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Por la Espiral - March 23, 2006

Trabajo desigual

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Trabajo desigual
-Productividad a la baja
-Empleo informal sube

De acuerdo con la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), los trabajadores de Estados Unidos realizan las jornadas más largas del mundo industrializado, con cerca de dos mil horas trabajadas al año. Casi dos semanas más que sus colegas de Japón, país en el que el número de horas de trabajo anuales se ha venido reduciendo progresivamente desde 1980.
Las largas jornadas de los trabajadores estadounidenses y japoneses, contrastan sensiblemente con las de los europeos, que cada vez trabajan menos horas, especialmente en los países escandinavos, como Noruega y Suecia, con mil 399 y mil 552 horas anuales, respectivamente.
En Francia, los trabajadores se ocupan mil 656 horas frente a las mil 810 horas que hacían diez años atrás. Y los británicos laboran mil 731 horas al año.
Existen menos estadísticas disponibles del número de horas realizadas al año por los trabajadores de los países en desarrollo –como el caso de México- que en los del mundo industrializado, por lo que las tendencias son más difíciles de determinar.
No obstante, entre los países y regiones en rápido proceso de industrialización, los de Asia oriental parecen soportar las jornadas de trabajo más prolongadas, situándose las cifras correspondientes a Hong Kong, Bangladesh, Sri Lanka, Malasia, Singapur y Tailandia entre las dos mil 200 y las dos mil 500 horas anuales.
La República de Corea presenta el mayor número de horas de trabajo al año con dos mil 467 horas para la década de los noventa.
GALIMATIAS
En relación con estos hallazgos, Juan Somavia, de la OIT, argumenta que el número de horas trabajadas es un indicador importante de la productividad general y de la calidad de vida de un país. Eso es muy claro, porque nadie nos garantiza que trabajar más sea lo mismo que vivir mejor.
Lawrence Jeff Johnson, economista de la OIT, asegura que pese a la divergencia entre las distintas jornadas de trabajo, la productividad laboral tiende a converger en las principales naciones industrializadas.
Johnson argumenta que al trabajar los estadounidenses más horas que sus compañeros de otras naciones industrializadas los lleva a ocupar el primer lugar en lo relativo a productividad.
Recordemos, hace cuatro años, Estados Unidos superó a Japón en casi 10 mil dólares en lo que respecta al valor añadido por persona empleada, y en cerca de 9 dólares en relación con el valor añadido por hora de trabajo.
La situación es parecida en Canadá, la productividad del trabajo crece a un ritmo superior; sin embargo, los estadounidenses superaron en algo más de 5 dólares a sus colegas canadienses en el índice de productividad.
El desafío de la productividad se plantea tanto en los países desarrollados como en las naciones en desarrollo. En todo el mundo el empleo tiende a desplazarse desde los sectores productores de bienes -agricultura e industria- hacia los sectores de servicios.
El porcentaje de la población empleada en la agricultura se reduce en todo el planeta, al tiempo que el sector servicios genera no menos de la mitad del empleo total que se crea en las naciones industrializadas.
Por el lado del desempleo, este indicador, sigue un comportamiento casi homogéneo en el ámbito mundial. Las tasas de desempleo entre las mujeres son más elevadas que entre los hombres. La principal excepción es el África subsahariana, donde el desempleo masculino supera al femenino en la mayoría de los países.
En contraste los salarios han experimentado un crecimiento sostenido en los principales países europeos pero no así en los países en desarrollo. De igual modo, en Asia oriental y sudoriental registraron un crecimiento sostenido antes de producirse la crisis económica de mediados de los noventa; mientras permanecieron constantes o se redujeron en el área central de Asia meridional.
Para el caso de México, si bien no hay estadísticas disponibles, si podemos palpar el problema tanto de manera cualitativa como cuantitativa. A diferencia de Estados Unidos donde se trabaja más, sube la productividad y la remuneración aumenta, en México sucede todo lo contrario.
La brecha entre horas trabajadas versus la remuneración que se obtiene es abismal. En México se trabaja mucho, si no lo cree, haga números y sume cuántas horas pasa a la semana, al mes y al año, en la oficina de la empresa que lo contrató. Es una buena parte de su vida.
Se dedica más tiempo a la oficina, que a la familia. No hay ratos  para el ocio, mucho menos para hacer una especialización. Es muy diferente a lo que está sucediendo en la Unión Europea donde la jornada laboral tiende a reducirse para darle al empleado tiempo en las tardes para sus motivaciones personales y familiares.
Lo evidente de los países en desarrollo es que la correlación que permanece en los países de primer nivel de trabajo-productividad-ingreso no se encuentra en casi ninguna esfera de la vida económica de los países que añoran llegar al primer escaño. Cosas de estructuras y de explotación del factor trabajo.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 En Panorama Laboral  de la OIT, se advierte que en el primer semestre de 2005,  el salario mínimo real  en América Latina aumentó 5%  con relación a igual lapso del año pasado.
 El salario real industrial creció en Argentina (3.9%), Brasil (1.8%), Chile (1.3%), Colombia (1.1%) y Uruguay (8.6%), mientras que disminuyó en Ecuador (-7.8%) y Venezuela (-2.2%) y permaneció constante en México. La evolución de los salarios mínimos reales fue diferenciada entre países: mejoró en 10, disminuyó en 4 y se mantuvo constante en 2.

La OIT documenta que el empleo informal sigue ganándole la batalla al empleo formal en casi toda la región: los mayores porcentajes de ocupados en el sector informal se registraron en Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú con cerca de 60%, y los de menor porcentaje en Costa Rica (41.8%), Panamá (41.6%) y Uruguay (37.7%).
 De un total de diez países con información disponible para el bienio 2003-2004, aumentó la ocupación en el sector informal en cuatro de ellos (Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana) mientras que registró un ascenso el empleo formal en otros seis (Argentina, Colombia, Costa Rica, Panamá, Uruguay y Venezuela).
En resumen la calidad del trabajo continúa deteriorándose en América Latina y México no está exento, la productividad es baja con largas jornadas laborales, mal remuneradas. Hay poca motivación  y los jóvenes son presa segura de la economía informal.  Tenemos un futuro nada halagador.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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