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Por la Espiral - May 5, 2006

El balance oficial

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-El balance oficial
-Petróleo: buena ayuda
-Política, Pidiregas, deuda interna

En México las cifras económicas del primer trimestre de 2006 dibujan el paraíso terrenal, entérese usted mismo: el Banco de México adelantó que el PIB de enero a marzo subió 5.2%, a reserva de lo que el INEGI dará a conocer como dato oficial el próximo  17 de mayo con la presentación del PIB trimestral a precios constantes, todo hace suponer que el crecimiento logrado es sorprendente.
 Si acaso el bolsillo de usted no resintió tan mágicos efectos estabilizadores y en jauja, le comento que a las cifras de júbilo se añaden otras más de una larga lista que casualmente en año electoral rememoran las mejores épocas del  poder anidado en Los Pinos,  maniobrero y orquestador, de toda la maquinaria disponible para favorecer al candidato oficial..
 En resumen, más cifras alegres: superávit en las finanzas públicas,  el superávit público fue por  51 mil 553 millones de pesos y el superávit primario de 112 mil 239 millones de pesos; aumentaron los ingresos públicos gracias a los petroprecios. En este renglón, los ingresos petroleros crecieron 19.4% en términos reales impulsados por el incremento del precio del petróleo en el mercado internacional. Los ingresos tributarios no petroleros reportaron un crecimiento real anual de 9.3%, destacando la recaudación del IVA
 Además sucedió una mayor canalización del gasto social; subió el financiamiento bancario directo vigente, el crédito a la vivienda se expandió 82.2% anual, seguido del crédito al consumo con una tasa anual de 46.4% en términos reales. Por su parte, el saldo del crédito vigente directo a empresas y personas físicas con actividad empresarial subió 7.4% anual en términos reales en el mismo mes.
 Asimismo aumentó la dinámica en la construcción y en la producción manufacturera; subieron las  ventas de las tiendas departamentales y establecimientos comerciales;  y en enero, la formación bruta de capital fijo creció a una tasa anual de 13.4 por ciento. 
De enero a marzo del año en curso, el valor nominal en dólares de las exportaciones de mercancías subió 2.58% a tasa anual; el rendimiento trimestral de la Bolsa Mexicana de Valores fue de  8.26 por ciento; bajaron las tasas de interés de los Cetes; disminuyó el riesgo país a un mínimo histórico de 95 puntos base en el mes de febrero; bajó la tasa del desempleo a nivel nacional a 3.52 por ciento; y al cierre del primer trimestre de 2006, la inflación anual se ubicó en 3.41 por ciento.
 ¡Vaya cúmulo de buenas noticias! Todos deberíamos estar felices porque esto implica que las familias y las personas tenemos liquidez (en realidad se vive del  crédito y del pago en cómodas mensualidades); capacidad de ahorro (las personas tienen otra vez un enorme endeudamiento sobre todo en tarjetas de crédito);  y revalorización del poder adquisitivo (por la vía del mercado cambiario la relación del peso entre el dólar registró una depreciación del 2.58% acumulada  al 31 de marzo)
 Además el funcionamiento tan positivo de la macroeconomía bastaría para frenar la salida de más mexicanos hacia el exterior en busca de trabajo, y  de aminorar la dependencia hacia las remesas (al contrario en el primer trimestre entraron,  en datos record,  5 mil 184. 47 millones de dólares,  según el Banco de México).
 Dolorosa dualidad: tenemos 2 realidades distintas de México, como si se tratara de un misterio al estilo de lo que Robert Louis Stevenson perfiló  en el Doctor Jekill y Mister Hyde.  La parte buena la anuncian las dependencias con sus números negros, la mala, la padece el grueso de la ciudadanía todos los días.
A COLACIÓN
 El Banco Mundial afirma que en el último decenio se han reducido los niveles de pobreza extrema y la economía mexicana ha mejorado, sin embargo, el crecimiento no ha llegado a los niveles necesarios para generar una cantidad considerable de empleos.
 El PIB real per cápita sólo creció a una tasa anual de 1.2% entre 1994 y 2004, mientras que el mismo indicador subió en 3.3% en Chile, 7.7% en China y 5.9% en la región Asia oriental y e Pacífico
 Otro indicador que el mismo organismo internacional reporta como “decepcionante” para México está relacionado con una caída en la productividad en general, y la concesión de espacios en el mercado estadounidense en  las importaciones donde los productos chinos han desplazado a los mexicanos.
 Para extrañar a propios y extraños, de todos estos puntos malos, ninguno cabe en  ese país de espejismos, el de una macroeconomía sólida.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 Entre las omisiones del Gobierno Federal encontramos un boquete cada vez más grande: la deuda interna.  De enero a marzo, el saldo de la deuda neta del Gobierno Federal como proporción del PIB se ubicó en 20.7 por ciento. Por su parte, la deuda neta del sector público federal, que incluye la deuda neta del Gobierno Federal, la de los organismos y empresas controladas y la de la Banca de Desarrollo, se ubicó en 22.7 por ciento del PIB.
El saldo de la deuda interna neta del Gobierno Federal al cierre del primer trimestre de 2006 fue de 1 billón 222 mil 748.5 millones de pesos, cifra superior en 39 mil 437.8 millones de pesos a la observada al cierre del año pasado.
De igual forma, la próxima administración recibirá una  herencia desproporcionada en el manejo de los Proyectos de Inversión con Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas), considerados el arma más efectiva, pero letal, para el presupuesto en el mediano plazo, y utilizada de forma recurrente por el Gobierno Federal para inversión sobre en todo en Pemex.  Los Pidiregas son los Tesobonos del mañana.
 ¿Cosas malas en la economía? No, para el presidente Vicente Fox todo está muy bien.   Ayer, la calificadora  Fitch Ratings emitió una alerta sobre de  los  estados financieros auditados para el año de 2005 de Pemex, que mostraron un capital contable negativo y una débil posición. Los ajustes resultaron en pérdidas adicionales por 35.8 billones de pesos creando una pérdida neta auditada para el año por 76.3 billones de pesos.
 Pero, ¿pasa algo? No, simplemente no hay que preocuparse por nada, basta con  que el dios de la macroeconomía dicte el destino, y sigamos en el espejismo de la bonanza, aunque la micro se rasgue el bolsillo, persista la expulsión de mexicanos, entren más remesas y el campo se quede en solitario. Ah, claro, suceda la delincuencia, crezca la narcoeconomía, todos los días escuchemos de muertos y ajustes de cuentas,  y por supuesto  tengamos un Estado enclenque, de rodillas. No pasa nada. ¡Vivan las cifras alegres!
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com
 

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