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Por la Espiral - March 7, 2006

Impuestos a remesas

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Impuestos a remesas
-Condusef y la calculadora
-Bancomer remesas a China

Con un potencial esperado de 500 mil millones de dólares de flujos de remesas para América Latina, estimado por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que recibirá la región hasta el 2010, es entendible el por qué surgen en Estados Unidos diversas iniciativas para cobrar impuestos por las remesas.
 Los inmigrantes, legales o ilegales, en Estados Unidos enfrentan la penosa situación de accesos cada vez más restringidos para la salud y la educación pública.
 En algunos sectores aumentan las presiones  a favor de que el inmigrante, legal o ilegal, pague más de su bolsillo por los servicios demandados, les culpan además por el alto costo generado en la Unión Americana en materia de salud pública.
  El reclamo es porque paguen en el marco de un Estado al que podemos calificar de “no benefactor”, en donde han sucedido decenas de casos en los que preservar la vida humana es algo colateral si el paciente carece de seguridad social, de Medicare, o simplemente no puede pagar por su atención. Las víctimas más frecuentes son los hispanos.
 Dentro de los inmigrantes, el grupo de género más vulnerable es el de las mujeres, de cualquier edad.  Patricia Cortés Castellanos,  consultora del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), señala en la publicación “Mujeres Migrantes de América Latina y el Caribe: derechos humanos, mitos y duras realidades”, que  del total de los hogares familiares latinoamericanos inmigrantes en los Estados Unidos, el 22.2% se encuentra por debajo de la línea de la pobreza.
El grupo familiar más afectado por esta situación corresponde a los hogares liderados por mujeres (36.6%). La subregión más afectada por la pobreza es la centroamericana (26% del total de hogares), siendo nuevamente los hogares con jefatura femenina los que se encuentran en una situación más crítica (43.8% del total está por debajo de la línea de la pobreza).
La información presentada constata que las negaciones de los derechos humanos comienzan por casa. Por ejemplo, la condición de precariedad laboral en los Estados Unidos está estrechamente ligada a la baja capacitación obtenida en el país de origen. Como se puede observar, en el caso de las mujeres centroamericanas asentadas en los Estados Unidos, las menores oportunidades educativas que ofrecen sus países de origen las colocan en una situación de vulnerabilidad frente al pleno ejercicio de los demás derechos sociales, económicos y culturales.
Los abusos seguirán sucediendo y las dificultades para acceder a los servicios públicos aumentarán en tiempos en que el presidente George W. Bush continúa  proponiendo recortar el dinero del Presupuesto para salud, educación y seguros de desempleo.
Mientras algunas voces republicanas apuestan por cobrar impuestos a las remesas para obtener recursos para compensar el gasto de atender a una masa de inmigrantes, surgen estudios académicos que intentan desmitificar que los altos costos de los servicios en la Unión Americana sean una consecuencia directa de los inmigrantes.
 La Universidad del Sur de California en Los Ángeles (USC) señala en el  estudio “Gastos de salud de los inmigrantes en Estados Unidos: un análisis representativo nacional”, que las personas de  otros países usan la mitad de los servicios médicos en comparación con los nacidos en Estados Unidos.
La comunidad inmigrante genera un costo anual cercano a los 40 mil millones de dólares, pero el informe mantiene que este sector supone un 55% menos del gasto si es comparado con el uso que los ciudadanos nativos hacen de la salud pública. “El oriundo estadounidense gasta una media de 2.546 dólares en cuidados médicos frente a los 1.139 dólares de media del residente foráneo”.
La conclusión es la siguiente: “Los inmigrantes representen una carga financiera de tamaño desproporcionado para el sistema de salud de Estados Unidos”.
No debemos soslayar que para la Casa Blanca, la inmigración es un pretexto que utiliza a conveniencia para justificar ante el ciudadano estadounidense promedio, el pago de impuestos y el alza de los servicios.  Pretende disfrazar la verdad del encarecimiento de la vida en Estados Unidos, a causa de mantener una economía de guerra por las acciones en Afganistán y la ocupación de Irak. Hagan cuentas señores, ¿cuánto les cuesta mantener cada mes a las tropas en Irak?.
A COLACIÓN
 En tanto en Estados Unidos se analizan todo tipo de medidas anti inmigrantes, en México, en año electoral, el tema de los impuestos para las remesas que se reciben en el país (en 2005 ingresaron por los mecanismos financieros formales  20 mil 034 millones de dólares) es un asunto vetado, por el momento.
 Más bien la tónica es la de erigirse en defensores de los derechos humanos de los mexicanos migrantes, velar por qué sus dólares lleguen bien a sus familiares que dejaron en territorio mexicano.
 Precisamente en el mes de mayo próximo,  entrará en operación una calculadora de envíos de dinero, en la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF).
Este simulador de remesas es un instrumento de consulta en donde los usuarios a través de internet podrán realizar simulaciones de envíos con los que podrán tomar una mejor decisión en la contratación de empresas de envío de dinero. Además, proporcionará al consumidor información adecuada sobre costos y opciones disponibles en el mercado.
 La Secretaría de Hacienda considera que este nuevo instrumento desarrollado por la Condusef beneficiará a 10.2 millones de trabajadores mexicanos del extranjero y sus familias que reciben periódicamente estas remesas.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 Ya sabemos señor presidente Vicente Fox que usted quedó muy impactado por la película de Sergio Arau, de “un día sin mexicanos”.  Ojalá que pueda dejar atrás la ficción para observar la realidad, una en la que Estados Unidos no se paraliza, ni se paralizará, si se queda sin mexicanos, no somos la única fuerza migrante, la única mano de obra que está de oferta en el amplio océano de la globalización.
 La mano de obra mexicana, legal o ilegal, está compitiendo con otra de Centroamérica y Asia. Por eso es mejor dejar la idea de “la enchilada completa” en el tema migratorio, sentarse a reflexionar qué pasaría en México con “un año sin remesas”. Sería una muy dura realidad.
 Y en esto de la competencia, mano de obra, son dólares que se captan por ingresos, los bancos como BBVA Bancomer, Banamex y las tiendas como Elektra ahora con Banco Azteca, se están peleando los dólares de las remesas de mexicanos en la Unión Americana para familiares en México.
 Recientemente BBVA Bancomer anunció la ampliación de su negocio de remesas hacia China, por medio de su filial estadounidense BTS. Así es, brindará servicios en Estados Unidos para enviar los dólares que los inmigrantes chinos quieran destinar hacia sus familias en Asia.
 El volumen del mercado de remesas en China supera los 12 mil millones de dólares anuales, según los últimos datos disponibles.
Agradezco sus comentarios a: claulunpalencia@yahoo.com

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