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Por la Espiral - February 17, 2006

Alianza pro seguros de vida

 POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

Alianza pro seguros de vida
Convenio Condusef y AMIS
Alerta contra charlatanes

La esencia de un seguro de vida es la protección de los seres queridos, primordialmente la familia, de contingencias financieras cuando algún miembro del núcleo llega a faltar sea por accidente o muerte natural.
 Hasta hace una década, los seguros de vida eran contratados únicamente por cierto estrato de la población en México, generalmente gente con determinado poder adquisitivo y cultura financiera. Otro segmento lo comprendían los deportistas, políticos, actores, trabajadores en pozos petroleros, y de otras actividades de riesgo laboral.
Empero, poco a poco, conforme avanza el  proceso de consolidación en la industria aseguradora en el país, a la par de su extranjerización, ha sucedido toda una revolución y redefinición de los conceptos del seguro de vida, cada vez más sofisticados, combinados con diversos esquemas y formas de rentabilidad.
Hoy en día las compañías ofrecen seguros a la medida de las necesidades del cliente, lo que ha permitido la extensión del seguro a la población, con variedades tales como los seguros de vida de sobrevivencia para casos en donde la persona asegurada logra precisamente sobrevivir a un evento de un accidente; o bien llega con vida más allá de la edad original de la fecha de cobertura del seguro contratado.
Además de los seguros de vida “casi al chaleco” del cliente, la industria aseguradora ha ganado con la inclusión forzosa de los seguros de vida dentro de un amplio catálogo de productos del sistema financiero: créditos hipotecarios; en algunos créditos automotrices; créditos al consumo; cuentas de cheques; cuentas universales; en algunas tarjetas de crédito y cuentas de débito; y esquemas de financiamiento empresarial.
Asimismo hay empresas privadas que dentro del esquema de prestaciones descuentan a sus trabajadores la cobertura de un seguro de vida.
Las pólizas de vida se popularizan incluyendo a cada vez más población que hasta hace menos de diez años no calificaba: menores de edad y personas mayores de sesenta años.
Incluso dentro de la valoración médica y de los hábitos del cliente potencial, para determinar el costo de la prima, las preguntas de las compañías abarcan aspectos de: si es fumador pasivo; consumo de drogas; o encuentros sexuales riesgosos. Algunas otras más inusuales, como las que hasta hace poco le realizaron a una amiga cercana, en fecha de renovación de su seguro: ¿Asiste usted a los toros?.
A COLACIÓN
El seguro de vida se ha ido extendiendo, de manera voluntaria e involuntaria, casi a la fuerza, dentro de algunos productos financieros.
Hay otras formas casi imperceptibles de pagar un seguro de vida, por ejemplo, podría imaginarse que en su recibo telefónico le aparecieran 34 pesos de cobro mensual por un seguro Inbursa de vida  y protección, que usted nunca contrató, pero que lo paga.
Bueno, pues sucede,  revise su recibo telefónico. Si usted no está de acuerdo en pagar un seguro cuyas delimitaciones y cláusulas pequeñitas no conoce, como consumidor está en todo su derecho de darlo de baja al:  01 800 123 03 21 o 01 800 712 09 00.
Quizá si  usted está de acuerdo con la inclusión del pago de un seguro en su recibo telefónico permanezca con él o si lo quiere tener contrátelo a los mismos números mencionados arriba.
El seguro Inbursa ofrece tres protecciones conjuntas: 1) Por muerte accidental, la póliza es hasta por 100 mil pesos y cubre además los servicios funerarios. 2) De responsabilidad civil privada y familiar, hasta por 125 mil pesos. 3) Protección para el hogar, hasta por 250 mil pesos con un deducible de dos mil quinientos pesos.
Ya lo sabe amigo lector si está de acuerdo con mantenerlo u obtenerlo recuerde que antes que nada debe leer y preguntar todas las dudas al respecto de lo que sí cubre y no cubre el seguro. Siempre hay  muchos candados, la gente no lo sabe, lo contrata  a ciegas y cuando suceden las contingencias, el seguro no responde.
 Sé que en la parte de la protección para el hogar, el seguro Inbursa no cubre eventos de daños por temblores, terremotos o inundaciones.
Otra recomendación es la de especificar correctamente el nombre de sus  beneficiarios considerando la distribución en porcentajes; y  preguntar qué pasa cuando son menores de edad. Y por favor notifique a sus beneficiarios que lo son de un seguro.
 Específicamente, en cuestión de los seguros de vida, sucede que las personas que lo tienen fallecen y sus familiares, los deudos, señalados como beneficiarios no se enteran y el dinero se queda sin cobrar.
 Ante tales circunstancias, esta semana la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) y la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) acordaron poner en marcha un convenio de colaboración para crear un sistema de información sobre aseguradoras y beneficiarios de seguros de vida, a fin de avisar y orientar a los deudos, para que hagan las reclamaciones pertinentes de las pólizas de vida.
SERPIENTES Y ESCALERAS
La industria del seguro y sus clientes no podían quedar exentos de ser víctimas de charlatanes que ofrecen seguros “piratas” o ilegales en México.
La alerta proviene de la Condusef con datos que revelan que la venta de seguros “piratas” o ilegales en México representa el 10% del primaje total de los ramos de vida, accidentes y enfermedades, unos 6 mil 800 millones de pesos.
Por lo regular la contratación de este tipo de seguros son expedidos por compañías extranjeras que no tienen oficinas y tampoco la autorización de las autoridades para operar en el país.
La Condusef recomienda cuidar el lugar geográfico de la contratación del  seguro, dado que se suscitan casos en los que el seguro es suscrito en el extranjero pero pierde toda validez para México trayendo como consecuencia el que los asegurados carezcan de protección si el siniestro sucede en el país.
Cualquier duda al respecto de una compañía de seguros o de alguno de los productos, es menester acercarse a la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, a la propia AMIS y a la Condusef como ombudsman financiero.
Cuando quiera contratar un seguro, el que sea, nunca dejé de preguntar los eventos de cobertura y los que no abarca. Más vale no quedarse con dudas. Ya ve, la conductora Talina Fernández, con el lamentable suceso del fallecimiento de su hija Mariana, no ha podido cobrar el seguro de vida de Mariana donde aparecen de beneficiarios los pequeños hijos de la actriz finada porque la compañía señala que el parte médico de un infarto provocado por un susto no está cubierto. ¡Qué tal!
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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