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Por la Espiral - April 7, 2006

¿Devaluación en puerta?

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-¿Devaluación en puerta?
-La incertidumbre cambiaria
-Los fundamentales bien

Conforme avanza el reloj electoral, en el ambiente sube el nerviosismo, se elevan los ánimos,  la ciudadanía y los analistas tienen la mira puesta más en el día posterior al 2 de julio que en el desarrollo de la propia jornada.  
 Entre más nos aproximamos a la fecha cívica para elegir presidente  crece con mayor insistencia la pregunta de si habrá de nueva cuenta una devaluación.
 Tenemos una memoria histórica con acontecimientos muy negativos en torno a la relación peso versus dólar, lo que en año político-electoral eleva la incertidumbre.
 En los últimos días el peso se debilitó frente al dólar. La moneda estadounidense llegó a cambiarse por encima de los 11 pesos por dólar, un nivel que hacía varios meses no se presentaba en el mercado cambiario.
 ¿Qué tanto es un mal presagio? Creo que es justo señalar que tenemos un escenario  macroeconómico  muy distinto hoy al de 1994.
 En aquel entorno sucedió una combinación de factores económicos, políticos y criminales, conjugados además con un  ámbito internacional con falta de liquidez y alza de tasas. Fue un cisma y lo vivimos.
 Además, previo a la devaluación de finales de 1994, México venía de un mercado cambiario controlado por medio de bandas, y teníamos pocas reservas. 
El 30 de noviembre de 1994 las reservas internacionales en el Banco de México sumaron 12 mil 484 millones de dólares, adicionalmente habían 7 mil millones de dólares disponibles como una línea de crédito con Estados Unidos y Canadá, cantidad que podría utilizarse ante cualquier contingencia como una especie de “blindaje financiero”. La cantidad de Tesobonos a esa fecha totalizaban 16 mil 109.7 millones de dólares.
Para el 31 de diciembre del año de referencia, las reservas internacionales cayeron a menos de 6 mil millones de dólares y los Tesobonos rebasaron los 17 mil 700 millones de dólares. En el primer mes de la administración del presidente Ernesto Zedillo se agotaron las reservas y comenzó a operarse el “error de diciembre” que nos llevó a una debacle económica de la que todavía no podemos levantarnos del todo.
Del famoso “error”  cada quien proporciona su punto de vista, el ex presidente Carlos Salinas  defiende que a pesar de la combinación funesta de factores no había razón alguna para una devaluación. Por su parte, Ernesto Zedillo  revira que la economía estaba tan mal que bastó quitarle las pinzas.
Mientras unos y otros se pasan la bolita de la culpabilidad, hoy esa memoria histórica intranquiliza a millones de mexicanos que no saben a ciencia cierta qué esperar del próximo proceso Presidencial.
En la actualidad, si observamos los fundamentales de la macroeconomía la respuesta llana es que no hay un nubarrón en el escenario económico y financiero que pueda llevarnos a una nueva espiral negativa. Tenemos focos amarillos, como la deuda interna y los Pidiregas; y en el contexto externo que Estados Unidos está subiendo las tasas, pero no es como para sumirnos de nuevo al hoyo.
En cuestión de los mercados, el cambiario es de libre flotación, se ajusta conforme a las presiones de la oferta y la demanda; por esa razón, hace 3 semanas la moneda cotizaba en 10.35 pesos por dólar.
El peso se encuentra avalado en la economía mexicana por toda la cantidad de dólares  provenientes de: los ingresos petroleros, las remesas, la inversión extranjera, la acumulación de reservas en el Banco de México,  los dólares por el turismo; etc. A su fortaleza se añaden otra serie de factores  intangibles, pero que mueven a los mercados financieros, como son las expectativas presentes y futuras; la confianza en el desempeño presente y futuro de la economía mexicana; las señales que envía el Gobierno Federal a los inversionistas. En general, la confianza en el rumbo de la economía.
Uno de los soportes reales del peso son las reservas: al  31 de marzo pasado, el Banco de México reportó un saldo de las reservas internacionales por 67 mil 487 millones de dólares.  Las reservas sirven fundamentalmente, entre otras cosas, para darle sustento a la paridad del peso respecto del dólar.
Adicionalmente, el país tiene un saldo de la deuda externa del sector público, al mes de febrero pasado, por 69 mil 040. 4 millones de dólares, la mayor parte de la misma está en un calendario de pagos a largo plazo, cerca de 44 mil millones de dólares están colocados entre el público inversionista, por medio de un calendario de pagos y vencimientos.
En el corto plazo, aparecen por vencer 2 mil 903.3 millones de dólares, sabemos que la Secretaría de Hacienda, desde el año pasado, realizó pagos y amortizaciones adelantadas en el tema de la deuda externa pública precisamente anticipándose al escenario electoral de 2006.
Por ende, 2 mil 903.3 millones de dólares no pueden ser un pretexto para llevar al peso a una debacle.
Así es que el peso resiente una presión estos días en parte, por la cercanía del proceso electoral (intangible o psicológico) y al mismo tiempo por el efecto del alza en la tasa de los bonos del tesoro en Estados Unidos que se registró en fechas pasadas.
En cuanto a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) hemos escrito con anterioridad del comportamiento del mercado en años pre-electorales y electorales. En los primeros sube y en los segundos surge una toma de ganancias. La aparición de una  toma de ganancias en los próximos meses dependerá del grado de confianza que inyecte el presidente electo.
¿Qué dicen por el momento los analistas, especialistas y asesores del mercado a sus clientes?  Señalan lo siguiente: “Sugerimos mantener posiciones de inversión y cautela respecto al ambiente político”.
A COLACIÓN
 El razonamiento económico no siempre tiene la verdad última porque por desgracia hay variables externas que no pueden anticiparse ni controlarse tan fácilmente como: el ánimo de los especuladores: el encono de un sector empresarial contrario a Andrés Manuel López Obrador, no sabemos hasta dónde puede llegar la animadversión que motive un choque de fuerzas para  regresarle a López Obrador todo cuanto ha ignorado a los empresarios a lo largo de la campaña.  No hay que perderle la pista a esta relación.
La especulación, la incertidumbre, los temores infundados, el nerviosismo, ninguno son buenos consejeros ni para el peso, la bolsa, ni las tasas de interés.
P.D  Afortunadamente los próximos días, con la Semana Santa, vendrá un bajón en la información en las campañas y los mercados también lo resentirán mediante un menor volumen de operación.
 Para usted amigo lector le aconsejo que tome el consejo de precaución en las decisiones de endeudamiento en el próximo trimestre. Cuide sobre todo su tarjeta de crédito.

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