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Toros y Deportes - December 20, 2005

El tamaulipeco Jorge Cantú se convirtió este 2005 en la gran revelación de las Grandes Ligas

Cantú fue la gran bujía en un equipo que
 pintaba para colero
Foto: Internet

Ciudad de México.- 20 de Diciembre del 2005.- Aunque ya había dado muestras de su talento, el tamaulipeco Jorge Cantú fue una grata revelación al erigirse como el pelotero mexicano más destacado en Grandes Ligas, en lo que sin embargo fue un año gris para las principales figuras tricolores.

En una temporada escasa de momentos brillantes, Cantú fue el único que logró ubicarse entre los líderes de bateo de la gran carpa y, merecidamente, se convirtió en el primer beisbolista en ganar el Premio Nacional del Deporte.

Lesionado gran parte de la temporada, el oaxaqueño Vinicio Castilla, de Nacionales de Washington, tuvo uno de sus años más flojos con el bat y el sonorense Erubiel Durazo fue intervenido quirúrgicamente y sólo jugó unos cuantos partidos con Atléticos de Oakland.

En la loma, Rodrigo López alcanzó a conseguir la victoria 15 en su última salida de la temporada, pero Esteban Loaiza batalló en el montículo y el zurdo Oliver Pérez se lesionó y no pudo concretar una temporada que se esperaba exitosa para él.

En cambio, Jorge Cantú se consolidó con Mantarrayas de Tampa Bay, donde ocupó en repetidas ocasiones el cuarto sitio en la alineación y terminó con 117 carreras impulsadas, en el séptimo lugar de la Liga Americana, a 30 impulsadas de "Big Papi", el dominicano David Ortiz.

En un equipo como Tampa Bay, que perdió por escaso margen la etiqueta del "más malo" de Grandes Ligas con Reales de Kansas City, Cantú tuvo un desempeño propio de una millonaria estrella de la gran carpa.

Reconocido por la propia prensa estadounidense como una revelación de la temporada, pese a que al principio pocos daban un dólar por él, Cantú bateó para .286 en 150 partidos, con 28 jonrones y 117 carreras empujadas, además de 171 imparables.

El tijuanense Oscar Robles fue otra agradable sorpresa del beisbol mexicano. El infielder brilló en el entrenamiento de primavera con Dodgers de Los Angeles, pero fue regresado a Diablos Rojos del México y cuando ya había arrancado la campaña, fue llamado de urgencia para cubrir al venezolano César Izturis.

Robles lo hizo muy bien, al grado que cuando Izturis regresó a las paradas cortas, el manager Jim Tracy no lo mandó a la banca y le dio un puesto titular en el infield del equipo angelino.

El ex diablo rojo, que tendrá mucha competencia en 2006 con la llegada del dominicano Rafael Furcal, acumuló porcentaje de .272, con 99 imparables, cinco de ellos cuadrangulares, 44 carreras anotadas y 34 producidas y un total de 150 encuentros, en un gran año de novato.

Pero salvo Jorge Cantú, Oscar Robles y Rodrigo López, el resto fue grisáceo, un tanto por lesiones como las de Erubiel Durazo y Oliver Pérez. De hecho, fueron contados los mexicanos que no se vieron afectados por lastimaduras esta temporada.

El sinaloense Luis Ignacio Ayala no fue la excepción. A mitad de temporada, lideraba en apariciones en la Liga Nacional, mas una inflamación en el codo lo dejó un buen rato fuera de circulación y terminó con marca de 8-7, con 2.66 de limpias, 71.0 innings lanzados, 14 bases y 40 ponches.

El máximo exponente de beisbol mexicano en los últimos años, Vinicio Castilla, tampoco se escapó a las lesiones y los últimos meses jugó con mucho dolor en la rodilla derecha, así que apenas bateó para .256, con 12 jonrones y 66 empujadas.

Quien sí estuvo sano todo el año fue Rodrigo López, que terminó con 15-12 y 4.90 de carreras limpias, cumpliendo el objetivo estadístico que se planteó de llegar a los 15 éxitos. Además, ponchó a 118 y caminó a 63 en 209.1 entradas lanzadas.

Esteban Loaiza, compañero de Luis Ignacio Ayala y Castilla en Nacionales de Washington, anduvo escaso de triunfos, al concluir con marca de 12-10, pero en lo demás estuvo cumplidor tras compilar 3.77 de efectividad, en 217.0 episodios, 173 "chocolates" y 55 boletos gratuitos.

Aunque la apertura de los campos de entrenamiento aún está lejana, desde ahora la esperanza mexicana ha renovado sus ilusiones con el traspaso de Esteban Loaiza a Oakland, Castilla a Padres de San Diego y la inminente recuperación de Erubiel Durazo y Oliver Pérez. (Notimex)

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