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Por la Espiral - May 10, 2006

Economía “no maternal”

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Economía “no maternal”
-Pocos productos financieros
-Secretaría del Trabajo, a cumplir

Fecha 10 de mayo, “Día de la Madre”, que transcurre en general entre los clásicos festejos, la salida a comer, la reunión con la familia, en suma,  la invitación a consumir en la medida de los ingresos y posibilidades de los miembros del núcleo.  El día siguiente todo vuelve a la normalidad para millones de madres inmersas en la cotidianeidad, enfrentando distintas realidades.
 La palabra “madre” parece sintetizar por igual a todas las mujeres, aunque los matices aumentan y con ellos la necesidad por demandar mayor atención, políticas incluyentes, programas e incluso servicios financieros específicos que por cierto no los hay.
 De tal suerte, no es lo mismo ser madre a los 12 que a los 40 años,  o ser madre soltera, divorciada, viuda, casada; analfabeta, con estudios de primaria o instrucción universitaria y otros grados académicos; tampoco es igual ser madre cabeza de familia o estar casada, trabajar y compartir los gastos de la familia con el esposo. Desde luego es más complejo en los grupos de  madres abandonadas en las cientos de comunidades rurales donde la migración del esposo ha cambiado el entorno; y que decir de las madres infectadas con VIH o SIDA; las mujeres recluidas en algún penal; y las madres con otras características especiales.
 Esta amplia gama de particularidades que enrola a las mujeres y a la maternidad está desprovista de una cobertura de programas especiales para su atención. Así como hemos insistido que el cambio en la pirámide poblacional en el país, en las próximas 2 y 3 décadas, obligará al surgimiento de infraestructura y nuevos servicios para atender a más personas de la llamada “tercera edad”, igualmente deberá surgir con toda prontitud un plan de desarrollo de largo plazo para responder a los retos de millones de madres en México. Insisto, no podemos poner en la misma línea de atención a una adolescente con un recién nacido en brazos que a una madre de 30 años recién divorciada, ambas requieren de orientación, aparentemente de cuestiones iguales,  pero en el fondo distintas.
 Me parece que en la medida en que encontramos tantas madres con problemáticas complejas, en esa forma acontece la desprotección del Estado y se ejerce a todas luces una  descarada discriminación.
 Hoy en pleno siglo XXI vivimos en una “economía no maternal”, es patente en cientos de violaciones a los derechos humanos y laborales de madres de familia, a pesar del marco legal.
 La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala en el Artículo 123 que “toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social para el trabajo, conforme a la Ley”.
 En el Apartado A afirma: “Las mujeres durante el embarazo no realizarán trabajos que exijan un esfuerzo considerable y signifiquen un peligro para su salud en relación con la gestación; gozarán forzosamente de un descanso de 6 semanas anteriores a la fecha fijada aproximadamente para el parto y 6 semanas posteriores al mismo, debiendo percibir su salario íntegro y conservar su empleo y los derechos que hubieren adquirido por la relación de trabajo. En el periodo de lactancia tendrán 2 descansos extraordinarios por día media hora cada uno para alimentar a sus hijos”.
En la Ley Federal del Trabajo, el Título V relacionado con el Trabajo de las Mujeres indica lo siguiente: “Articulo 166. Cuando se ponga en peligro la salud de la mujer, o la del producto, ya sea durante el estado de gestación o el de lactancia y sin que sufra perjuicio en su salario, prestaciones y derechos, no se podrá utilizar su trabajo en labores insalubres o peligrosas, trabajo nocturno industrial, en establecimientos comerciales o de servicio después de las diez de la noche, así como en horas extraordinarias”.
 En el papel las condiciones parecen las justas,  en el día a día, ¿qué sucede al respecto en las maquiladoras? Algunas empresas han dejado de considerar a las mujeres como potenciales trabajadores por la razón de ahorrarse el costo de la cobertura de la maternidad.
A COLACIÓN
 En México, el sistema financiero ha desarrollado una amplia gama de servicios para atender las necesidades de varios nichos de la población, no obstante, ha faltado imaginación para crear productos destinados a un importante segmento como son las madres.
 Después de “Mujer Banorte” elaborado por el Grupo Financiero Banorte, no hay alternativas en seguros, planes de ahorro, o hipotecarios, con la característica de atención a madres, con sus bifurcaciones correspondientes, señaladas en párrafos arriba.
 Es una pena. En otros países como España encontramos líneas financieras de vanguardia, el banco BBVA puso en operación el “préstamo nacimiento”, es un crédito de 3 mil euros, sin intereses, ni comisiones, únicamente para  mujeres con hijos recién nacidos o adoptados. El crédito puede gestionarse a los 6 meses posteriores al nacimiento o adopción.
 Curiosamente en México, el BBVA dueño de Bancomer, no tiene un   crédito similar, y tampoco lo encontramos en otras instituciones financieras;  en la parte de seguros no hay un  renglón exclusivo para las madres.
 En cambio, el mercado de consumo ha detonado productos combinando las prioridades de la mujer con la maternidad. Los fabricantes de autos cada vez piensan más en diseños atractivos, confiables y seguros para mujeres que manejan solas y que llevan a los hijos en la parte de atrás.
 En algunos centros de diversión  han innovado en servicios orientados a las madres: Cinemex tiene “CineMá”, que consiste en que todos los jueves y los sábados, hay funciones en salas especiales de cine para que acudan las mamás con sus bebés, si quieren hacerlo  en compañía del padre o de otros familiares, para que disfruten la cartelera de temporada.
 En CineMá únicamente los adultos pagan la entrada a un precio normal, los bebés entran gratis hasta los 18 meses de edad. Lo novedoso es que cuando llora el infante no hay ningún problema porque todos los presentes están en la misma situación. Las salas están acondicionadas con el nivel de sonido adecuado, temperatura ambiente, iluminación al 50% para que la madre pueda atender al bebé, en lactancia, o cambio de pañales.
 Dentro de las salas están disponibles servicios y accesorios para facilitar la estancia (desde el clásico cambiador, hasta accesorios para calentar el biberón) y permitir la  tranquilidad del bebé. CineMá funciona en el  Distrito Federal, Estado de México y Guadalajara, Jalisco.
P.D Mil felicidades amiga lectora, en nuestro día. 
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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