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Por la Espiral - March 10, 2006

Empleo y audacia electoral

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Empleo y audacia electoral
-Candidatos aventurados
-La tendencia mundial

Segunda fase de las campañas políticas. Tiempo para rectificar, reorientar la acción, precisar los mensajes y jugarse los ases de debajo de la manga. Nueva oportunidad, quizá la última, para tratar de convencer a los indecisos, los indiferentes y los que de plano valoran la opción del abstencionismo.
Hemos tenido largas pre campañas y campañas costosas. Mucha verborrea y un nulo avance en las propuestas carentes de un cómo, la conjunción de la fórmula permitiría comprender las diferencias entre uno y otro candidato para abordar los asuntos. Daría claridad a un electorado ávido de conocer el binomio completo. El debate o los debates pueden coadyuvar a clarificar la visión de cada candidato para responder a lo que en la praxis harían para mejorar, la seguridad interna y elevar el empleo, las dos premisas que más angustian a la población mexicana.
Las prioridades del electorado han cambiado en comparación con años atrás donde los primeros tres renglones estaban siempre dedicados al tema económico: crecimiento; empleo; y evitar crisis.
La violencia, en los niveles agudos que alcanzó en los últimos años, ha situado a la  seguridad en la premisa de mayor demanda; después el empleo; y el crecimiento.
Las demandas están latentes, pero hay pocas propuestas convincentes. La falta de una fórmula real entre los candidatos se refleja en una curva de indiferencia del electorado, peligrosa para un país que requiere madurar su proceso democrático.
Hace algunos días, en una entrevista en el programa de Víctor Trujillo a María de las Heras, la analista pretendía echar por tierra la hipótesis de que los indecisos pueden decidir elecciones al señalar todo lo  contrario, incluso minimizando la relevancia de su participación, quitándole peso específico.
No obstante, un voto más o un voto menos, hace ganar una elección y en tiempos de creciente abstencionismo son los indecisos, los indiferentes y aquellos que manifiestan una actitud a favor del abstencionismo, los que, de acudir a las urnas, sí pueden decidir y cambiar la orientación de una elección.
Así es que por favor salgan a votar el próximo dos de julio. Todos los votos cuentan y valen por igual, no se crean eso de minimizar la importancia de la participación.
A COLACIÓN
 Segunda fase de las campañas y los candidatos enfilan sus discursos hacia el empleo con promesas aventuradas, totalmente  audaces: Andrés Manuel López Obrador, de la coalición “Por el bien de todos”, prometió crear un millón de empleos al año. El blanquiazul Felipe Calderón, además de rectificar y decir en cadena nacional que sus asesores “me hicieron decir cosas que no soy yo”, definió que quiere ser el “presidente de la seguridad y el empleo”.  Mientras que  Roberto Madrazo, candidato de la “Alianza por México”, lanzó una propuesta desesperada, la “nueve por seis” que significa crear nueve millones de empleos en seis años intentando con ello levantar una ola de convencimiento a su favor.
 Este punto, el del empleo, nos sirve de buen ejemplo para tipificar lo que está sucediendo en las campañas con todos los demás rubros. Vamos a enfocarnos  únicamente a estos tres contendientes: los tres  le están diciendo a la gente, al electorado, “voten por mí que yo voy a crear empleo”. Entonces, ¿qué los hace diferente? ¿Qué puede hacer que una persona se sacuda la indiferencia y salga convencida a las urnas a votar por alguno de los tres, si todos dan un  mensaje común?
 Hasta aquí el único punto de discordancia  es que López Obrador lanza la cifra de un millón de empleos al año, Calderón no la especifica, y Madrazo promete nueve millones de empleos en seis años.  Si fuera por cantidad, entonces  Madrazo tendría una ventaja frente a sus otros adversarios.
 Pero estas frases que pretenden tener mucho sentido siguen siendo huecas para el electorado y no coadyuvan a que nos decidamos a perfilar una intención del voto.
 Sirve más un planteamiento directo: “Propongo alcanzar hasta un millón de empleos al año por medio de un plan que sume la inversión pública, privada y extranjera, para construir infraestructura portuaria, carreteras, trenes de alta velocidad y caminos. La construcción dinamiza a la iniciativa privada. Propongo con la inversión privada y extranjera la construcción de nuevas plataformas petroleras y presas de almacenamiento hídrico. Daré instrucciones a la Secretaría de Hacienda de crear un programa especial de estímulos fiscales para las empresas privadas, nacionales y extranjeras, que generen más de mil plazas al año, no temporales y con las prestaciones de la Ley. Daré incentivos fiscales y apoyos presupuestales extras a los gobiernos estatales que logren atraer plantas extranjeras de manufacturas y ensambles, siempre y cuando se comprometan a hacer contrataciones nuevas, y respeten una normatividad de desarrollo sostenible. Fomentaremos la inclusión del capital privado, nacional y extranjero, en nuevas aerolíneas, empresas de telecomunicaciones, administración de agua pública y potable, y energía. Con las universidades públicas y privadas llevaremos a cabo un programa de egresados anuales para ubicarlos en fuentes de trabajo. Daremos facilidades fiscales, mediante estímulos, a jóvenes emprendedores empresarios”.
  Debemos entender que no existe una fórmula única y exclusiva para generar empleo, el crecimiento económico sostenido es una base real pero requiere de un caldo de cultivo conjugado de diversas variables, endógenas y exógenas: ahorro interno, ahorro externo, inversión interna, inversión externa, formación de capital fijo y que los dos brazos fundamentales de la economía, la política fiscal y la política monetaria, se pongan de acuerdo para caminar en un mismo sentido. Hay otras vías peligrosas para el empleo, por medio de engrosar al sector público, ampliar la burocracia, contratar deuda interna o externa y crear plazas ociosas que generan dañinos gastos corrientes.
Hay que responder a una lógica interna y a una mundial, precisando que requerimos más del doble de la inversión extranjera directa que recibimos el año pasado; que Estados Unidos sostenga un ritmo de crecimiento, de  entre el 5% y el  6% anual; y que internamente exista una  política fiscal de fomento al empleo con la buena voluntad de la iniciativa privada.
Y si, de 2006 a 2012, se logran crear cinco millones de empleos formales, al menos los jóvenes egresados de escuelas técnicas y universidades habrán evitado el ambulantaje o el desempleo.
Es pertinente hablar de cifras posibles, no de quimeras.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

 

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