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Por la Espiral - February 24, 2006

Retos del seguro popular

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Retos del seguro popular
-Extensión a 10 tipos de cáncer
-Falta infraestructura médica

El seguro popular no es una idea exclusiva de la administración del presidente Vicente Fox, dado que este esquema de compromiso financiero compartido –con recursos presupuestales y aportaciones privadas de los asegurados- opera en otros países de América Latina como Brasil, Perú y Colombia cumpliendo la finalidad de dar acceso a los servicios de la salud pública a millones de personas que carecen de cobertura médica social.
 Particularmente en México, en los últimos quince años fue creciendo la constante de que las personas no derechohabientes atendidas en cualquiera de los hospitales y clínicas del sector público, se sometían a una evaluación socioeconómica previa para determinarles el precio de lo que debían pagar por el servicio médico de consulta, hospitalización, etc.
 Después conforme avanzó el tiempo se añadió la petición tanto a derechohabientes o no, sometidos a un internado o cirugía, llevar su bolsa de sangre, sábanas, alcohol, medicamentos, algodón, y otros aditamentos cuya lista entregan a los pacientes los hospitales y clínicas del sector salud.  Por supuesto que esto se circunscribe al escenario de pacientes con estudios preoperatorios, con una fecha determinada de cirugía. Para las emergencias, hay que atenderlas como llegan y con lo que hay.
 No hay manera de negar lo evidente en un sector salud público  deteriorado, rebasado por la demanda, con desabasto de medicamentos, gasas y todo tipo de material; y no siempre cumpliendo con las normas de higiene requeridas.
 Lo mismo, no pueden ocultarse los casos de personas que siendo derechohabientes tardan meses en obtener una cita médica, meses para las consultas de tratamiento y meses para ser canalizadas para una operación. Para los no derechohabientes el tiempo de demora, espera y respuesta es interminable.
 Hemos llegado al límite de muchos servicios que el Estado no puede proveer sin costo alguno, y así como los esquemas de subsidios siguen cambiando por transferencias monetarias condicionadas, el Sistema Nacional de Salud por décadas gratuito no puede serlo más; no hay forma viable, ni en materia presupuestal o financiera.
 Lo del seguro popular es una privatización a medias del sector salud público, con un mercado meta de 48 millones de personas que están al margen de toda cobertura porque no tienen IMSS, ni ISSSTE, ni acceso a otras clínicas públicas, ni mucho menos para pagar los servicios privados.
 Sin importar la posición social, los mexicanos gastamos más en salud de lo que pensamos, lo hacemos al arbitrio de la automedicación, por la recomendación de la medicina que le funcionó al vecino, al amigo, al pariente. Cuando la enfermedad ya es incontrolable y no sirvieron ni los remedios, ni la homeopatía, ni la automedicación se acude a una consulta y casi siempre, la primera consulta que se paga es privada: en promedio de 600 pesos. Después la gente explora diversas opciones dependiendo de la capacidad que sus ingresos le proveen, unos, los derechohabientes aguardarán pacientemente por la cita de la consulta; otros pagarán un doctor privado; y los más angustiados son los que no tienen ni acceso a la salud pública ni a la privada.
 En mi opinión, analizó que de los pocos aciertos, contados, del gobierno del presidente Fox, podemos enumerar al seguro popular porque su naturaleza es proporcionarle cobertura médica a esos millones de mexicanos que también se enferman y que pueden encontrar acceso de forma voluntaria pagando en cómodas mensualidades; parcialidades al trimestre; o al semestre, el seguro popular unipersonal o familiar.
 Otra de las cualidades de esta “póliza social” es que pueden acceder a ésta cualquier persona sin distinción de sexo, género, edad o condición social, aunque el producto está definitivamente orientado a los que menos tienen, que trabajan por su cuenta, y que ganan un salario mínimo.
 Si observamos la distribución por deciles de ingreso a diciembre de 2005,  tenemos que la mayoría de las personas que están pagando el seguro popular, el 63.54%, pertenecen al  primer decil ingreso corriente trimestral por hogar que oscila en un rango de los mil 808 a los 5 mil 170 pesos. Para este grupo, la cuota anual es de 260 pesos por el seguro popular.
 Otro grupo de personas, el 31.35%, de los que están pagando el seguro popular corresponden al segundo decil, es decir hogares que en el trimestre tienen un rango de ingreso entre los  5 mil 171 hasta 7 mil 154 pesos. La cuota anual es de 380 pesos.
 Un núcleo menor de personas, el 3.85%, de los que están pagando el seguro popular se ubican en el tercer decil, categoría para los hogares con un ingreso corriente trimestral,  desde 7 mil 156 hasta 9 mil 296 pesos. El seguro popular tiene una cuota anual de 640 pesos.
 Para los demás deciles (son hasta diez) los porcentajes de personas aseguradas son menores al 1 por ciento.
A COLACIÓN
 El seguro popular se ha ido corrigiendo en la marcha, ampliando y modificando, al mismo tiempo que generalizando su cobertura en las entidades del país, porque los gobiernos estatales se tienen que afiliar también de manera voluntaria al programa federal para darles cobertura a sus habitantes.
 Actualmente todo el país debe tener operando el seguro popular sin restricción alguna, y concediendo de manera homogénea los beneficios más recientes como la inclusión de la protección a  niños y jóvenes menores de 18 años en diez 10 tipos de cáncer más frecuentes en México, incluida la leucemia.
 Son las inclusiones más recientes, y es que como todo seguro, el popular tampoco se libra de las “letras chiquitas”, por eso le pido a la gente que se informe bien primero de todo lo que sí cubre y lo que no. Para mayor detalle: www.salud.gob.mx/unidades/dgpfs. Favor de leer la parte de cobertura.
 ¿Cuál es el futuro qué le aguarda al seguro popular? Me parece que a pesar de ser una buena idea, positiva, su tiempo de permanencia es incierto. La meta del presidente Fox es cerrar el sexenio con cinco millones de familias con el seguro popular; y dejarlo operando más allá del 2010.
 Me parece que terminado el sexenio, la continuidad del seguro popular dependerá de la voluntad política del nuevo gobierno, de quién lo encabecé; también en buena medida de la credibilidad de la gente hacia el Sistema Nacional de Salud,  que requiere de mayor infraestructura para atender a las personas que están pagando por su derecho a la atención médica.
 A nivel nacional, el Sistema Nacional de Salud, tiene un staff  médico conformado por 153 mil 605 personas. En el rubro de la infraestructura hospitalaria, para obtener la disponibilidad de camas per capita, no encontramos  información precisa y actualizada con lo que en este sexenio se debió construir.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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