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Por la Espiral - December 20, 2005

Turismo y cambio climático

 A nivel global, el cambio climático incide fuertemente en la llamada “industria sin chimeneas”, una actividad que cada vez  enfrenta nuevas variables que atentan contra su expansión.
 Qué difícil la tiene el turismo en el planeta: contagios por virus, como la gripe aviar; terrorismo; invasiones; revueltas; huracanes; deshielos; tsunamis; el desempeño de la economía mundial; el peso de los petroprecios; etc.
 El turismo, como fuente primordial de recursos para el desarrollo de un país, tendrá una connotación muy distinta en las próximas décadas lo que seguramente afectará a países como Francia y España por largo tiempo entronizados en los dos primeros lugares de países más visitados del mundo con una cuantiosa derrama de ingresos.
 La propia Organización Mundial del Turismo (OMT) visualiza una reorientación  en los gustos de los viajeros en los próximos años, en donde China surgirá como el destino favorito de los paseantes; junto con otras formas de turismo rural y ecológico. La gente querrá conocer sitios exóticos, apacibles, y a favor de la naturaleza.
 Me parece muy interesante percibir esta tendencia porque hacerlo desde ahora, nos permitirá seguir compitiendo por atraer flujos de visitantes en las décadas venideras, siempre y cuando tomemos cartas en el asunto.
 El cambio climático está provocando que la gente decida vacacionar en lugares seguros lejos de toda exposición a un tsunami, tifones, huracanes; etc. Los destinos de playa en los que se han realizado cuantiosas inversiones como el caso de México en la Riviera Maya; Puerto Vallarta; Nuevo Vallarta; Acapulco; y  Los Cabos, todos estos sitios podrían llegar a padecer la tesitura de menores índices de ocupación por los trastornos atmosféricos.
 El turista  nacional y extranjero busca protección, disfrutar el entorno y hacer valer cada dólar, euro, yen o libra que está pagando por los servicios contratados.
Los fenómenos naturales, además de todos los trastornos evidentes, provocan otros tantos más entre el cliente y el prestador del servicio. Algunas personas lo  padecimos en carne propia con el paso del huracán Emily por Mérida y Cancún. En los hoteles nadie quería perder su dinero; no querían cancelaciones; ni dar devoluciones. Para los paseantes que debíamos entrar a Cancún el día del huracán, la información proporcionada vía telefónica por los ejecutivos en las recepciones fue en el sentido de que “fuéramos a Cancún”, por qué “no pasaría nada”, a lo que enseguida añadieron que, en caso de tener un paquete turístico previamente pagado, “las cancelaciones no implicarían reembolso”.
En tiempos compartidos, con las ofertas de Getaway, el cliente al momento de reservar debe pagar inmediatamente vía tarjeta de crédito para tomar el Getaway al destino seleccionado, como mínimo con un mes de anticipación. Muchas personas que pagaron un Getaway con Interval en Cancún y que cancelaron su viaje por Emily  perdieron todo su dinero porque no hay reembolsos de ningún tipo, ni cancelaciones, ni cambio de fechas. No se vale.
Hay estragos para el turista que no puede arriesgar la vida de su familia por llegar al destino de vacaciones y en el que está sucediendo afectaciones climáticas que en primera modifican todas las condiciones de atractivo.  Eso está muy mal. Es una grave irresponsabilidad que los propios prestadores de servicios le digan al turista “llegue como lo tenía planeado, no  va a pasar nada, recuerde que usted ya pagó y no le podemos devolver su dinero”. No puede seguir sucediendo. Sabe, cuándo van a regresar a México los cientos de turistas que estuvieron afectados por Emily, Stan y Wilma. Nunca.
 La OMT advierte que el cambio climático plantea un riesgo creciente para el sector turístico, para los propios turistas y para las economías que se apoyan en el gasto derivado. “El cambio climático constituirá un riesgo creciente para la actividad turística en muchos destinos. Puesto que el turismo depende en gran medida del clima y dado que las políticas de las aseguradoras se ven cada vez más afectadas por el riesgo de catástrofes naturales, la precisión de la información meteorológica y la predicción de los fenómenos climáticos extremos son cada día más importantes para las empresas del sector”.
Para combatir esta amenaza, hay que investigar más e incrementar la coordinación entre las administraciones públicas y el sector privado de modo que se garantice que las políticas de turismo y los planes de desarrollo y gestión tengan presentes los posibles efectos.
Cabe mencionar que la OMT ha emprendido un amplio número de actividades de investigación, fortalecimiento de capacidades y cooperación técnica con el fin de promover el desarrollo sostenible del turismo y la conservación del medio ambiente en las zonas costeras;  en las regiones montañosas; en los destinos de ecoturismo; y en otras zonas especialmente sensibles al cambio de las condiciones climatológicas.
En la actualidad, la OMT prepara una lista de propuestas para ayudar al turismo a adaptarse al cambio climático.
GALIMATÍAS
 Después de mediados de diciembre encontrar un  lugar de hospedaje en destinos de playa en México es  casi imposible. Las agencias de viaje  han estado trabajando a toda su capacidad para satisfacer las peticiones de paquetes de playa.
 Como sabemos, únicamente el  50% de la capacidad hotelera de Cancún estará lista para la temporada vacacional de fin de año. Se hizo un gran esfuerzo por reestablecer los parques, hace poco Xcaret abrió sus puertas y como nunca se colocaron atractivos paquetes de viaje para la Riviera Maya, con la pena de que la gente prefirió  otros destinos de playa.
 Deseamos que en el 2006,  lo más pronto posible, vuelva todo a la normalidad en la Riviera Maya y que  la iniciativa privada junto con la Sectur pongan en marcha acciones más consistentes para contrarrestar los futuros embates climáticos, en un año que está siendo ubicado de nuevo problemático por la cantidad de posibles huracanes.
 En Estados Unidos, las autoridades elevaron las restricciones y condiciones para la construcción y protección de hoteles y fraccionamientos ubicados en el Golfo de México.  Dolorosos contrastes: mientras en la Riviera Maya se discute la utilización de las mallas anticiclónicas, en Estados Unidos, en la Isla del Padre, están exigiendo a los hoteleros la implantación de unos vidrios especializados anti huracanes tan fuertes y resistentes como uno blindado. Desde luego que la inversión es millonaria pero la previsión vale la pena.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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