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Paisanos - March 4, 2006

El drama de los trabajadores que aportan cifras millonarias al “Tío Sam” sin recibir nada a cambio

Un dinero que permanece
suspendido, sin beneficiar
a los paisanos
Foto: Internet

Dallas, Texas.- 4 de Marzo de 2006.- Como millones de trabajadores asalariados en Estados Unidos, Juan Carlos Meza paga impuestos al gobierno estadounidense cada vez que la compañía para la que labora se aplica los descuentos de su cheque quincenal.

Sin embargo, a diferencia de las contribuciones que aportan los empleados estadounidenses o los extranjeros con residencia legal en este país, Meza no está autorizado a recibir beneficios de sus impuestos.

El inmigrante indocumentado de 29 años y originario de Matehuala, en el estado mexicano de San Luis Potosí, no tiene acceso a la atención de salud pública, ni puede aspirar a jubilarse con una pensión, aún cuando desde hace seis años contribuye para ello.

Meza, quien da mantenimiento a un complejo de apartamentos en el norte de Dallas, calcula que durante el año pasado le fueron retenidos más de dos mil dólares en impuestos al gobierno federal y al seguro médico, que no puede reclamar en caso de enfermedad.

Sus contribuciones pasaron, como la de millones más que trabajan en forma ilegal en este país, a un sombrío fondo establecido por la Administración del Seguro Social (SSA) donde están las aportaciones de aquellos que no pueden reclamarlas, en buena parte por contar con documentos falsos.

La SSA estima que los salarios de unos siete millones de trabajadores indocumentados pasan a reportarse al fondo conocido como el "Earnings Suspense File", (Archivo de Ingresos en Suspenso), que cada año crece en unos siete mil millones de dólares.

El dinero de Meza llega a este fondo desde que en abril del 2000, cuando llegó a Estados Unidos y logró emplearse, proveyó a la compañía que le ofreció trabajo un número falso de seguro social.

El número fue creado por un falsificador que le vendió en 50 dólares una tarjeta del Seguro Social por fuera de un supermercado hispano de Dallas.

Las aportaciones que Meza no puede reclamar, sirven para subsidiar el sistema de seguridad social de este país y son utilizadas en parte para pagar las jubilaciones de la creciente población estadounidense mayor de 65 años.

Se estima que los impuestos que aportan los indocumentados suman alrededor de 10 por ciento del superávit anual del Seguro Social, la diferencia entre lo que el sistema recibe actualmente en impuestos y lo que paga en beneficios de pensiones.

Analistas aseguran que de no ser por estas aportaciones la crisis financiera que enfrenta el sistema del Seguro Social en este país sería al aumentar en los próximos años el número de jubilados, sería mucho mayor.

En noviembre de 2005, se informó que la Administración del Seguro Social tenía reportados 519 mil millones de dólares en salarios cuyos trabajadores no podían ser ubicados.

La cantidad es un total acumulado que permanece sin ser adjudicado a un trabajador desde que se creó el programa de ahorro de retiro en 1937, y representa los salarios, no las retenciones depositadas en el fondo de "Archivo de Ingresos en Suspenso", con la esperanza de algún día poder ubicar a quién pertenece.

La cifra es utilizada como un reflejo del alto número de indocumentados que utilizan datos falsos del Seguro Social para trabajar.

"Creemos que la mayor parte del dinero que se ha ido a ese fondo proviene de inmigrantes indocumentados, probablemente del 85 al 90 por ciento", dijo Jeffrey Passell, demógrafo del Pew Hispanic Center, un organismo de estudio del fenómeno migratorio en este país.

Las aportaciones de estos trabajadores "desconocidos" al fondo suman aproximadamente el uno por ciento del total de las contribuciones aportadas en años recientes.

El crecimiento de la cuenta de "Archivo de Ingresos en Suspenso", se ha disparado desde finales de la década de los 80 en coincidencia con el inicio de la mayor ola migratoria registrada en la historia de Estados Unidos.

Durante la década de los 90, se reportaron 189 mil millones de dólares al fondo, dos y media veces más que en la década de los ochentas.

En la década actual el fondo esta creciendo, en promedio, en más de 50 mil millones al año, generando entre seis y siete mil millones en impuestos que ingresan al Seguro Social y alrededor de mil 500 millones al seguro de salud Medicare.

Tan sólo en 2003, el último año reportado por la SSA nueve millones de formas W-2, utilizadas en Estados Unidos para reportar los ingresos de un trabajador, fueron recibidas con números de Seguro Social incorrectos o falsos.

Esas formas reportaron ese año 56 mil millones de dólares en salarios, 1.5 por ciento del total de los registrados. (Notimex).

 

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