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Buenas Noticias - April 19, 2006

El poeta jalisciense Elías Nandino, dejó una obra plena de revelaciones

El experto poeta
jalisciense Elías
Nandino
Foto: Internet

México, D.F.; 18 de abril del 2006.- La experiencia vital fue el vehículo de la poesía del jalisciense Elías Nandino, quien dejó una obra poética plena de revelaciones sobre el amor, la muerte y el tiempo, con las que enriqueció la historia de la literatura mexicana.

Elías Nandino Vallarta, quien llegó a ser considerado uno de los más importantes poetas de México en el siglo XX, nació en Cocula, Jalisco, el 19 de abril de 1900, aunque también existen registros que lo ubican en 1903.

Médico de profesión, egresado de la UNAM, Nandino trabajó en los hospitales Juárez y de la Penitenciaría, de la capital mexicana, entre 1930 y 1950, luego pasó 10 años dedicado a su hospital privado, antes de volver a su natal Jalisco y vivir entre Guadalajara y Cocula.

Cuentan sus biógrafos que fue en su paso por la Ciudad de México que conoció a quien fuera un gran amigo para él, Xavier Villaurrutia, y al poeta Salvador Novo.

Tiempo después formó parte del llamado grupo de "Contemporáneos", por su actitud ante la vida y la escritura diferente que tenían respecto a otros grupos literarios.

A diferencia de otros poetas jaliscienses influenciados por los modernistas, Nandino no tenía preocupaciones religiosas, en muchos de sus versos se siente un constante panteísmo más propio de Goethe, y que a la postre sería el más alto logro de su poesía.

Para los estudiosos de su obra, si bien Nandino se formó en la sensibilidad y temas de "Los Contemporáneos", su desarrollo poético nació de una experiencia genuinamente interna, de una necesidad impostergable de escribir, de su placer por la vivencia erótica en las palabras y por su diario litigio entre la vida y la muerte, que atestiguaba como médico.

Para Nandino, el cuerpo es el instrumento mediante el cual se realiza la comunión del hombre con el mundo, de ahí su sacralidad y su misterio.

No era de extrañarse que sus obras incluyera temas como el cuerpo, su composición, los enigmas de la reproducción y la muerte o su relación con el cosmos.

Nandino publicó ensayos, poemas y críticas literarias en diversos medios, entre sus títulos más relevantes se encuentran: Espiral (1928), Color de Ausencia (1932), Eco (1934), Rio de árboles (1938), Nuevos Sonetos (1937) y Poesía I y II que recopila obras anteriores.

También, Triángulo de silencio (1953), Nocturno amor (1958), Nocturna Palabra (1959), Eternidad de polvo (1970), Conversación con el mar ((1982) y Ciclos Terrenales (1989).

Editó la revista "Allis Vivere", publicó la colección "Cuadernos de México Nuevo", con obras de Los contemporáneos, y dirigió de 1956 a 1960 la revista trimestral "Estaciones" y, de 1960 a 1964, "Cuadernos de Bellas Artes", además publicó su único cuento "El coronelito", en 1938.

Perteneció a los cafés literarios en cuya revista "Taza de Café" publicó su obra "Retratos y Poemas".

Tiempo después dirigió el taller de literatura de Bellas Artes de Jalisco, donde dedicó su tiempo a la orientación de jóvenes escritores.

Viviendo siempre con el placer de la existencia y la satisfacción de hacerlo plenamente con los suyos, ayudando a sus alumnos y expresando sus vivencias, murió en octubre de 1993, en su pueblo natal, dejando a la poética nacional un gran legado. (Notimex)

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