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Por la Espiral - January 19, 2006

Bancos, ¿dónde está la eficiencia?

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Bancos, ¿dónde está la eficiencia?
-Perversión: tasas y tarjetas de crédito
-¿Quién regula la banca extranjerizada?

Nos mintieron con argumentos de que los bancos extranjeros además de rescatar de la quiebra a los bancos propiedad de mexicanos, traerían un marco de competitividad y de beneficios adicionales para los usuarios del sistema.
 La técnica europea y estadounidense, ambas, harían una diferencia notable para los clientes, para el impulso de nuevos programas y para la economía en su conjunto.
 Pamplinas, nos engañaron, omitieron decirnos que los mexicanos nos convertiríamos en presas de los bancos extranjeros dentro de la trampa de un mercado que es vital para el funcionamiento de la microeconomía.
 Jamás previmos pasar a un escenario en donde el desempleo sería una constante en el sector bancario;  la calidad del personal sería sustituida por una menor basada en la relación precio del salario; los fraudes y las operaciones dudosas provendrían desde adentro de las sucursales para detrimento de los clientes; y que los usuarios pagaríamos una larga serie de comisiones que no pueden ocultar los defectos de la actividad bancaria: ociosa, ineficiente e incapaz. A lo que adicionamos el recrudecimiento de la voracidad, la usura y la ambición.
 ¿A quién le importa atender bien al cliente? El predominio es obtener las mayores ganancias derivadas del cobro de las comisiones, un impuesto disfrazado que la banca extranjera impuso y en el que cada vez gana más terreno. Además,  se añaden acomodaticiamente los pocos bancos propiedad de empresarios mexicanos inspirados en la  política de “si el otro lo hace por qué yo no”.
 La banca extranjera avanza en el  terreno imponiendo nuevas comisiones, ajustándolas a su libre entender, sin que medie un arbitro competente que frene tales abusos.
 Pero, ¿alguien se incomoda? Lo esencial es que los bancos hagan negocio como sea, pero que lo hagan, y que avancen en las utilidades por que eso habla bien de la economía mexicana.
 La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que encabeza Jonathan Davis Arzac, condensa los resultados trimestrales de los bancos y de otros intermediarios financieros. En el boletín estadístico más reciente, el de septiembre de 2005, aparece que la banca en México logró una utilidad neta de 10 mil 406 millones de pesos en el trimestre julio a septiembre; y en nueve meses, de enero a septiembre, una utilidad por 34 mil 651 millones de pesos, 87.18% superior a la de igual lapso de 2004.
 Las ganancias de la banca, una parte  son producto del margen financiero, rubro al que se integran los ingresos que obtienen las instituciones por el cobro de comisiones y tarifas por sus servicios.
 En la cartera de crédito de la banca, el crédito al consumo tiene una dinámica especial, de hecho se ha multiplicado en los últimos tres años.
Para el  trimestre de julio a septiembre de 2005, la cartera de crédito en el segmento de consumo totalizó 227 mil 884.5 millones de pesos un incremento de 10.41% respecto al segundo trimestre del año de referencia; y un aumento de 47.57% en comparación con el tercer trimestre de 2004.
 Dentro del segmento de consumo, las tarjetas de crédito mantienen el liderazgo con todas las connotaciones que esto implica por ser proclive de caer fácilmente en cartera vencida, dado que el llamado “dinero revolvente” es una fuente de poder adquisitivo para los asalariados en México. Un buen número de personas lo utilizan como un complemento de su salario o bien como recurso básico para  los consumos diarios.
 Sabemos que es erróneo que la  tarjeta de crédito se utilice en forma de complemento del salario, es más bien un instrumento para emergencias, reservaciones y domiciliar pagos directos de servicios.
 El dato de que en México operan  más de 47 millones de tarjetas bancarias (son 33 millones de débito y 14 millones de crédito) implica un futuro muy  promisorio para las instituciones de crédito que seguirán ampliando sus ganancias por margen financiero. Tenemos 47 millones de tarjetas que todos los días producen una serie de ingresos por concepto de  las comisiones: consulta de saldo en el cajero; retiro en efectivo en el cajero; cambio de NIP; bajar del mínimo requerido por la administración de la tarjeta;  apertura de la cuenta; pago de anualidad;  reposición de tarjeta; solicitud de tarjeta adicional. Hay casos absurdos en las tarjetas de crédito como la comisión por no usar el dinero plástico; por quejarse ante el banco y emitir una reclamación improcedente; y recientemente se añadió  una comisión más: la de intento de sobregiro con la tarjeta.
 Lo más recomendable es detectar a los bancos a tiempo antes de caer en sus redes de excesos. En arbitrariedades, por no usar la tarjeta de crédito, aquí ubicamos a la tarjeta UNI Santander K que cobra de comisión 47 pesos.  O bien la comisión por reclamación improcedente en la que figuran las tarjetas American Express con un cargo por 300 pesos; la tarjeta de crédito de Banca Afirme con  200 pesos; la tarjeta de crédito de Banca Mifel que penaliza al cliente con 170 pesos; la Black de Santander-Serfin cobra 190 pesos; la tarjeta de crédito del Banco del Bajío cobra 150 pesos; la de Inbursa 250 pesos; Banorte 150 pesos; BBVA Bancomer 200 pesos; HSBC le cobra 320 pesos al cliente que se queja por algo indebido en su tarjeta de crédito y no logra demostrar que tiene  la razón; y finalmente la tarjeta de crédito de Ixe cobra 250 pesos. A todas hay que añadirle, por si fuera poco, el IVA.
 Las comisiones por intento de sobregiro las encontramos en las tarjetas de American Express por 50 pesos; Banamex penaliza con 50 pesos; la Afirme Oro con 100 pesos; la Clásica Afirme con 50 pesos; BBVA cobra 100 pesos y HSBC 40 pesos.
 Y si las comisiones le indignan, cuidado, porque a pesar de que tenemos la inflación más baja de nuestra historia moderna, de 3.3% en 2005, y mantenemos una tendencia hacia menores tasas de interés para el pago de los ahorros y la referencia de los créditos hipotecarios, por alguna razón, las tasas de interés del dinero plástico no se desinflan y son en promedio superiores al 40% (BBVA Bancomer, la tarjeta  Oro Internacional es la más cara del mercado con  una tasa anual del 48.92% más IVA) y son todavía mayores las de morosidad.
Entonces, le preguntamos a Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, ¿quién regula las tasas de interés para las tarjetas de crédito que son hoy por hoy el rubro más caro en el país? ¿Lo hace la mano invisible del mercado? ¿O el oligopolio de la banca extranjera? ¿Quién manda?
Agradezco sus comentarios a: claulunpalencia@yahoo.com

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