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Por la Espiral - February 23, 2006

¿Cuántos más Sabinas?

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-¿Cuántos más Sabinas?
-Actividades de riesgo laboral
-Deslinde de responsabilidades

Se fortalece la impresión de que, nada más se hurga tantito, y de todos lados salta una cloaca, cualquier esfera de acción está contaminada por algo que está mal hecho en lo político, en lo social, en lo empresarial o dentro de los propios valores del ser humano al interior del núcleo de la familia.
 México necesita urgentemente una buena dosis de terapia para entender, primero, el por qué de esta enorme complejidad palpable en las relaciones humanas, entre la cotidianidad de la ciudadanía, entre patrones y asalariados; y entre los políticos en cualquier ámbito.
 Hay una enfermedad crónica. No sé exactamente si es que México está deprimido, desconozco si en la psicología califican la avaricia, la indiferencia y el ostracismo como males a  tratar, pero desde luego, el país vive una patología social que es fiel reflejo de qué algo muy grave está pasando en las relaciones entre los individuos en la actualidad.
 La pesadumbre de estas breves líneas surgen ante los últimos acontecimientos, por lo del contubernio entre el gobernador de Puebla, Mario Marín, y el empresario Kamel Nacif; por cuánto sucede en el escenario de las campañas; lo soterrado de la alianza del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) con Roberto Madrazo; y fundamentalmente, buena parte del desasosiego, proviene del padecimiento de varias decenas de familias mexicanas en San Juan de Sabinas, Coahuila.

 La tragedia de Sabinas, la de 65 mineros prácticamente enterrados en la mina de carbón número 8, Unidad Pasta de Conchos, destapa otra cloaca que persiste en el México de  la globalización, la modernidad, la apuesta empresarial y las facilidades para el inversionista nacional y extranjero, me refiero al abuso y la explotación laboral indignante recrudecida aún más en actividades líderes que ubican al país en los primeros sitios de producción en el ranking  internacional pero de cuyos laureles miles de manos y millones de familias no gozan porque para ellos, en este caso, los primeros sitios en la producción minera no les implica ningún bienestar ni mejoría en su calidad de vida.
 Qué dramático. Imagínese trabajar en una empresa muy boyante con una producción líder y ser un trabajador que gana un sueldo de hambre, entre 60 a 80 dólares a la semana para los mineros no cualificados No hay corresponsabilidad alguna. Lo mismo pasa con el sector petrolero que enriquece las arcas de la Nación pero con trabajadores desplazados por subcontratistas que traen mano de obra ultra barata, alguna incluso de Corea.
 El caso de la mina de carbón es típico por la  explotación laboral, los bajos salarios,  la falta de seguros de vida, de gastos médicos y las subcontrataciones: únicamente 25 de los 65 mineros atrapados pertenecen al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), lo que significa que una minoría tienen algunas prestaciones y cobertura del contrato colectivo de trabajo. Los demás no sindicalizados padecen una posición peor.
 Hay muchos Sabinas en el país, con accidentes laborales que difícilmente salen a la luz pública escondidos por la propia empresa o que no llegan a los oídos de los sindicatos correspondientes.
 Al respecto de los índices de accidentes laborales en México, Claudia Adita Ruiz, escribió para la Revista Fortuna, que “diariamente, al menos un millar de trabajadores sufren algún accidente durante el desempeño de sus labores; no obstante, la mayoría de ellos no tiene acceso a servicios de salud o pago por incapacidad. Las enfermedades, lesiones y muertes, de origen laboral ocasionan pérdidas económicas para todas las empresas y, lo más importante, un grave detrimento en la calidad de vida de miles de mexicanos”.
Ruiz denuncia un maquillaje en las dependencias oficiales, en las tasas de accidentes laborales, con datos relacionados con el subregistro de las incapacidades más que con la eficacia en las políticas de prevención de los encargados de cuidar la salud de los trabajadores.
Las cifras de la Revista Fortuna revelan que “desde el inicio del Tratado de Libre Comercio en América del Norte, en México han ocurrido más de 5 millones de accidentes de trabajo y 57 mil enfermedades, lo que demuestra la precarización de la salud de los trabajadores”.
A COLACIÓN
 La mina de carbón número 8, Unidad Pasta de Conchos, es propiedad del Grupo México cuyo dueño es Germán Larrea Mota-Velasco, uno de los hombres de negocios más prominentes del país, quien hasta hace poco figuró en la lista de Forbes, entre los 500 millonarios del mundo.
 En su página en Internet, Grupo México se presenta como “the largest mining company in México”. El grupo empresarial minero de Larrea Mota-Velasco es uno de los tres más boyantes a nivel mundial en la explotación, procesamiento y producción de cobre, zinc, plomo, plata, oro y molibdeno.
 La compañía tiene otra división de líneas del ferrocarril en el Norte de la República Mexicana.
 En la parte de la minería, la presencia del Grupo México se encuentra principalmente en San Luis Potosí, Coahuila, Sonora, y a nivel internacional en Perú.
Con  la desgracia acontecida en San Juan de Sabinas, Larrea Mota-Velasco está obligado a responder ante las autoridades de la STPS, del SNTMMSRM y de los inspectores del gobierno de Coahuila, la forma en cómo venía operando la mina en cuanto al cumplimiento de la normatividad de seguridad en el manejo de gases tóxicos y explosivos; tiempos de controles y supervisiones efectuadas.
Francisco Xavier Salazar Sáenz, titular de la STPS, debe efectuar las investigaciones pertinentes a fin de hacer los deslindes de responsabilidades correspondientes. En caso de comprobarse negligencia, a ninguna autoridad le debe temblar la mano para ejecutar las sanciones económicas.
Lo de  Sabinas, los riesgos laborales, son “el pan  nuestro de cada día” en muchas otras minas, plataformas petroleras, siderurgias y desde luego maquilas. Lo saben los patrones, empero prefieren ahorrarse el dinero (bajar costos) y no perder tiempo, no desperdiciar producción. Lo saben los inspectores del gobierno pero temen espantar el capital.
 En esencia, se arriesga la vida, elixir irrecuperable. En otras situaciones se pierde la salud.  ¿Cuántos casos de cáncer son detectados en  mujeres jóvenes por una mala protección en el trabajo?.
Queda exigir a las autoridades que la empresa Grupo México haga la indemnización correspondiente a los familiares de los 65 mineros, sindicalizados o no. Sé que ninguna compensación económica repara la vida humana.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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