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Por la Espiral - January 1, 2006

Chile, a tiempo ante el Milenio

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Chile, a tiempo ante el Milenio
-México le quedan nueve años
-Empleo, salario y política social

 Leemos con cierto anhelo la noticia que difunde la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) acerca de que Chile es el único país en América Latina que  ha logrado cumplir el objetivo del Milenio de aminorar la pobreza extrema a la mitad y Brasil, Ecuador, México, Panamá y Uruguay están en línea para lograrlo.
De acuerdo con la CEPAL, en toda América Latina y el Caribe existen 222 millones de pobres y de ellos, 96 millones están en la indigencia, el 18.6% de la población total.
A la fecha, el  cumplimiento hacia la meta del Milenio de reducir la  pobreza extrema (que ubica a las personas con ingresos inferiores a un dólar por día) es de 34% en la región, recordemos que el compromiso fue adoptado en septiembre de 2000  y que restan nueve años para llegar a  tiempo con los propósitos asumidos ante la Organización de las Naciones Unidas.
De acuerdo con el documento “Objetivos de desarrollo del Milenio: una mirada desde América Latina y el Caribe”, algunos  países de Centroamérica, Bolivia y Paraguay son, desgraciadamente, los que reportan los menores avances.
Para que la región logre cumplir la meta es necesario que tenga un crecimiento en conjunto de 4.4%, un reto difícil debido a que entre 1990 y 2004 el promedio del incremento ha sido de apenas 2.8 por ciento.
En el caso de los países con menores avances, la CEPAL afirma que éstos deben lograr un crecimiento de por lo menos 6% anual hasta el 2015, año establecido para el cumplimiento de los ocho objetivos incluidos en las Metas del Milenio: 1) Erradicar la pobreza extrema y el hambre. 2) Lograr la educación primaria universal. 3) Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. 4) Reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años. 5) Mejorar la salud materna. 6) Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. 7) Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. 8) Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.
A menos de la mitad del camino, las evaluaciones puntualizan que América Latina ha dado algunos pasos a favor de la reducción del hambre; de la mortalidad infantil;  y en proveer de acceso al agua potable, aunque en conjunto la región no refleja importantes avances en pobreza extrema y mortalidad materna infantil.
GALIMATÍAS
 Desde que se adoptaron los compromisos del Milenio, diversos organismos como la CEPAL, el BID y el Banco Mundial han brindado una asesoría más cercana a los gobiernos de las economías emergentes  en lo que concierne a la estructuración de las políticas sociales orientándolas cada vez más a dejar los subsidios discriminatorios, tendenciosos, asistencialistas e incluso utilizados de artimaña político electoral para dar paso a otras prácticas más incluyentes y con política sociales basadas en transferencias monetarias condicionadas.
 El cambio de sentido ha sido muy positivo, ningún subsidio logra el cometido si éste no va acompañado de una serie de actividades colaterales para que verdaderamente logre los frutos deseados.
 En la problemática de la pobreza y su resolución observamos una maraña difícil de descifrar por que surge ante una falta de educación; por niveles de desnutrición; factores exógenos provistos por el medio ambiente y social en el que se desenvuelve la persona; por herencia cultural; constantes caídas en el crecimiento económico de un país; una insuficiencia de fuentes de trabajo; brecha de desigualdad en el ingreso; o por falta de salario bien remunerado. Podríamos elaborar una larga lista acerca de las premisas que influyen para que surja la pobreza y se anquilose, entre las cuáles no podemos dejar de mencionar a la corrupción como práctica del sector público y de la iniciativa privada.
 En todo caso,  el crecimiento de la pobreza y de la pobreza extrema, es un tema de alta prioridad. El asunto es cómo abordarlo en países con carencias de crecimiento sostenido y aplastados por un lastre enorme de problemas que han sangrado el bolsillo de la población, cancelándoles oportunidades de vida y de alcanzar niveles de crecimiento y desarrollo favorables.
 Ni siquiera la ONU tiene la fórmula para el crecimiento sostenido y también los economistas sabemos que el crecimiento per se no es suficiente para eliminar la pobreza si no va acompañado de políticas públicas y privadas que impulsen la generación y la sana repartición de la riqueza. La brecha de la desigualdad es perniciosa.
 A la par, sabemos que subsiste un interés por transparentar las cifras de la pobreza, siempre tan manipulables y al servicio de los gobiernos en turno, se busca conocer la realidad y crear estadísticas homogéneas para la región. En el actual sexenio del presidente Vicente Fox, la Sedesol y el INEGI cambiaron las fórmulas y los parámetros para medir la pobreza. Esto ha generado diversas reacciones porque unos consideran que siguen sin revelarse las grandes carencias.
 A  los esfuerzos por transparentar las cifras añado con especial énfasis la preocupación por los crecientes flujos de las remesas en México y otros países de América Latina. Para millones de familias es un alivio semanal, un subsidio que viene a aliviar la carga de la pobreza, pero ningún gobierno puede sentirse satisfecho de esta malsana dependencia máxime cuando proviene de una condición externa que provoca beneficios pero desde luego distorsiones.
 En ningún sentido, en ningún momento, un gobierno o un organismo internacional pueden considerar como real la reducción de la pobreza por el subsidio de las remesas, es una medicina temporal y amarga.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 Dice la CEPAL que trece millones de personas habrían salido de la pobreza en América Latina y el Caribe entre el 2003 y  2005.
Las nuevas mediciones indican que el flagelo disminuyó en la mayoría de los países. En Argentina durante 2004 descendió 16 puntos porcentuales en las áreas urbanas, y la indigencia lo hizo en 9.8 puntos respecto a 2002. En México se mantuvo la tendencia a la baja iniciada en 1996 con una nueva reducción entre 2002 y 2004, de 2.4 puntos porcentuales en pobreza y 0.9 en indigencia, principalmente en las áreas rurales. 
Las carencias más frecuentes tienen sus raíces en el déficit habitacional.  Más del 30% de la población en nueve países (de un total de 14) vive hacinada, conviviendo de a tres o más personas por cuarto.
La pobreza es un reto principal este año que recién comienza. Nos amanecemos en el  2006, en América Latina, con la carga de este doloroso flagelo.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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