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Por la Espiral - January 30, 2006

The Global 100 Companies

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-The Global 100 Companies
-No aparecen empresas mexicanas
-Tomar en serio desarrollo sostenible

En el marco del Foro de Davos apareció el nuevo listado que actualiza el estudio de consenso dedicado a las 100 compañías más sostenibles del mundo, según el índice “Global 100 Most Sustainable Corporations in the World”.
Por segundo año consecutivo se difunde este indicador elaborado de forma mancomunada, por la revista canadiense Corporate Knights y la empresa Innovest Strategic Value Advisors.
Para que una compañía sea considerada en el Global 100 debe demostrar una amplia capacidad para gestionar riesgos; responder en forma proactiva y positiva antes los retos ambientales; participar en la transformación social de su entorno, como ente productor y con liderazgo para sumar esfuerzos de la iniciativa privada con el quehacer público; y reunir toda una serie de cualidades que permiten a la empresa contar con un eficiente gobierno corporativo.
Las características hablan de empresas comprometidas con su propia actividad, y ante  los nuevos desafíos  del entorno natural y global.
Para Toby Heaps, director de Corporate Knights, las compañías que reúnen los requisitos para pertenecer al Global 100 son aquéllas que tienen las mayores posibilidades de sobrevivir en los próximos cien años, de hacerlo en un papel de transformación y adaptación al medio.
En esta lista privilegiada encontramos a: dos compañías australianas; una austriaca; una belga; cinco canadienses; tres danesas; dos finlandesas; tres francesas; 6 germanas; 30 británicas; 10 japonesas; 4 de los países bajos; dos noruegas; dos españolas; 8 suecas; 4 suizas; y 17 estadounidenses.
Estas empresas se desempeñan en distintos sectores industriales, lo mismo podemos encontrar a la canadiense Enbridge Inc (petróleo, gas, etc), al francés Grupo Danone (alimentos), a la aerolínea británica British Airways, que a la farmacéutica suiza Novartis AG o a la estadounidense Hewlett-Packard (computación y suplementos).  Todas son modelos a seguir.
A COLACIÓN
 Dentro de la lista del Global 100 no aparecen  empresas mexicanas. No figuran ninguna de nuestras compañías líderes en la responsabilidad social, de acuerdo  con el reporte elaborado por Hay Group, empresa de consultoría en management, que destaca por este concepto a: Grupo Bimbo, Grupo Cementos de Chihuahua, Grupo Modelo, Cementos Mexicanos, Grupo Herdez, Grupo Celanese, Grupo Industrial Saltillo, Grupo Altex, Maseca, Enermex: etc.
 Debe preocuparnos que a nivel internacional no destaque ninguna empresa mexicana por buenas prácticas de desarrollo sostenible, una urgencia cuya atención no debe aguardar más tiempo, máxime cuando en muchas entidades del país los propios procesos contaminantes de la industria han propiciado la alteración ambiental. Es un mal que nos aqueja.
 En cada país encontramos una complejidad propia, y en el caso de México, el circulo vicioso del desarrollo sostenible gira sobre de la pobreza, corrupción, legislaciones ambientales laxas, poco interés y falta de compromiso de los actores del sector público,  privado y de la sociedad en su conjunto.
 En especial, en el Norte del territorio, el proceso de contaminación se aceleró más por el TLCAN que detonó la industria maquiladora en todas las entidades cercanas a la frontera con Estados Unidos.
 De hecho tenemos señales de alarma en cuanto al agua.  El Centro de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable afirma que en México la demanda de agua para uso industrial al año 2020, será de aproximadamente 95 m3/superficie, generando una descarga de aguas residuales de 76 m3/superficie y 1.88 millones de toneladas de demanda bioquímica de oxígeno (DBO) al año.
El organismo privado señala que: “Sumando lo correspondiente a las aguas de origen urbano e industrial, sin incluir aguas residuales provenientes de la agricultura, para el año 2020 se tendrán necesidades de tratamiento del orden de 331 m3/superficie, un monto requerido de inversiones del orden de los 4 mil 350 millones de dólares y un gasto total de operación anual aproximado de 3 mil 190 millones de dólares”.
Dada la magnitud de las cifras se tendrá que recurrir, casi de manera forzosa, a la participación de la iniciativa privada en los servicios de operación y administración para el tratamiento del agua en México.
 Pero además del agua, está la contaminación del aire, los efectos colaterales en la población expuesta a los químicos en las plantas industriales, la contaminación por el ruido; etc.
 Hemos dejado pasar décadas sin atender dicha  problemática que ha ido de menos a más. Es tiempo de reorientar las políticas públicas y la estructura gubernamental para aplicar, precisamente, una visión de Estado basada en el desarrollo sostenible.
 Me parece que, hasta la fecha, únicamente Felipe Calderón Hinojosa, candidato del PAN, habló de instrumentar una política de desarrollo sostenible, lo mencionó en su discurso de las cinco principales prioridades. Sería bueno que Calderón Hinojosa abundara más al respecto, para que podamos conocer si tiene alguna estrategia seria, o es nada más otra “llamarada de petate”.
 O bien si es otro capricho presupuestal como pasó con la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) que fue un “elefante blanco” del medio ambiente; desapareció en 1992, para dar paso a la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y el Instituto Nacional de Ecología (INE).
La Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP) surgió en 1994 incorporando al INE y a los demás órganos que en la SEDESOL se ocupaban de cuestiones ambientales. El gobierno del presidente Vicente Fox rebautizó a la SEMARNAP como Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
Ha sido demasiado jugar con la política ambiental en el país, que no puede estar aislada, sino más bien incluida en el desarrollo sostenible. ¿De qué ha servido tanto cambio de nombre de una dependencia que debe ser estratégica? En la práctica, para nada. En cuestión de dinero, ¿cuánto se ha gastado en tirar la papelería de membrete oficial, para cambiarla y recambiarla por otra?.
Es de primer nivel de interés: a la par de importancia que la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Economía, debe surgir una Secretaría de Desarrollo Sostenible que coordine todas las acciones de ejecución de las demás dependencias, entre éstas la SEMARNAT. No podemos demorarnos más.
En el Foro de Davos, los expertos hablaron de un plazo, de diez a veinte años, para que se recrudezca el cambio climático y sus fatales efectos. El tiempo apremia.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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