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Por la Espiral - January 26, 2006

Fox en discurso en la CEPAL

Hoy jueves 26 de enero, en Santiago de Chile, el presidente Vicente Fox presentará una conferencia titulada “La economía de México en el contexto de la integración latinoamericana”.
La  ponencia responde a una invitación de José Luis Machinea, secretario Ejecutivo, de la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y sucede en un contexto en que la región apunta a fragmentarse en dos: el Norte y el Sur.
A la “triple alianza” formada por Hugo Chávez, presidente de Venezuela, Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil, y Néstor Kirchner, presidente de Argentina, recientemente se sumó Evo Morales, presidente electo de Bolivia.  Los cuatro juntos quieren rescatar los momios del pasado, bajo la atenta mirada de Fidel Castro.
En los albores del siglo XXI  tenemos una región escindida. El presidente Fox señala que el problema de fondo es ideológico, “cuidado con las falsas ideologías”. Aunque el mandatario mexicano utiliza este argumento de manera recurrente en sus diversas apariciones en foros latinoamericanos, y por su parte, el presidente Lula da Silva, advierte  que los grupos de derecha en América Latina están atacando a la izquierda, desde mi punto de vista no observo un choque de ideologías, máxime cuando la autodenominada izquierda latinoamericana carece precisamente de sustento teórico e ideológico.
 La izquierda del discurso enriquecedor, analítico y prolífico de los sesenta y setenta, no está presente en la actualidad latinoamericana que tiene de base una violenta postura antiglobalización, huérfana de propuestas para construir un modelo económico alterno, viable e incluyente. Por desgracia, los globalifóbicos no tienen conciencia de clase y su ira es porque anhelan la riqueza del rico, una vida de lujo, el auto Mercedes Benz, todas las comodidades y lo quieren obtener mediante una actitud del mínimo esfuerzo.
Desde siempre, en América Latina la pobreza ha implicado un caldo de cultivo permanente para la desestabilización, un instrumento político electoral potencial, porque los pobres también votan, así como los indígenas aprendieron de su poder de decisión en Bolivia.
 Entonces, la pregunta es qué tipo de gobiernos emergen en América Latina, que no son de izquierda, porque responden a una intención de poder más que de conciencia de clase, carentes de todo tipo de sustento ideológico, ético, moral y primordialmente faltos de preparación para la actividad de gobierno con cuadros sin el conocimiento suficiente para tomar las decisiones correctas.
 La pobreza ha formado cotos de poder que se anquilosan dañinamente  en la región, desde los grupos de choque, la proliferación de la economía informal, el contrabando, muchos otras actividades parásitas,  y el mayor riesgo que nace de una población indígena y campesina que se cansó de la marginación ancestral: unos dejaron las parcelas para emigrar; otros dejaron de sembrar maíz, trigo y sorgo para dedicarse a la amapola. Peligrosa forma de obtener dinero y poder.
 Por eso,  en la región no hay un choque de ideologías, lo hay de intereses económicos entre fuertes grupos orientados a controlar todo tipo de mercados, en traficar con armas, seres humanos, sustancias, drogas, mercancías; etc. A la par de crear otro tipo de negocios energéticos sobre de los cuales parten las nuevas alianzas en la región.  La cercanía de Brasil y Argentina, con Venezuela (petróleo) y Bolivia (gas) no es fortuita, ni producto de su gran sensibilidad por defender a los pobres de la región, es cuestión de sumar números redondos en millones de dólares de negocios para las empresas ligadas con la energía.
 Lo más angustiante de este escenario, del que México no logra sustraerse,  es que en medio de las personas que suben al poder para perpetrar la riqueza del rico, y de las personas que suben al poder de medrar del discurso de representar la  pobreza del pobre, en medio, subsiste la clase media, la pequeña burguesía, cuya línea tiende a la flaqueza, y que no es valorada, defendida y atendida por ninguno de los grupos que  gobiernan en la región.
 La clase media latinoamericana experimenta una regresión histórica, minada en sus fuerzas, en su salario, su poder adquisitivo, su calidad de vida y sus aportaciones intelectuales.
 En Venezuela, el llamado “chavismo” le ha ocasionado a la clase media un golpe del que difícilmente podrá recuperarse en buen tiempo.
 En México, en plena campaña electoral para elegir presidente el dos de julio, ningún candidato se ocupa de la alicaída clase media, el PRI y el PAN, defienden a los poderosos inversionistas nacionales y primordialmente extranjeros; el PRD a los marginados.  Y ¿Quién a la clase media?.
A COLACIÓN
 En Chile, el presidente Fox remarcará los beneficios de la democracia y el libre comercio para la población, con  cifras que ponen a México de ejemplo, como las afirmaciones de que en el sexenio bajó 30%  la pobreza; de que el país respira una macroeconomía sólida; con la inflación más baja desde 1969 de 3.3%; y con reservas internacionales voluminosas. Fox defenderá que todo está puesto en la mesa para unas elecciones ordenadas, sin sobresaltos y sin repetir los errores del pasado.
 El presidente también hablará del populismo, de su peligroso ascenso en la región, del daño colateral para los presupuestos que pueden volver a inflarse con políticas sociales magnánimas.
 En su rescate del libre comercio y de la integración, el presidente no encontrará precisamente la mejor de las receptividades, luego del fracaso absoluto del ALCA en la pasada Cumbre de las Américas. Fueron muy especificas las palabras del presidente Chávez con “ALCA, ALCA, al carajo”.
 ¿Es rescatable la integración en el continente? Creo que la voz de Fox está sola en el desierto, en momentos en que a América del Sur le interesa consolidar la Comunidad Sudamericana de Naciones, más que para formar un gran bloque comercial, para edificar uno energético, que le dote de poder de negociación con Europa; mientras que a  Washington le interesa la seguridad y el terrorismo. No hay forma de conciliar los intereses.
PD. México es miembro de la CEPAL desde sus inicios (25 de febrero de 1948) y ha tenido una activa participación en el desarrollo de esta comisión regional de las Naciones Unidas. En dos ocasiones el cargo de secretario Ejecutivo de la CEPAL recayó en representantes mexicanos: Gustavo Martínez Cabañas, de 1948 a 1950; y Carlos Quintana, de 1967 a 1972.
Agradezco sus comentarios a:
claulunpalencia@yahoo.com

-Fox en discurso en la CEPAL
-Destacará economía y democracia
-Alertará de populismo y división

 Por la espiral
Claudia Luna Palencia

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