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Por la Espiral - February 20, 2006

Realmente: ¿Cuántos somos?

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Realmente: ¿Cuántos somos?
-Demografía y toma de decisiones
-Migrantes ilegales: ni de aquí ni de allá

La Demografía, palabra que deriva del  griego demos (gente) y graphie (estudio), es una ciencia dedicada al estudio de la población humana cuantificando su crecimiento, dimensión, estructura, densidad, distribución, composición, evolución y sus características generales.
 El valor primordial es que a partir de las contribuciones cuantitativas que realiza, las demás ciencias sociales establecen otras dinámicas para conocer cómo se encuentra la población cualitativamente hablando, y determinar qué tanto mejoró en aspectos de: salud, ingreso per cápita, educación, alfabetización, vivienda, respecto de generaciones pasadas.
 Las fuentes de la Demografía son los censos, las encuestas y los padrones. En México, el INEGI realiza cada diez años un censo y recientemente añadió los conteos de población.
 El primer conteo fue en 1995 con el  I Conteo de Población y Vivienda, fue el preparativo para el  XII Censo General de Población y Vivienda 2000, que de manera preliminar, reportó una población de 95 millones de personas y en números definitivos del XII Censo la cifra creció a  97.5 millones de  personas. Esa fue la población que reportó el INEGI en México al año 2000.
 En octubre pasado (del 4 al 29) sucedió el II Conteo de Población y Vivienda 2005,  con el mismo sentido del paso previo al XIII Censo General de Población y Vivienda 2010.
 El INEGI difundirá las cifras definitivas del conteo durante el primer semestre de 2006, en tanto, la semana pasada emitió algunos  preliminares como los 103.1 millones de personas que al parecer vivimos en México.
 Por décadas en el  país hemos padecido por un amplio grado de dispersión de las estadísticas, maquillaje de datos y resultados, porque los gobernantes pretenden alterar los números ante los organismos internacionales, como si con ello pudieran tapar la realidad.  Han sido problemas derivados de las técnicas de medición y cuantificación; y desde luego de interpretación.
 Tampoco es desconocido que las cifras de una dependencia no cuadran con las que tienen otras, sucede entre la Secretaría de Hacienda, Banco de México y el INEGI e incluso con las cifras que manejan los organismos privados. Es como una anarquía,  dentro de la que el INEGI pone el último lineamiento y es el que se debe seguir.
 Hacia fuera la problemática es mayúscula porque los organismos internacionales tienen otras cifras distintas de  México. Y, entonces, uno se pregunta cuál es la buena de todas. Nos ha sucedido en múltiples ocasiones con la pobreza y la pobreza extrema.
 Con el dato preliminar de la población, se abre un espacio adicional de preocupación acerca de la veracidad de la información, no es únicamente cuestión de cuántos somos, el aspecto demográfico sirve para actualizar la pirámide poblacional pero esencialmente para que los gobiernos de todos los niveles estructuren políticas públicas acordes a las necesidades del cambio y reacomodo del conglomerado humano.
 Si somos un país de predominio de adultos jóvenes, medianos y mayores, deben formularse políticas públicas orientadas a satisfacer las  necesidades de vivienda, educación, trabajo, salud, transporte y seguridad social, de este enorme grupo poblacional. Por eso es tan significativo y toral lo que hace el INEGI.
 En materia de planeación, las políticas públicas deben considerar el cambio y la tendencia en los grupos de edad, una proporción de 4 adultos por un menor de edad pone en grave riesgo la seguridad social  después del año 2020 porque se requerirán grandes esfuerzos para pagar las jubilaciones y pensiones del sector público con la escasez de trabajadores en activo que habrá. Para eso nos sirven los resultados del INEGI, para planear, ver al largo plazo y tomar decisiones pertinentes.
 En materia poblacional podemos observar que en 1900 había en México 13.6 millones de habitantes. Desde 1950 comenzó a multiplicarse de manera importante la población que cerró esa década con 25.8 millones de personas.  A partir de entonces, surgieron tasas de crecimiento poblacional superiores al 30% por década. En 1960 había 34.9 millones de personas; 1970, 48.2 millones de personas; 1980, 66.8 millones de habitantes.
 El modelo de desarrollo estabilizador, de 1958 a 1970, surtió  efecto en la parte cuantitativa mediante el crecimiento del PIB, la estabilidad cambiaria y del poder adquisitivo de los trabajadores, y permitió  la explosión demográfica.
 No obstante, a partir de los noventa, la tasa de crecimiento poblacional de una década respecto a la otra bajó: en 1990 la población fue de 81.2 millones de habitantes y en 2000 de 97.5 millones de personas. Con los resultados preliminares del II Conteo a octubre de 2005 habría 103.1 millones de personas, lo que implicaría que, desde 1950, hasta octubre del año pasado, la población en México se cuadruplicó.
A COLACIÓN
 Si realmente somos 103.1 millones de personas en México, nos están faltando varios millones de personas que no sabemos en qué padrones tienen registro.
 En febrero de 2005, el Consejo Nacional de Población (CONAPO) utilizó de referencia para sus estudios una base de 104.8 millones de habitantes.  Luego en mayo del mismo año, subió el dato a 106.5 millones de personas.
 En el Fact Book de la CIA de 2005, aparece México con 106.2 millones de habitantes a julio de dicho año: el  31% con edades desde los cero hasta los 14 años; el 63.31% de la población entre los 15 a los 64 años; y el 5.6% con más de  65 años.
 Tomando estas consideraciones, las del CONAPO y la CIA (vamos a redondearlo) nos faltan tres millones de personas, no sabemos cuánto corresponde a defunciones pero el argumento central es que la mayoría son hombres que migraron de forma ilegal a Estados Unidos.
 Lo anterior nos permite suponer que en el sexenio del presidente Vicente Fox, el del cambio y las oportunidades, el de la NO CRISIS, casi se duplicó el número de mexicanos expulsados por año. No sirven más las estimaciones de 350 a 400 mil mexicanos migrantes ilegales, estamos hablando que si nos faltan tres millones de personas en el país, de 2000 a 2005, salieron 650 mil mexicanos para sumarse  a la ola migratoria.
 Lo más penoso de la situación de los migrantes ilegales es que son fantasmas de carne y hueso, que no cuentan en las cifras de México, ni en la formulación de las políticas públicas; asimismo, no figuran en las estadísticas de  Estados Unidos, más que como estimaciones, y también están desprotegidos de todo.
  El éxito del PAN es su contribución, en la administración del presidente Fox, a la reducción de la tasa de crecimiento poblacional de 2000 a 2005, gracias a que se fueron del país tres millones de personas.
Agradezco sus comentarios a: claulunpalencia@yahoo.com

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