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Por la Espiral - February 27, 2006

Inmigrante: enemigo público

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Inmigrante: enemigo público
-Revelador estudio de la CEPAL
-24 de marzo, clave México-EUA

El miércoles 22 de febrero, en “Oppenheimer Presenta”, el programa abarcó la discusión de los mecanismos utilizados por el gobierno de Estados Unidos y, un sector de la sociedad estadounidense, para contrarrestar la inmigración ilegal. El foro no resultó positivo, dada la posición extrema de Julio Girón, vocero en los Ángeles, California, del movimiento Minuteman.
 Girón, mitad mexicano y mitad guatemalteco, es un ciudadano estadounidense común, pero de los que guardan inclinaciones radicales en conceptos de derechos humanos, raciales e interraciales. Él pertenece a la versión moderna del Ku Kux Klan dirigida a “cazar” inmigrantes ilegales, en especial, mexicanos y centroamericanos.
 Para los Minuteman, la construcción de una barda en la franja fronteriza de Estados Unidos con México  es un hecho sin gran relevancia, que depende de una cuestión de enfoques y prioridades, por ende, desata reacciones en diversos matices por la forma en que se conceptualiza: para los grupos anti-ilegales es una simple barda; y para los mexicanos, es un muro ofensivo.
De esa cuestión de enfoques salen a la superficie nuestras más profundas diferencias ideológicas y de entendimiento entre estadounidenses y mexicanos, en tiempos en que paradójicamente la  economía de México y Estados Unidos mantienen una estrecha sincronía y correlación mediante el TLCAN.
 Al tratado lo ignoraron en el tema humano, lo discriminaron poniendo por encima la cercanía en lo económico, pero no en la mano de obra. Y para no dar tregua alguna, el presidente George W. Bush, un grupo de radicales republicanos y gente fascista como Girón, proponen recrudecer el escenario contra la mano de obra ilegal elevando a categoría de “delincuentes” a todo aquél que cruce la frontera sin papel alguno.
 El presidente Bush está metido en una arriesgada aventura al convertir a Estados Unidos en un país con demasiados frentes abiertos, ubicando en la misma línea de peligrosidad a un terrorista que a un ilegal.
 Si los derechos humanos no les tocan las fibras de la ética y la moral, pregunto: ¿Es qué los contribuyentes estadounidenses están dispuestos a pagar con más impuestos una sobrepoblación en las cárceles de la Unión Americana por la cantidad de ilegales que podrían estar presos? O ¿Cuál será la estrategia de la Casa Blanca, acaso enviará las facturas por la manutención a los respectivos gobiernos de los presos?.
 Pasar, de la persecución humana, a la legal-judicial, es elevar el tono violentando toda política de buena vecindad y reduciendo a la charlatanería la categoría de socios de primer nivel por el TLCAN.
A COLACIÓN
 En el programa del periodista Andrés Oppenheimer, Girón habló en contra de la inmigración ilegal latina como un mal que congestiona a Estados Unidos, que tiene un costo administrativo, y a la par quita oportunidades a otros inmigrantes legales, residentes y ciudadanos legales para encontrar trabajos remunerados conforme a los precios del mercado, y no infravalorados porque el empresario obviamente se aprovecha de la falta de papeles.
 Para los patrones, la penalización implicaría el pago de diversas multas, pero no la cárcel, ni la etiqueta de criminal.
 Hasta ahora los grandes empresarios de Estados Unidos han omitido definir una postura al respecto, mientras que el presidente Bush reafirma  su estratagema: sacar a los ilegales del país, y conceder a un grupo de personas visados de trabajo temporal.
 Más allá de un restringido programa de permisos o visas temporales de trabajo,  el gobierno mexicano tiene que encontrar un  canal de negociación concreto dejando de lado el  discurso de la amnistía generalizada. El  pánico en Washington es que una actitud así del gobierno  promovería un mayor flujo de ilegales y un costo electoral en las urnas para el Partido Republicano.
Muy bien, entonces vamos a negociarlo por bloques: 1) Propuesta de legalización para inmigrantes que  tengan más de nueve años trabajando en Estados Unidos, casados con varón o mujer estadounidense y con hijos procreados y nacidos en territorio de la Unión Americana. 2) Propuesta de legalización para un bloque de inmigrantes que tengan más de nueve años trabajando en Estados Unidos, casados con varón o mujer de origen mexicano, centroamericano o latinoamericano y con hijos procreados y nacidos en territorio de la Unión Americana. 3) Propuesta de legalización para un bloque de inmigrantes que tengan más de nueve años trabajando en Estados Unidos,  solteros, divorciados o viudos, con o sin hijos.  En estos tres apartados es requisito la buena conducta ciudadana, laboral y no antecedentes penales. 4) Para los inmigrantes ilegales que comprueben la estancia en Estados Unidos, entre un lapso de cinco a nueve años, inclusión a un programa de visado condicionado con demostración de buena conducta y servicios a la Nación que les permitan alcanzar, después de quince años, una situación jurídica de legalidad, siempre y cuando tengan una petición laboral o bien sean empresarios formales. 5) Para los ilegales que comprueben la estancia en Estados Unidos, entre un lapso de dos a cinco años, se les colocará en un programa de visas temporales laborales renovables conforme el patrón reanude el contrato que podrá extenderse hasta un máximo de diez años, tiempo en el cual el empleado inmigrante deberá haber cumplido con sus expectativas de ahorro para poder retornar a su país de origen con una mejor posición de capital. 6) Para los inmigrantes ilegales, con estancia menor a los dos años, se les pondrá en un programa de visas temporales siempre y cuando tengan una petición laboral, paguen un seguro de vida y un seguro de gastos médicos; y retornen a su país de origen cumplidos los dos años. Después de un año podrán regresar a la Unión Americana,  con otro visado temporal de trabajo, previa petición de una empresa en Estados Unidos. Serán permitidos únicamente tres periodos de visado laboral de dos años con descansos de un año.
 Las propuestas deben estar diseccionadas por bloques dependiendo de la  temporalidad; posición en la familia; reunificación familiar; situación de género; seguro de gastos médicos; etc.
 En pro de lograr lo mejor rumbo a un encuentro trilateral, el presidente Fox tiene que convocar a un concilio interno a los especialistas del derecho internacional, humanistas, sociólogos, economistas y diplomáticos para analizar a profundidad las corrientes anti-inmigrantes, discutirlas y elaborar una carta de puntos reales.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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