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Política - April 12, 2006

Según The Wall Street Journal a AMLO se le está yendo la presidencia de las manos

El rotativo tiene una
gran influencia
en la opinión pública
Foto: Internet

Ciudad de México.- 12 de abril del 2006.- Hasta el mes pasado, el candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador parecía tener casi asegurado su triunfo en las elecciones presidenciales de México, que se celebrarán en julio. Pero entonces el candidato del conservador partido gobernante, el PAN, Felipe Calderón, comenzó a utilizar una inusual estrategia pare intentar acortar la brecha: empezó a hacer campaña contra el presidente populista de Venezuela, Hugo Chávez.

Aunque Chávez ha ganado un considerable apoyo tanto en su país como en el exterior, gastando los ingresos petroleros venezolanos en decenas de proyectos, no es muy popular en México, donde a muchos les recuerda a los presidentes mexicanos que en el pasado despilfarraron las riquezas petroleras del país, y lo dejaron en la ruina económica. Así fue que la campaña de Calderón comenzó a emitir comerciales de televisión con duros ataques al estilo estadounidense -algo nuevo en la política mexicana- que muestran a López Obrador como una réplica del mandatario venezolano.

López Obrador dice que no tiene intenciones de alterar la economía de mercado de México para cumplir con su propósito de ayudar a los pobres. Pero la agresiva campaña publicitaria de su rival ha generado suficientes dudas entre los votantes indecisos, al punto de que la elección parece incierta por primera vez en varios meses, dicen los analistas.

Una de las principales encuestas mostró la semana pasada que la ventaja de López Obrador cayó a tres puntos porcentuales sobre Calderón, con respecto a una distancia de nueve puntos en marzo.

"Los anuncios de Chávez sin duda han tenido un impacto", dice el jefe de campaña de Calderón, Juan Camilo Mouriño, de 36 años. "Vamos a demostrar que López Obrador es peligroso para México", agrega.

Tanto López Obrador como Chávez son ejemplos de la reacción que ha habido recientemente en América Latina contra las políticas económicas adoptadas en los años 80 y 90, que estabilizaron las economías pero han sido criticadas por no mejorar la situación de los pobres. Aunque esta transición hacia la izquierda ha traído líderes moderados en Brasil y Chile, Chávez se ha convertido en el estandarte del movimiento, expropiando yacimientos petrolíferos extranjeros, comprando equipos militares y gastando dinero en variados proyectos.

De hecho, tanto para los votantes como para los inversionistas extranjeros en la región, definir si un candidato de izquierda busca imitar a Chávez o seguir un camino más moderado se ha vuelto sumamente importante. Esto es especialmente determinante en México, uno de los mayores socios comerciales y proveedores de petróleo de Estados Unidos.

López Obrador, ex alcalde de la Ciudad de México cuya popularidad fue construida gracias a sus obras públicas y la ayuda económica para personas mayores, ha descartado cualquier comparación con Chávez, y dice que financiará sus gastos buscando recortes de costos dentro de un gobierno ineficiente y aletargado.

Los asesores de López Obrador también dicen que su candidato aún mantiene una ventaja de entre ocho y diez puntos porcentuales en sus encuestas, y que muchas de las acusaciones de la campaña de Calderón son falsas. "Ha comenzado una guerra sucia de mentiras y calumnias", dice César Yáñez, vocero de López Obrador.

La sombra de Chávez ha estado presente en otras elecciones de la región. En Bolivia, el ganador Evo Morales fue visto como un aliado de Chávez. En Perú, los opositores del candidato populista Ollanta Humala lo acusaron de recibir fondos de Chávez. Humala rechaza los cargos.

En México, el ataque más exitoso de la campaña de Calderón ha sido un video que muestra a Chávez criticando al presidente Vicente Fox, seguido de una toma de López Obrador comparando a Fox con una gallina que cacarea y pidiéndole "que se calle". La intención es presentar a López Obrador como un demagogo que no puede lidiar con las críticas. En otro comercial, una siniestra voz dice que los planes reales de López Obrador para México implican gastos excesivos, que inevitablemente desembocarán en un colapso económico.

Los avisos son parte de una estrategia para que Calderón parezca más luchador. Se ha quitado la corbata y ahora viaja por todo el país en autobús, en vez de en avión. La nueva campaña ha generado rumores de que está recibiendo consejos de consultores estadounidenses como Dick Morris, ex asesor de campaña de Bill Clinton y con experiencia en elecciones latinoamericanas. Morris publicó recientemente una columna comparando a López Obrador con Chávez en el diario The New York Post. Mouriño dice que Morris no tiene un rol activo en la campaña. Los comerciales, creados por la unidad mexicana de la agencia Ogilvy & Mather, repentinamente han puesto a López Obrador a la defensiva, en un momento en que parecía listo para deslizarse hacia la victoria. Hace poco, anunció que ya no hablaría mal de Fox y ha hablado públicamente explicando por qué él no es como Chávez. (Infosel Financiero)

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