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Por la Espiral - January 23, 2006

Semana de decisión monetaria

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Semana de decisión monetaria
-México, el segundo en A.L menor inflación
-¿Qué pasará con el “corto” y reservas?

 Esta semana es muy importante para los mercados, los inversionistas nacionales y extranjeros, para todos los que conformamos la economía, dado que el Banco de México difundirá el viernes 27 de enero su postura de política monetaria para el 2006.
  De entrada existe una expectativa por saber qué tipo de maniobras se aplicarán para sostener la inflación en niveles no mayores al 3% luego del éxito obtenido con la inflación de 2005 ubicada en 3.3%, la tasa más baja desde 1969; hay apuestas de que el Banco de México desaparecerá el “corto”; y que hará  anuncios importantes en torno de las reservas internacionales.
 El banco central desempeña un rol fundamental en la economía al controlar las reservas, fijar el nivel de las tasas de interés a corto plazo e influir en la producción y en el empleo en el país. El objetivo principal del Banco de México es mantener una inflación baja y estable.
 En 2005 logramos un posicionamiento destacable en América Latina en el comparativo con otros países de la región, y encontramos que México se ubicó después de Perú  (inflación de 1.49%) como el segundo país con la menor inflación dentro de un grupo de economías con las que competimos para captar flujos externos.
 La información que le presento, la recabé de cada uno de los  bancos centrales, de esta forma el tercer lugar con la menor inflación en 2005 fue para: Chile con 3.7%; el cuarto sitio para Ecuador con 4.36%; le siguió Colombia con 4.85%; en Brasil encontramos un dato preliminar hasta noviembre de 2005 por 5.67%; después Argentina cerró el año pasado con una inflación de 12.3%; y Venezuela de 14.4 por ciento.
 Al igual que  México  otros países recibieron noticias relevantes, por ejemplo, Colombia logró la inflación más baja en 50 años y Perú la menor en tres años.
 Así es que tenemos, particularmente en México,  un escenario en materia monetaria muy peculiar e interesante, luego de que cerramos el año con reservas internacionales por 68 mil 669 millones de dólares; una base monetaria, formada por billetes y monedas en circulación, de 380 mil 034 millones de pesos; tipo de cambio promedio de 10.688 pesos por dólar; y Cetes a 28 días promedio mensual de 8.66 por ciento.
 A COLACIÓN
 ¿Qué podemos esperar del Banco de México?
 Mario Correa, experto de Scotiabank Inverlat, señala que el desempeño  de las tasas de interés en los mercados nacionales dependerá, principalmente, del resultado de inflación de la primera quincena de enero (aparecerá este martes 24), dado que será el insumo fundamental para la decisión de política monetaria.
Para la inflación de la primera quincena de enero, el mercado espera, en promedio, un dato de  0.25 por ciento. Los pronósticos fluctúan entre 0.11% en el mínimo y 0.37% en el máximo.
Asimismo, Correa advierte que la expectativa del mercado ha cambiado: “Hace un par de semanas, en una encuesta de elevada popularidad, una mayoría de los participantes coincidieron en un descenso de 25 puntos base en la tasa de  fondeo, y sólo una parte esperaba una baja de 50 puntos base”.
En la encuesta más reciente quince de los  26 encuestados  anticipan  una reducción de 50 puntos base, mientras que los once restantes prevén  un descenso de 25 puntos base.
Cabe subrayar que en las encuestas realizadas, los extranjeros aguardan un mayor descenso en las tasas; y de forma contraria, los participantes nacionales quieren un ajuste moderado.
La postura de Banco de México es muy esperada, puesto que ahora mismo los  mercados  están descontando una baja de 50 puntos.
¿Cambiará Banco de México su estrategia de los últimos años a favor de relajar un poco la política monetaria? En parte es incierto afirmarlo, aunque en el último trimestre del año pasado sucedieron algunas señales para desligar la política de tasas de interés al respecto de lo qué sucede con las mismas en Estados Unidos.
Este intento de desvinculación monetaria es relevante entre dos países económicamente interrelacionados, pero con bancos centrales orientados por sus propias prioridades: en Estados Unidos, la Reserva Federal (FED)  observa una inflación que debe aminorarse; de igual forma sostiene la atención en el nivel del dólar en los mercados internacionales; y en los focos rojos de la economía estadounidense por el déficit en la cuenta corriente y el déficit fiscal. En Estados Unidos suben las tasas de interés para menguar las presiones luego de que la inflación en 2005 cerró en 3.4%, la mayor desde el año 2000.
El próximo 31 de enero sucederá la reunión del Comité Abierto de la FED con proyecciones de un nuevo incremento en las tasas de interés en más de 25 puntos base.  Además, será la última reunión que presida Alan Greenspan, como presidente de la FED, luego de 18 años de controlar la política monetaria de Estados Unidos.
Mientras tanto en México, el banco central propicia un marco de reducción de las tasas de interés, al tiempo que mantiene otro tipo de preocupaciones como las de  enviar señales de fortaleza monetaria, económica e institucional, que provean de certidumbre a los inversionistas nacionales y extranjeros; y a los ávidos especuladores financieros. La meta es cuidar las condiciones de estabilidad dentro de un contexto de elecciones presidenciales.
Estos meses es esencial una estrategia de comunicación que promueva la transparencia, credibilidad y efectividad de la política monetaria.
GALIMATÍAS
 Amigo lector, permítame la comparación para darle una dimensión  a su papel, diré que el Greenspan mexicano se llama Guillermo Ortiz Martínez.
Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, comenzó en funciones en una parte de la administración del presidente Ernesto Zedillo; luego fue ratificado en 2003 por el presidente Vicente Fox; y será eslabón de herencia (hasta el 2009) para la nueva administración que inicie en diciembre del año en curso. No debemos perder de vista esta consideración dado que hablamos de maniobras en la política monetaria con un continuismo (será casi de doce años en el 2009) en materia de control de la inflación: primero menor al 10% seguida de un periodo de estabilización y luego con la meta ambiciosa del  3 por ciento.
Los resultados inflacionarios le han conferido al gobernador Ortiz Martínez ser uno de los personajes de la economía mexicana que más credibilidad goza hacia adentro y hacia fuera. Por ello deseamos que la política monetaria para este 2006 tenga las suficientes bases para soportar los ventarrones que surjan por el ambiente electoral. Para conservar el  prestigio y por el bien de todos.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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