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Por la Espiral - December 13, 2005

Banxico y las tasas de interés

La decisión del Banco de México, de permitir un descenso en la tasa de fondeo mayor a lo esperado, ha provocado comentarios de sorpresa entre los analistas que avizoran menores tasas en el corto plazo y una consecuente depreciación “moderada” del peso respecto al dólar en el mercado cambiario.
 La semana pasada, la tasa de interés a un día bajó medio punto en lugar de un cuarto, el mensaje para los  mercados es de que podría aplicarse una política monetaria menos restrictiva, a partir de logros importantes en materia inflacionaria alcanzados en el presente año (la inflación terminará entre 3% y 3.5%).
Sin embargo, esta maniobra nos ha puesto a la expectativa. El Área de Análisis de  Scotiabank Inverlat indica en su reporte más reciente que “representa un cambio en la ejecución de la política monetaria y tendrá reacciones visibles en los mercados.  Banco de México parece apuntar hacia  más bajas en las tasas de interés en el futuro cercano”.
En un año sensiblemente electoral, la Junta de Gobierno del Banco de México, que encabeza el gobernador Guillermo Ortiz Martínez, muestra una disposición para un  manejo menos conservador de la política monetaria. Se trata de un aspecto que no hemos visto en varios años de la aplicación de la medida del “corto” y de restricciones monetarias para favorecer la  meta de la inflación, ha sucedido desde buena parte de la administración del presidente Ernesto Zedillo, y la que ha correspondido al presidente Vicente Fox.
El especialista Mario Correa, de Scotiabank Inverlat, señala que también es posible que Banco de México esté  preparando el terreno para cambiar su esquema formal de política monetaria hacia un esquema de tasas, y esté pensando que la tasa de interés vigente con la que inicie el esquema se mantenga durante algunos meses.
De confirmarse el cambio de orientación en la política monetaria a la que, desde mi punto de vista, observo con un ánimo coyuntural más que de tendencia, otra posible consecuencia es que el tipo de cambio sufrirá un ajuste a niveles superiores a los obtenidos en los últimos días.
De hecho, Correa explica que con la decisión de política monetaria y con la expectativa de que la Reserva Federal volverá a aumentar sus tasas de interés, el día de hoy martes 13 de diciembre, el diferencial entre México y Estados Unidos  se cerrará de forma significativa lo que debería propiciar la depreciación moderada del peso mexicano.
Es razonable, agrega Correa,  preguntarse qué tanto Banco de México está  preocupado por la fortaleza del tipo de cambio. “Cabe recordar que los movimientos en el tipo de cambio pueden ser abruptos y traumáticos para los mercados cuando las condiciones prevalecientes cambian de repente, por lo que liberar algo de presión no suena mal”.
 Por su parte, el Área de Estudios Económicos y Socio-políticos de Banamex, elaboró un reporte en el que también plasma su sorpresa por el ajuste en las tasas de interés a un día. No obstante, los especialistas de Banamex decidieron no modificar sus expectativas de corto plazo, con la estimación de  tasas de interés para fines de 2006 de 7.25% y la perspectiva de depreciación del peso  hacia 11.5 pesos por dólar en el año de referencia.
Arturo Vieyra y Sergio Kurczyn, ambos expertos de Banamex, coincidieron en que la estrategia adoptada se apoya en buena medida en el amplio margen de maniobra que proporciona la fortaleza cambiaria, ya que a pesar del menor diferencial de tasas de interés México-Estados Unidos,  la paridad continuó apreciándose hasta alcanzar un nivel de 10.5 pesos por dólar, factor que se vio impulsado por la baja aversión al riesgo en los mercados internacionales.  Como resultado de la medida oficial la tasa de fondeo bancario terminará este año en 8.25 por ciento y el próximo año finalizará en 7.25 por ciento.
Un elemento clave para entender por qué actuó así el Banco de México es que en el  horizonte inmediato, puede prolongarse la abundancia de liquidez a nivel mundial, con un impacto favorable para las economías de los países emergentes.
Banamex apunta que en el comunicado no se intentó justificar el movimiento en términos de mejores perspectivas inflacionarias, y lo novedoso es su diagnóstico de la abundante liquidez mundial, que ha propiciado apreciaciones cambiarias; esto es, el grado de fortaleza del peso explica la decisión del instituto central.
GALIMATÍAS
 No debemos perder de vista los efectos que deriven de una modificación en  la política monetaria del país en manos del Banco de México dirigido principalmente por Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del instituto, hasta el año  2009.
Tampoco hay que perdernos los reacomodos que surjan en la política fiscal, a partir de la autonomía del Servicio de Administración Tributaria (SAT), que hoy podría aprobarse en el Congreso y que le daría al presidente Fox la facultad de elegir al titular de la Junta de Gobierno de ese organismo para el próximo sexenio.
 En la situación actual, el SAT permanece como un  órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda, tiene una Junta de Gobierno integrada por el titular de Hacienda,  quien la preside; por tres consejeros designados por el secretario de Hacienda, de entre los empleados superiores de Hacienda; por tres consejeros independientes designados por el presidente de la República, dos de éstos propuestos por la Reunión Nacional de Funcionarios Fiscales en términos de la Ley de Coordinación Fiscal.
 De aprobarse la reforma constitucional, el SAT obtendría un nuevo esquema de órgano de gobierno, a partir de que la Junta de Gobierno estaría integrada por siete miembros: el presidente del organismo; dos miembros propuestos por las entidades federativas en los términos que la ley disponga, y otros dos con amplio conocimiento del sistema financiero nacional, designados de entre prestigiados académicos y miembros de colegios de profesionales; así como el titular de la secretaría del despacho encargada de la hacienda pública federal y un servidor público.
 Los nombramientos recaen en la facultad del Presidente de la República con la aprobación de las dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara de Senadores o, en su caso, de la Comisión Permanente. Los primeros cinco integrantes de la junta desempeñarán su encargo por periodos escalonados de seis años cada uno.
 Desde Los Pinos nombrarán al presidente del SAT, que pasará a formar parte de la “herencia” que dejará la actual administración para el relevo en el  poder.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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