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Política - January 12, 2006

Sudamérica quiere perfilarse como la potencia económica y ecológica del siglo XXI

La Comunidad Sudamerica de Naciones,
 tiene todo para ser una potencia mundial
 Foto: Internet

Panamá, Panamá .- 12 de Enero del 2006.- Después de medio milenio de saqueo de los recursos naturales del subcontinente americano por parte de las potencias coloniales y neocoloniales, las jóvenes repúblicas de la región (que no superan los 200 años de vida independiente) tienen la oportunidad de consolidar un bloque geopolítico que podría ser la gran potencia económica y ecológica del nuevo siglo.

Su objetivo es la creación de una “unión de países sudamericanos” a imagen y semejanza de la Unión Europea (UE). Con una moneda única y un parlamento supranacional similar al de la UE en Bruselas. Ya existen antecedentes regionales de este proyecto político y económico, como son la Comunidad Andina (integrada por Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Bolivia) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), creado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia en 1996, al que se han unido posteriormente Chile, Perú, Venezuela, Ecuador y Colombia.

El 9 de diciembre de 2004, durante la conmemoración del 180 aniversario de la Batalla de Ayacucho, en la que el mariscal Antonio José de Sucre selló la independencia de los países bolivarianos (desde Venezuela hasta Bolivia) que se emanciparon de España, los gobernantes regionales aprobaron la “Declaración del Cuzco sobre la Comunidad Sudamericana de Naciones”.

Los mandatarios reunidos en esa ciudad peruana, en el marco de la III Cumbre Presidencial Sudamericana, decidieron conformar la CSN siguiendo la propuesta ideológica de los líderes que en el siglo XIX dirigieron el proceso independentista en el sur del Continente, como Simón Bolívar y José de San Martín, quienes soñaron con una “patria grande sin fronteras”.

El acta fundacional fue firmada por los jefes de Gobierno de Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Chile, Guyana, Suriname, Venezuela, Argentina, Uruguay, Ecuador y Paraguay, quienes con mayor o menor optimismo sentaron en la antigua capital del imperio inca las bases de la integración, la unidad y la construcción de un futuro común para sus pueblos.

El último paso de este proceso se produjo en este mes de diciembre, durante pasada cumbre semestral del MERCOSUR llevada a cabo en Montevideo (Uruguay). Allí los países miembros de la CSN decidieron poner en marcha una comisión que se encargue de impulsar y dar seguimiento a la creación de ese nuevo bloque de integración regional, estableciendo un calendario y una lista de metas a ser cumplidas.

Un arca de Noé de la biodiversidad

Este bloque geopolítico nace con grandes ventajas. Según el analista internacional Isaac Bigio la futura Comunidad Sudamericana tiene un área de 17 millones de kilómetros cuadrados que alberga a 361 millones de personas, más de la mitad de ellas en Brasil (el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, desempeña la presidencia pro témpore de la CSN). Igualmente posee el 27% del agua dulce del planeta, 8 millones de kilómetros cuadrados de bosques, recursos comprobados de gas y petróleo para un siglo y el liderazgo mundial en la producción de muchos productos alimenticios.

Bigio señala que “la ventaja que la CSN podría tener ante la UE es que es más homogénea desde el punto de vista cultural, idiomático, religioso e histórico. Mientras que en los países de la UE hay más de 25 lenguas oficiales y fuertes minorías religiosas, el 95% del subcontiente entiende dos lenguas que son mutuamente inteligibles (español y portugués) y practica el cristianismo (sobre todo el catolicismo). Mientras Europa libró dos guerras totales, Sudamérica nunca ha tenido tal clase de confrontación”.

Por su parte, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) destaca que el Sub continente Sudamericano es una de las zonas más valiosas en términos de biodiversidad del planeta: la mayor diversidad florística del mundo se encuentra en la región, disputada con valores máximos por hectárea de selva tropical entre la Mata Atlántica del Brasil, el sureste amazónico del Perú (Tambopata) y el occidente de Colombia (Chocó); con la mayor riqueza de flora de alta montaña del mundo en los Andes del norte.

Igualmente, informa la UICN, América del Sur contiene aproximadamente 90.000 especies de plantas vasculares (comparadas con las 30.000 especies en el África Sub Sahariana y las 35.000 de Asia tropical, Australia y el Pacífico). La cordillera de los Andes alberga la mayor concentración de especies de aves de todo el mundo. A manera de ejemplo, solo en Ecuador (con una superficie de 283 mil kilómetros cuadrados aproximadamente) se encuentran más especies de aves que Canadá y la región continental de Estados Unidos juntos (con más de 19 millones de kilómetros cuadrados). El récord en especies en la región lo tiene Perú con 1.784 especies de aves aproximadamente.

Asimismo, la mayor riqueza de mamíferos se encuentra en las zonas áridas, sabanas tropicales y selvas de transición del continente, llegando a contabilizar en algunos casos hasta 423 especies de mamíferos en Brasil. En cuanto a anfibios, el mayor número de especies del sub continente se encuentra en Colombia (585 especies).

De la misma manera, la organización Conservation International (CI) subraya que en esta parte del mundo se encuentran varios “hot spots”, es decir, ecorregiones de alta biodiversidad, como son los Andes Tropicales, la zona Chocó-Darién-Occidente de Colombia y Ecuador, Brasil, la Región Central de Chile, y Tierra del Fuego (en el extremo sur de América).

El experto en biodiversidad Norman Myers explica que los “hot spots” ocupan menos del 5 por ciento de la superficie del planeta y conservan alrededor del 50 por ciento de las especies del globo. Entre estos colosos de la megadiversidad se encuentran Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, la Amazonía brasileña y el sur de Venezuela quienes podrían llegar a ser grandes potencias en dos de los grandes negocios con mayor proyección económica hacia el futuro: la biotecnología y el biocomercio, proporcionando materia prima para las industrias farmacéuticas, cosméticas y alimenticias.

Bancos de agua del planeta

Como ya se mencionó anteriormente, la CSN es también uno de los grandes reservorios de agua potable del mundo (el otro es Canadá). Uno de estos bancos de agua de la región es el denominado Sistema Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua subterránea más grandes de la Tierra, ocupando un área de alrededor de 1.190.000 kilómetros cuadrados (superficie mayor que las de España, Francia y Portugal juntas) por lo que también en un momento se le denominó “el Acuífero Gigante del MERCOSUR”.

Hasta antes del relativamente reciente descubrimiento de que realmente se trata de un sistema interconectado, el acuífero se conocía, en sus diversas localizaciones geográficas, bajo los nombres de Botucatu en Brasil, Misiones en Paraguay y Tacuarembó en Uruguay y Argentina.

En los cuatro países que conforman el MERCOSUR, el acuífero se distribuye de la siguiente manera: En Brasil abarca una superficie de aproximadamente 850.000 kilómetros cuadrados (correspondiente al 9,9% del territorio); en Argentina 225.000 kilómetros cuadrados; (7,8%) en Paraguay 70.000 (17,2%); y en Uruguay 45.000 (25,5%).

Conscientes de la necesidad de preservar este estratégico “banco de agua potable”, los cuatro países miembros del MERCOSUR pusieron en marcha el Proyecto para la Protección Ambiental y el Manejo Sustentable del Sistema Acuífero Guaraní, con el apoyo del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés), el Banco Mundial (BM) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los países que ejercen soberanía sobre el Sistema Acuífero Guaraní esperan obtener, mediante un uso sustentable, abastecimiento de agua y energía para el futuro cercano. También, al tratarse de una región del mundo carente de conflictos, se espera que la industria mundial de sectores relacionados con la utilización del agua participe en la explotación racional de este importante recurso.

Otra de las grandes reservas de “oro azul” (denominación que ha recibido el agua potable en los últimos tiempos) ubicada en el corazón de Sudamérica es el Pantanal, que cubre 165.000 kilómetros cuadrados (casi la misma superficie que España) en Brasil, Bolivia y Paraguay.

Considerado el principal humedal de agua dulce del mundo, el Pantanal es un complejo rompecabezas de lagos, lagunas, ríos, bosques e islas con intensa vegetación. Con un terreno seco la mitad del año que se convierte en laguna llana en la restante mitad, el Pantanal es el hábitat de miles de especies animales, entre ellas 650 de aves, más de 190 de mamíferos, 50 de reptiles, más de 1.100 de mariposas y 270 de peces. Sus posibilidades como destino ecoturístico mundial son inmensas.

Sumideros de carbono contra el Cambio climático

Otra de las riquezas que pueden marcar el futuro económico de esta Comunidad Sudamericana de Naciones son sus grandes masas de bosques tropicales, no sólo mediante el aprovechamiento racional y sostenible de los recursos forestales que allí se encuentran, sino también debido a su potencial como sumideros de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases causantes del efecto invernadero y el consecuente calentamiento del planeta.

El Protocolo de Kyoto, convenio internacional que coordina los esfuerzos globales para solucionar el Cambio climático, contempla el pago de dinero a aquellos países que posean bosques destinados a la captura de CO2, impidiendo su liberación a la atmósfera.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) señala tres grandes superficies boscosas en América del Sur: la Amazonía, la Mata Atlántica y el Chocó Biogeográfico.

La selva amazónica, quizás la más conocida, arropa al Río Amazonas de 6.275 kilómetros de longitud (casi dos tercios de los cuales son navegables), y que se considera la red fluvial más extensa y caudalosa del mundo, con unos 100.000 metros cúbicos por segundo en su desembocadura en el Atlántico.

La Amazonía es una amplia región natural que se extiende de norte a sur entre el macizo de las Guayanas y el escudo o macizo brasileño, y este a oeste desde el océano Atlántico hasta la cordillera de los Andes. Su enorme superficie, 7.000.000 kilómetros cuadrados, ocupa los territorios de Brasil, en su mayor parte, y en menor proporción los de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guyana y la Guayana francesa.

Por su parte, la Mata Atlántica formaba junto con la selva amazónica el conjunto de los dos mayores y más importantes bosques del continente. A la llegada de los colonizadores europeos en 1500, cubría una extensión de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados del territorio brasileño. Hoy sólo queda un 8% del bosque original.

Según estudios realizados por el Jardín Botánico de Nueva York existe más diversidad de más plantas y animales en una hectárea de la Mata Atlántica que en toda Alemania. Debido a ello ha sido declarada Reserva de la Biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Finalmente, la ecorregión Chocó-Darién es una franja costera de más de 19 kilómetros de extensión, que abarca desde el Canal de Panamá hacia el oriente, continuando por la vertiente Pacífica de Colombia y del norte de Ecuador, hasta el Cabo Pasado en la provincia ecuatoriana de Manabí.

Comprende toda la región desde el nivel del mar hasta la divisoria de aguas de los Andes Occidentales en Colombia y Ecuador, desde los 0 metros hasta 4.000 metros o más de altitud.

Conservation International anota que la ecorregión Chocó-Darién incluye ecosistemas que abarcan desde bosque húmedo tropical de tierras bajas hasta bosques montanos y páramos en las estribaciones de los Andes, tales como manglares, matorrales, pastizales húmedos, humedales y bosques aluviales, bosque húmedo de tierras bajas (bosque húmedo tropical), bosques montanos, páramos y bosques secos.

Sin lugar a dudas la Comunidad Sudamericana de Naciones posee recursos y capital humano de sobra para convertirse en una potencia emergente del calibre de China (dentro de un sistema democrático). Sin embargo este subcontinente megadiverso, mestizo y mágico todavía debe superar sus contradicciones históricas de desigualdad, pobreza y rivalidades entre vecinos para poder entrar de lleno en el nuevo milenio consolidando una propuesta combinada de paz social, desarrollo sostenible y democracia participativa en el hemisferio. (Fuente: Radio Nacional de Panamá)

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