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Buenas Noticias - December 30, 2005

La Sala Nezahualcóyotl, el recinto más sofisticado para música de concierto México cumple 29 años

Vista de la impresionante sala de
 conciertos
 Foto: Internet

Ciudad de México.- 30 de Diciembre del 2005.- Edificada como parte de la primera etapa de construcción del Centro Cultural Universitario (CCU), la Sala Nezahualcóyotl, el recinto más sofisticado para música de concierto en el país, cumple hoy 29 años de ser mudo testigo de innumerables acontecimientos culturales y artísticos.

Ubicada en Ciudad Universitaria (CU), en el sur de la capital mexicana, la Sala fue diseñada por los arquitectos mexicanos Arcadio Artis y Orso Núñez, sobre una superficie total de nueve mil 500 metros cuadrados, y construida en un tiempo record, por una legión de trabajadores que, entre la lava volcánica, construyeron, entre enero y diciembre de 1976, el famoso polígono de concreto.

El corazón acústico de la Sala, cuyo nombre está dedicado a Nezahualcóyotl, el célebre soberano chichimeca de Texcoco que compuso numerosos cantos y poemas, comenzó a latir el jueves 30 de diciembre de 1976 con la partitura de la obra "Fiestas", escrita ex profeso para la inauguración por el músico Héctor Quintanar.

En el palco de honor estuvieron esa fría noche de invierno, Porfirio Muñoz Ledo, entonces secretario de Educación Pública; Carlos Hank González, regente de la Ciudad de México, así como Guillermo Soberón Acevedo, rector de la UNAM, quien hizo la declaratoria inaugural del recinto, famoso por su acústica.

El diseño acústico de la que es considerada una de las más importantes salas de concierto de México y América Latina, que se genera por la posición de la orquesta, sigue el modelo europeo del Concergetbouw de Amsterdam, la Sala Usher de Edimburgo y la Sala Andreu de Glasgow.

Diseños semejantes existen en Berlín, Rotterdam, Londres y Bristol, donde la orquesta al centro de la sala en vez de junto a la pared o detrás de un telón, como en los teatros clásicos, le da la ventaja de que las ondas sonoras llegan directamente a los oídos del espectador.

El sonido reflejado, que complementa al que se recibe directamente, es dirigido por la forma quebrada de las paredes y por el plafón acústico, que es una especie de espejo sonoro que se encuentra sobre el proscenio y que lanza el sonido hacia la zona de las butacas sin que se produzca eco.

Este plafón, detalla la UNAM, está construido a base de secciones de esfera y prismas de acrílico, con altura regulable, que sirve para adecuar la sala en cada concierto de acuerdo al número y tipo de instrumentos.

Además, el escenario se proyectó sobre una cámara acústica que es un espacio vacío que opera como caja de resonancia y permite la óptima ejecución de las melodías en medio del aire, con un mínimo de pérdida de vibraciones por transmisión directa hacia los materiales de la construcción.

La isóptica, línea de trazo visual desde la zona de butacas, permite la perfecta visibilidad del escenario desde cualquier punto de la sala.

El edificio tiene cinco plantas que se sobreponen en forma de herradura. En el sótano está una sala auxiliar de ensayos, el almacén de instrumentos (con un acceso directo desde el exterior), la sala de máquinas (que cuenta con una subestación propia) y la ya mencionada cámara acústica.

También aloja los camerinos, oficinas administrativas, sala de prensa, taquillas y sanitarios generales, en lo que es la planta de mayor superficie, con dos accesos del exterior, uno destinado al público y taquillas y otro para músicos y personal administrativo, además de dos escaleras que unen todos los niveles del edificio.

El área prevista para camerinos cubre las necesidades de una orquesta de 100 músicos, aparte de cinco camerinos individuales con baño propio para solistas y directores.

En este nivel está el acceso al escenario por dos puntas opuestas, así como un puesto de control en el que está instalada la consola de iluminación de toda la sala.

Según registros de la UNAM, en 1991, el gobierno de Japón donó a la Sala Nezahualcóyotl un equipo de videograbación que permite grabar y transmitir por televisión sus conciertos, así como la proyección simultánea en los monitores instalados en su vestíbulo.

El equipo incluye un sistema audiovisual, otro de control de video y audio y uno más para la edición y duplicación de video, además de un equipo de video portátil.

A lo largo de estos 29 años, el magno recinto universitario con capacidad para unas dos mil 300 personas, sede de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM) desde 1976, ha sido anfitrión de connotados directores como Leonard Berstein, Eduardo Mata, Enrique Bátiz, Luis Herrera de la Fuente, Enrique Diemecke, Zubin Mehta y Kurt Masur, por mencionar algunos.

Asimismo, su escenario ha recibido a importantes agrupaciones y solistas como la Filarmónica de Nueva York, la de Dresde, Viena y Los Angeles, y las sinfónicas Nacional, de Londres, de Berlín y de España, entre otras. (Agencias)

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