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Por la Espiral - April 12, 2006

Translatinas en el rol de A.L

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Translatinas en el rol de A.L
-Hoy presenta CEPAL estudio
-La oligarquía capitalista latina

Hoy miércoles 12 de abril, en Santiago de Chile, José Luis Machinea, secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) presentará el informe “La inversión extranjera en América Latina y el Caribe en 2005”.
 El documento es la actualización anual del comportamiento de los flujos de la inversión extranjera en la región (hasta el primero de marzo de 2006), los retos, las áreas de oportunidades y la competencia, principalmente de Asia, en la captación de recursos.
 Lo interesante del estudio es la inclusión del rol que juegan diversas empresas latinoamericanas en el proceso de internacionalización del capital al convertirse en empresas capaces de ejercer de inversionistas extranjeros en otros países de la región y el mundo.
 La CEPAL les llama “translatinas” término de referencia para identificar a la nueva corriente del latinopower formado por grupos empresariales de Argentina, Brasil, Chile y México con fuerte presencia en: 1) Translatinas en las industrias básicas, hidrocarburos, minería, cemento, siderurgia, celulosa y papel. 2)  Translatinas en la producción de alimentos y bebidas. 3) Translatinas en los sectores de servicios.
 Hace poco escribimos de las empresas mexicanas que están apostándole a conquistar un pedacito del mercado de China. Asirse de un nicho de mercado en un gigante como el chino es casi como sacarse la lotería. Tenemos toda una promoción, todo un incentivo que hace que las empresas quieran salir fuera de su ámbito natural para montarse en la globalización, competir y tratar de ganar.
 Es todo un movimiento que ha pasado por diversas fases, a lo largo de muchos años, y que nos ha dejado como lección que contrario a lo que esgrime el neoliberalismo de dejar que las libres fuerzas del mercado actúen, de favorecer la libre competencia sin trabas y eliminar los monopolios, ha sucedido que el gran capital se consolida entre si, formando modernos trusts de enorme peso y tamaño, con activos y utilidades más cuantiosas que las reservas y la generación de la riqueza de más de una decena de países en el mundo.
 El neoliberalismo fortificó a determinados grupos de poder que son los que imponen las condiciones en el mercado y los consumidores estamos a su merced y lo seguiremos estando en la medida en que las multinacionales, transnacionales y translatinas, sigan apropiándose del negocio del agua, la basura, la energía, las comunicaciones y el transporte de los países.
 Persiste todo un dilema en torno a las bondades y alteraciones que ocasiona la inversión extranjera, tan necesaria para los países con presupuestos gubernamentales recortados en la parte de los gastos. ¿Quién construye, quién invierte, ante la incapacidad del  sector público?
A COLACIÓN
 En POR LA ESPIRAL  nos gustaría muchísimo que José Luis Machinea, en la presentación del informe, abordara el aspecto fundamental del papel de la inversión extranjera en este mosaico de América Latina que ahora se pinta de una neoizquierda no siempre de luna miel con el capital foráneo.
Desde luego que Machinea explique los riesgos que observa para la región en la próxima década, después de que en 2004 se recuperaron los flujos de inversión extranjera directa en la región, ¿será que el capital foráneo se espantará?
 Antes de Bolivia con Evo Morales y los choques recientes con las gaseras extranjeras, recordemos las enormes dificultades de Argentina para recobrar el rumbo después de la renuncia a finales de 2001 del entonces presidente Fernando de la Rúa.
 Los argentinos vieron pasar en cuestión de días y semanas a varios presidentes hasta que Eduardo Duhalde decidió asumir el más duro compromiso de la transición: el  ajuste del cinturón. Una de las primeras decisiones de Duhalde, al recibir un país con las arcas vacías, fue la de obtener ingresos, y una idea apuntó a cobrar un impuesto por las exportaciones petroleras a las empresas extranjeras dueñas de los recursos del subsuelo argentino. Las petroleras foráneas dieron su negativa con la suspensión del suministro de petróleo a la industria argentina y a los consumidores.
  El punto es que la región se mueve otra vez en una sincronía política muy reveladora del desencanto hacia el capitalismo neoliberal, esta vez en busca de una neoizquierda, con un acotado margen de acción en aspectos de política económica, fiscal y monetaria, pero que utiliza peligrosamente el discurso del odio y del rencor social.
No hay una postura definitiva de esta neoizquierda en el trato a dispendiar al capital foráneo, dominante en algunos países, como Argentina al punto del agotamiento; mesurado en el caso de Brasil; de avanzada en la economía chilena; y escurridizo en México, porque gracias a los Contratos de Servicios Múltiples pasa por encima de la Constitución.
Merece la región un rumbo y una respuesta certera de esa relación neoizquierda e inversión extranjera.
Otro aspecto con necesaria respuesta es el rol de la neoizquierda y las translatinas, tampoco se puede ignorar que ciertos grupos empresariales de la región han podido fortalecer sus fortunas (y salir a otros países como inversionistas) porque han gozado de privilegios y de protección para seguir siendo dominantes en mercados masivos.
Las siguientes  translatinas pueden darnos algunos indicativos de la parte señalada: Petrobras (Brasil); Telmex (México); América Móvil (México); Cemex (México); Compañía Vale do Río Doce (Brasil); Femsa (México); Odebrecht (Brasil); Grupo Carso (México); Gerdau (Brasil); Grupo Alfa (México).
De esta lista que actualizará hoy la CEPAL, tres translatinas mexicanas son propiedad de Carlos Slim Helú, el tercer empresario más rico del mundo con 30 mil millones de dólares, de acuerdo con la revista Forbes.
GALIMATÍAS
En los últimos seis años se aprecia en América Latina un fenómeno cada vez más claro de varias empresas latinas que han acumulado tal poder que surgen con apetitos transnacionales.
Las translatinas son empresas latinoamericanas que han logrado sobrevivir al proceso de consolidación global, se han vuelto más poderosas y han salido a aplicar la misma filosofía de invertir, comprar, adquirir y absorber otros mercados.
Así es que en los últimos años se detecta una expansión de empresas privadas locales que, al instalarse en varios países de América Latina, son llamadas translatinas (pueden ser tanto públicas como privadas).
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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