica, monetaria  y fiscal. Es verdad que han tenido descalabros, como la adopción de la Constitución Europea, detenida hasta la fecha. Pero no me dejo de admirar por su capacidad de negociación y concesión.
 El martes pasado la Unión Europea cumplió un aniversario más con el “Día de Europa”, nombrado así porque el  9 de mayo de 1950, Robert Schuman, presentó su propuesta para la creación de una Europa organizada, requisito indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas.
Esta propuesta, conocida como "Declaración Schuman", se considera el germen de la creación de lo que actualmente es la Unión Europea.
De esta forma el 9 de mayo es el símbolo europeo que, junto con la bandera, el himno, el lema y la moneda única identifican la entidad política del conglomerado.
A 56 años de distancia, hoy la UE se plantea diversas interrogantes de cara al futuro en su papel de liderazgo: ¿Europa como simple zona de libre cambio o Europa como actor en el mundo? ¿Una Europa tecnocrática o una Europa democrática? ¿Una Europa de intereses individuales o una Europa solidaria?
Es decir, los políticos no están satisfechos del modelo, quieren seguirlo perfeccionando. Los líderes saben que hay enormes retos por resolver para la población, primordialmente los jóvenes,  demandantes de oportunidades laborales, estables y bien remuneradas. Así es que, con todo lo que ya es la unión no “hay campanas al vuelo”, es un indicio de una gran capacidad de reflexión, constante autocrítica y ganas de superación.
 Si tuviéramos un poquito de eso en casa, seguro el discurso de nuestros políticos no sería el del clásico triunfalismo al que estamos acostumbrados, utilizado recurrentemente para tapar toda la mediocridad heredada y todo cuanto se dejó de hacer y tampoco se hizo recientemente.  Hay que aspirar a ser mejores.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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