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Buenas Noticias - January 11, 2006

México se suma a los festejos mundiales del genial músico austriáco Wolfgang Amadeus Mozart

Mozart a los seis años ya interpretaba con
 maestría instrumentos de tecla y el violín
 Foto: Internet

Ciudad de México.- 11 de Enero del 2006.- Genio innato, de personalidad polémica, músico virtuoso y prolífico -más de 600 obras-, en este 2006 se cumplen 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart y México se ha sumado a los festejos que por la efeméride se organizan en todo el mundo.

En torno a su vida y obra mucho se ha dicho de su talento, e incluso ha inspirado películas, investigaciones y libros, lo cierto es que Mozart (1756-1791) es la figura cimera del periodo clásico por excelencia en la historia de la música universal.
Considerado por muchos el mayor creador de la música culta de todos los tiempos, primero se consagró como niño prodigio en las cortes europeas y después en uno de los compositores más importantes del viejo continente, de quien se dice nunca corrigió una partitura por la perfección con que componía sus piezas.
De la vasta producción musical que el "genio de Salzburgo" hizo en 35 años, destacan sus 50 sinfonías, 25 conciertos para piano, 42 sonatas para violín, 17 para piano, 23 cuartetos de cuerdas y más de una veintena de óperas, además de una "Misa de Réquiem" que dejó inconclusa.
Ante el indiscutible talento y capacidad creadora del compositor originario de Salzburgo, Austria, de quien este 27 de enero se conmemora el 250 aniversario de su natalicio, poco se sabe del ataque frontal que hizo a través de su obra a la sociedad vienesa de su tiempo.
Influido por las ideas de la Revolución Francesa, en 1785 Mozart decidió ponerle música a "Le Mariage de Figaro" (Las bodas de Fígaro), texto del escritor francés Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais (1732-1799), quien también es conocido gracias a esta ópera del libro "El barbero de Sevilla" (Barbier de Séville).
Lejos de la crítica social implícita en el texto, Mozart quedo cautivado por las posibilidades expresivas que estaban latentes en los personajes de la obra de Beaumarchais y fue él, y no su libretistas, Lorenzo Da Ponte (1794-1838), quien propuso el tema de "Fígaro" como un proyecto operístico, sin tendencias políticas.
El compositor estaba consciente que él había sido hasta entonces el primer músico independiente consagrado, tras haber renunciado al puesto como maestro de capilla en la corte del Arzobispo Colloredo en Salzburgo, toda vez que hasta la Revolución Francesa los músicos eran considerados como lacayos al servicio de los nobles.

Tras la presentación de esta ópera en cuatro actos en Viena, el 1º de mayo de 1786, donde estuvo presente en el escenario la crítica social a través de un Fígaro que arremete contra la clase dominante, el público noble estuvo lejos de identificarse con los protagonistas, "Fígaro" y "Susana".
El verdadero mensaje de la trama, en la que el conde de "Almaviva" es el tirano, personaje con el que se identificó la nobleza austriaca, gira en torno a la pérdida del poder por parte de la clase dominante y la defensa de la gente oprimida.
Tal situación le trajo a Mozart grandes problemas en su carrera, e incluso aceleró su muerte, toda vez que se le fueron cerrando las puertas y perdió su posición dentro de la sociedad vienesa, lo que a la postre se reflejó en una crisis económica que duró hasta su muerte, sin llegar a la pobreza, como se asegura.
No obstante, de ninguna manera se debe considerar a Mozart como un compositor revolucionario o un creador condescendiente con el gusto fácil del público, y es importante dejar en claro que sus más deslumbrantes obras no son chispazos de talento, sino temas y motivos que obedecen a leyes artísticas.
De las principales características mozartianas, el don más extraordinario de este compositor, y también el más exclusivo, es el de la universalidad, gracias al cual todas las formas musicales que practicó alcanzaron con él su máximo nivel artístico.
En este sentido, hay que destacar que más allá de haber abordado la forma sonata, los cuartetos para instrumentos de cuerdas, los conciertos pianísticos, las sinfonías, la ópera, la música vocal e incluso el "lieder", en ningún caso dio un trato trivial.
La vigencia y actualidad de Mozart radica justamente en la consagración que hizo de cada una de estas formas, de tal suerte que las fórmulas del clasicismo sufrieron una evolución, que culmina con Ludwig van Beethoven y que desembocó en el Romanticismo, en el que muchos elementos mozartianos hallaron eco en Schubert y Mendelssohn.
Además de "Las bodas de Fígaro" (1786), considerada su obra cumbre en el género operístico, destacan entre las más conocidas "Don Giovanni" (estrenada en Praga en 1787), "Cosí fan tutte" (1790), "La flauta mágica" (1791) y "El rapto en el serrallo" (1782), está última a escenificarse en México en 2006 por la Compañía Nacional de Opera en Palacio de Bellas Artes.
Al hablar de la relación que Mozart tuvo con la ópera, es importante decir que el compositor estuvo en Italia, donde absorbió todo cuanto necesitaba saber del género para igualar e incluso superar a los compositores italianos del momento.

Lo que Mozart hizo después fue ampliar y perfeccionar el lenguaje operístico hasta trascender los esquemas y tradiciones del género italiano y dos claros ejemplos de ellos son las óperas "Idomeneo rey de Creta" (1781) y "La clemencia de Tito" (1791).
El melodrama mozartiano se divide en óperas italianas y "singspiele" alemán. Las primeras, con libreto en italiano, son serias, cómicas o de carácter ambiguo, mientras que el segundo no está cantado totalmente, aunque en ambos casos las obras se basan en la ya tradicional alternancia de recitativo y aria.
De la tradición italiana destacan óperas como "Mitrídates, rey de Ponto", "Ascanio en Alba" y "Lucio Sila", escritas entre 1770 y 1772 en Milán, Italia. En tanto del género "singspiel" destacan "La obligación del primer mandamiento" (1766) y "Bastián y Bastiana" (1768).
Para participar en las celebraciones que en todo el mundo se organizan por el 250 aniversario del natalicio de Mozart, el Coro de Madrigalistas de Bellas Artes, dirigido por James Demster, ofrecerá el viernes 27 de enero un concierto operístico en la Sala Manuel M.
Ponce del Palacio de Bellas Artes.
La propuesta artística es una selección de arias extraídas de las óperas más famosas de Mozart, de tal modo que el público disfrutará de lo mejor de títulos como "La flauta mágica", "Cosí fan tutte", "Don Juan", "El rapto en el serrallo", "La clemencia de Tito" e "Idomeneo rey de Creta".
Wolfgang Amadeuz Mozart nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, Austria, y estudió con Leopold Mozart, su padre, conocido violinista y compositor que trabajaba en la orquesta de la corte del arzobispo de esa ciudad europea.
A los seis años ya interpretaba con maestría instrumentos de tecla y el violín, por lo que su padre lo llevó en gira por las cortes de Europa. Al mismo tiempo, inició su faceta de compositor que no abandonó hasta el último momento de su vida.
Recibió innumerables reconocimientos, pero en su estapa adulta las oportunidades de trabajo le fueron muy difíciles de conseguir, por lo que siempre tuvo problemas económicos, si bien su fama como compositor nunca menguó.
A decir de los conocedores, Mozart epitomiza el clasicismo del siglo XVIII, sencillo, claro y equilibrado, pero sin huir de la intensidad emocional. Murió en Viena, Austria, el 5 de diciembre de 1791, se cree que por una dolencia renal crónica. (Notimex

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