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Por la Espiral - January 5, 2006

Maniobras del desendeudamiento

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

Maniobras del desendeudamiento
Consideraciones en moneda local
México y el soporte de las corredurías

En los últimos tres años Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay han hecho emisiones de deuda soberana denominada en moneda local en los mercados externos. Estas emisiones son calificadas como intentos pioneros y más bien cautos por establecer un historial que más adelante permita un acceso a plazos, cantidades mayores y a tasas de interés más bajas.
La dificultad de los países en desarrollo para endeudarse externamente en su propia moneda es un factor que agrava los problemas de ajuste macroeconómico ante un desequilibrio en las cuentas externas.
La CEPAL indica al respecto que si la deuda externa está denominada en moneda extranjera, una devaluación eleva la carga (en moneda local) del servicio de esa deuda, lo que a su vez comprime el resto del gasto, con una mayor pérdida potencial de producto y empleo.
Para superar esta dificultad, las economías emergentes han hecho grandes esfuerzos por medio de aumentar las emisiones de deuda en moneda local. La idea es interesar a los inversionistas internacionales a través de dos vías: acrecentar el atractivo de acudir a los mercados de deuda interna,  y emitir deuda externa en moneda local.  
Brasil y México han facilitado el acceso de los inversionistas extranjeros mediante la profundización de los mercados locales de deuda. En Brasil, el 4% de los bonos gubernamentales emitidos localmente pertenecen a extranjeros, mientras que en México poseen el 70% de la emisión de bonos a 20 años.
Recientemente surgió el Índice de Bonos de Gobierno para mercados emergentes locales, compuesto por instrumentos de 16 países, cuatro de los cuales son latinoamericanos: Brasil, Chile, Colombia y México.  Debido a los potenciales beneficios que el desarrollo de un mercado como éste traería, organismos multilaterales regionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF) han procurado contribuir a su extensión.
De las emisiones de deuda externa en moneda nacional, el resultado obtenido en 2005, fue posible gracias a un contexto externo favorable de bajas tasas de interés en los mercados mundiales y precios altos de las materias primas, lo que posibilitó la apreciación de las monedas locales.
Este año el escenario internacional puede sufrir una modificación considerable de la mano de la Reserva Federal dirigida a impulsar nuevos incrementos en las tasas de interés. No lo debemos perder de vista, primordialmente para las nuevas colocaciones y en cualquier contratación de nueva deuda.
La CEPAL refiere que la emisión de deuda realizada por Brasil en el tercer trimestre del año pasado, fue  la más exitosa en términos de plazo (10 años), y de monto (mil 479 millones de dólares). Las emisiones efectuadas por  Colombia y Uruguay fueron a plazos más bien cortos y por montos relativamente modestos para los estándares internacionales.
A COLACIÓN
 En el terreno de la deuda,  a lo largo del año México recibió una serie de revisiones de parte de corredurías como Moody’s y Standard & Poor’s (mes de enero);  R&I (mes de junio); y Fitch Ratings (cuarto trimestre del año).
 Una de las evaluaciones más completas fue la de Fitch Ratings en cuyo reporte para la deuda mexicana incluyó las siguientes consideraciones:  1) La calificación de la deuda en moneda extranjera pasó de BBB- a BBB. 2) La calificación de la deuda mexicana en moneda nacional pasó de BBB a BBB+.3) El techo para la calificación de México aumentó de BBB a BBB+. 4) La calificación para la deuda de corto plazo en moneda extranjera permaneció sin cambios en F3. 5) Las calificaciones para la deuda de PEMEX, tanto en moneda nacional como en moneda extranjera, ambas permanecieron constantes en BBB y BBB- , respectivamente.
Si usted se pregunta, amigo lector, qué propició  el respaldo de las corredurías internacionales para conceder a México notas tan positivas en un nivel de “perspectiva estable para la deuda mexicana”, dentro de los portafolios de los inversionistas extranjeros, a continuación se enumera una lista: 1) Consolidación de la estabilidad macroeconómica. 2) Reconocimiento a la solidez del marco de política macroeconómica. 3) Mayor credibilidad de la política monetaria del Banco de México. 4) Buen manejo de los pasivos, que permitieron al gobierno reducir la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante movimientos del tipo de cambio o de las tasas de interés.  5) Mejora  en las cuentas externas y en la posición de liquidez internacional. 6) Alivio en la carga asociada a la deuda externa.  7) Sana posición en las reservas internacionales administradas por el Banco de México. 8) Flujo de divisas extraordinarias que le dieron al Gobierno Federal una liquidez que no tenía contemplada.
Por el momento, todos estos factores han incrementado la fortaleza de México ante los choques externos, aunque como hemos señalado y explicado, la economía no deja de sufrir los embates derivados por el choque de oferta petrolero que nos genera un efecto positivo, por la posición exportadora del hidrocarburo; y otro negativo,  ante la globalización  por la vía de importar inflación y un menor crecimiento.
Una nota tranquilizante es que estamos comenzando el año con el respaldo de las corredurías internacionales, con una coincidencia que señala que los  indicadores externos de México están convergiendo al promedio de   los países con calificación BBB, o inclusive superándolos, como en el caso del déficit en la cuenta corriente como porcentaje del PIB, el cual se encuentra financiado completamente por la inversión extranjera directa.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 El gobierno del presidente Vicente Fox padece de una ambivalencia agotadora, contradictoria en todo lo que hace en el ejercicio del poder y de la administración. En el tratamiento de la deuda externa tampoco nos hemos logrado librar de esta patología.
 En tanto se procura cancelar los Bonos Brady, realizar pagos anticipados con el FMI y aminorar las presiones de los vencimientos aprovechando la acumulación de las reservas, al mismo tiempo, crece nuestra posición deudora con el Banco Mundial y el BID, dos organismos que en esta administración lograron un papel de liderazgo como fuente acreedora.  Es ilógico que el dinero que adelantamos para el pago de los vencimientos, aparezca contratado en otra factura con el Banco Mundial y el BID, para instancias y programas, que pudieron ser cubiertos con reservas o con recursos extraordinarios del Presupuesto. No era necesario endeudarse por otra vía.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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