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Por la Espiral - March 14, 2006

El Soros mexicano

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-El Soros mexicano
-Slim: queremos el secreto
-Riqueza mal repartida

El anuncio de Forbes, de los billonarios del planeta, con Carlos Slim Helú en los primeros lugares, fue vox populi. No hubo círculo social que dejara de comentar el tamaño de la riqueza acumulada por el magnate mexicano-libanés que empezó a despuntar hace algunos años entre los  más ricos de América Latina y ahora lo hace como el tercero del mundo.
 En los últimos tres sexenios sucedió una carrera fulgurante: desde que en 1991 el presidente Carlos Salinas de Gortari anunció la privatización de Telmex y después en septiembre de 1992 surgió el Grupo Financiero Inbursa, fueron detonantes para posicionar con mayor eco el nombre de Carlos Slim Helú tanto en México, Estados Unidos como en América Latina. Sirvieron de trampolines básicos para este empresario que proviene de una familia talentosa y muy trabajadora, y al que podemos considerar como el George Soros latinoamericano, porque definitivamente la globalización le sienta muy bien.
 Slim Helú es una especie de “rey Midas” todo lo que toca se convierte en oro, desde luego, no es producto de la casualidad, buena parte deriva del equipo de trabajo que le rodea con los mejores asesores y los más informados, porque contar con información real y oportuna permite tomar decisiones de compra, de inversiones, de adquirir gangas, de rentabilizar y de mover el dinero.
 La mentalidad es netamente capitalista significa que un peso en el bolsillo o debajo del colchón es dinero ocioso, improductivo. El dinero es para hacerlo producir, para que rinda frutos, sea especulando que invirtiendo en  fondos que en bienes raíces, inmuebles o activos fijos.
 En el capitalismo para abrirse paso se requiere de los ingredientes del éxito que dejan los contactos, los amigos, el codearse con la elite, y es que no todo es cuestión de ser inteligente, ni de poseer el sentido del ahorro, ni el olfato para los negocios, son muchos factores sumados para lograr en menos de 18 años una fortuna con miles de millones de dólares.
 La “fórmula Slim” debería ser compartida al grueso de los mexicanos que en los últimos tres sexenios hemos avanzado a tientas en la parte económica, conozco muchas personas que siguieron los consejos de Salinas de Gortari, decidieron emplearse a ellos mismos  probando suerte como empresarios y perdieron su negocio con la devaluación  de finales de 1994 y la debacle posterior de 1995.
 Es muy revelador que el golpe de las crisis no tiene efectos iguales para todos y esto reafirma que el empresario siempre trasladará sus pérdidas a sus empleados, al costo social, pero no a su caja personal.
 Los dueños mexicanos de los bancos tuvieron negocios quebrados el sexenio pasado,  pero ellos no dejaron de ser ricos, no perdieron, no están en la calle vendiendo pepitas, siguen figurando entre los 600 millonarios del planeta, allí están Roberto Hernández con dos mil millones de dólares y Alfredo Harp Helú con mil 400 millones de dólares.
 Hasta de las crisis los ricos saben sacar partido, perdemos todos los demás, los que no tenemos los contactos, ni los amigos, ni poseemos el mundo de la información.
 ¿Cómo debemos asimilar  que en México viva el tercer hombre más rico del planeta? Primero, no podemos aceptar más aquello de que tenemos un país con carencias, porque hay riqueza de sobra, pero mal repartida. La inequidad es una herencia de los gobiernos priístas, y tampoco hizo nada al respecto para reducirla el gobierno panista de Vicente Fox que, nuevamente, volvió a dar cobijo a una elite de empresarios, los “hijos pródigos” del gobierno del cambio que por lo bien que apoyaron al presidente tuvieron más camino abierto para hacer negocios. En la lista sobresale Ricardo Salinas Pliego, un empresario que es otro caso más de una fortuna boyante en poco tiempo. En Forbes, Salinas Pliego destaca en el lugar 221 de los millonarios del mundo con 3 mil 100 millones de dólares. Salinas Pliego ya desbancó en poder económico a Emilio Azcárraga Jean, que ocupa el sitio  451 de los millonarios del orbe, con mil 700 millones de dólares.
 Pero, ¿les debemos envidiar? Yo creo que no. Tampoco podemos sacar a relucir nuestro resentimiento social, aunque les aconsejo a los empresarios multimillonarios y millonarios que mejor asuman una actitud de compromiso social antes de que la pobreza nos  gane la batalla.
A COLACIÓN
 En la lista de Forbes de 2004, la riqueza de Slim Helú creció un 70% al pasar de 13 mil 900 millones de dólares hasta 23 mil 800 millones de dólares, lo que ubicó al empresario en el podium de los cuatro billonarios del planeta encabezados por dos estadounidenses: Bill Gates (46 mil 500 millones de dólares) y Warren Buffet (44 mil millones de dólares); un hindú, Lakashmi Mitta (25 mil millones de dólares) y el magnate mexicano de origen libanés.
 En la actualización  de 2005 encontramos a: Bill Gates (50 mil millones de dólares); Warren Buffet (42 mil millones de dólares); Carlos Slim Helú (30 mil millones de dólares); Ingvar Kamprad (28 mil millones de dólares).  Lakashmi Mitta bajó al quinto renglón con 23 mil 500 millones de dólares.
 Si pensamos como empresarios diríamos: “Vaya casos de éxito, queremos saber del know how”. Pero, pensamos como trabajadores del capitalismo, por tanto, nos dan agruras las cifras porque es ciertamente inconcebible que un hombre, Bill Gates, pueda tener de fortuna casi las reservas internacionales del Banco de México (al 3 de marzo pasado de 67 mil 352 millones de dólares); es absolutamente absurdo que Gates sea más rico que Panamá, que todo el país, y su generación de riqueza anual.  O que Slim Helú tenga más dinero que Paraguay y Uruguay juntos, en cuanto a la riqueza anual de estos países.
 Nos sacuden las comparaciones cuando Slim Helú cerró 2005 con miles de millones de dólares más que el total de la inversión extranjera que ingresó a México el año pasado, tanto la directa, como la de cartera, en total por 24 mil 503 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Balanza de Pagos del Banco de México.
 Slim Helú solito tiene más dinero que  México por turismo: en el rubro de viajeros internacionales, en 2005 el país recibió ingresos por once mil 795 millones de dólares.
 Y no es envidia, pero con estas cifras, cómo levanta uno la mirada como economista y le explica a la gente que debe seguir sumida en la pobreza. Cuál es la justificación para decirle a un niño en Chiapas que tiene que subsistir en niveles similares a los de un africano mientras que en la ciudad de México tenemos un  billonario. ¿Cómo se lo decimos para que no sienta rencor social?
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com
 

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