Home Por la Espiral Tipo de cambio: ¿Otra vez se caerá el peso?
Por la Espiral - December 12, 2005

Tipo de cambio: ¿Otra vez se caerá el peso?

A partir del primero de abril de 1994, de acuerdo al artículo 21 de la Ley del Banco de México,  la política cambiaria se determina por la Comisión de Cambios que está integrada por el secretario de Hacienda, el subsecretario de Finanzas y otro subsecretario de Hacienda, el gobernador del Banco de México y dos miembros más de la Junta de Gobierno del mismo instituto.
 A pesar de que el país cuenta con un régimen de flotación, en el que el peso tiene frente al dólar apreciaciones o depreciaciones diarias derivadas del juego entre la oferta y la demanda de divisas, la Comisión de Cambios desempeña un rol fundamental en un mercado cambiario que no está del todo libre porque la Comisión utiliza ciertos instrumentos (compra de dólares mediante opciones y ventas contingentes de dólares) para minimizar cualquier movimiento abrupto en la paridad.  Por ende, la decisión de “ajustar” la cotización del peso respecto al dólar recae en dicha Comisión.
 En una economía, el papel de los mercados, el de las tasas, el tipo de cambio y el bursátil hacen una especie de función similar a la del hígado en el cuerpo humano, lo que revela la naturaleza de su actividad y la reacción que provocan en los mercados las  decisiones internas de  política monetaria, cambiaria y fiscal; más la influencia de las  variables externas.
 En 1994, la moneda sufrió una fuerte devaluación: el  peso pasó de 3.50 a seis pesos por dólar en unos pocos días. Una de las decisiones que adoptó el  entonces recién estrenado gobierno del presidente Ernesto Zedillo fue la de dejar que el tipo de cambio fluctuara, sistema que sigue imperando en la actualidad, con la presencia acuciante de la Comisión de Cambios.
 Desde que el mercado cambiario es de “libre flotación”, la discusión de los analistas privados, académicos, investigadores,  exportadores y especialistas del sector público está enfocada a determinar en qué medida tenemos un peso apreciado respecto al dólar.
 Durante el sexenio de Zedillo, los exportadores señalaron que el peso mostraba un nivel de apreciación superior al 20%, se pedía entonces, una corrección en el nivel de apreciación para impactar positivamente  a las exportaciones mexicanas y generar el efecto contrario  en las importaciones.
 En la administración del presidente Vicente Fox sucede también una apreciación del peso, que hay que decirlo, tiene un sustento a partir de mayores divisas provenientes de las exportaciones petroleras con precios históricos en el mercado internacional. Adicionalmente, al súper peso coadyuvan la acumulación de reservas internacionales, los ingresos por divisas provenientes de las remesas, los flujos de inversión extranjera directa, la derrama que deja el turismo internacional y la confianza mostrada por los agentes económicos internacionales.
 Cabe añadir que el entorno nacional e internacional que predominó durante el sexenio de Zedillo es muy distinto al prevaleciente para Fox. En el sexenio de Zedillo  debimos recuperarnos de una caída de 6.2% de la economía en 1995 y añadir a las difíciles condiciones internas,  la influencia de un entorno negativo internacional caracterizado por una astringencia financiera y la volatilidad que durante 1997, 1998 y 1999, se presentó por la crisis asiática, los eventos de Rusia y Brasil que propiciaron en México una elevación en las tasas de interés y el tipo de cambio.
 Por su parte, en el sexenio de Fox, desde finales de 2002  inició la recuperación de la  economía de Estados Unidos, al tiempo que continuó evolucionando la escalada de los precios del petróleo, permitiendo  en la economía mexicana un exceso de dólares que han  propiciado la apreciación del peso  y la acumulación de reservas de manera histórica.
 Este año ha sido más notoria la apreciación del peso respecto al dólar. El nueve de diciembre de 2004, el tipo de cambio spot se ubicó en 11.32 pesos por dólar; el viernes pasado lo hizo en 10.64 pesos por dólar, una diferencia de 68 centavos, una revaloración de 6.39% a favor de la moneda mexicana.
A COLACIÓN
 A fines del año pasado, Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, efectuó varias declaraciones hablando en torno a la necesidad de reducir la apreciación del peso. 
De nuevo se pone el dedo en el renglón. La controversia más reciente se suscitó entre el presidente  Fox y Sergio García de Alba, titular de la Secretaría de Economía, ante la sugerencia de este último de realizar “ajustes razonables a la paridad del peso frente al dólar”, a lo que el mandatario respondió  tajante que “el peso continuará como hasta ahora”.
 Desafortunadamente, con todo y el blindaje financiero, el buen comportamiento de la macroeconomía, el adelanto en las amortizaciones de la deuda pública externa,  la acumulación importantísima de reservas, lo que los fundamentales no pueden hacer es evitar un ataque especulativo o una volatilidad derivada de señales encontradas a partir de una erosión de las expectativas.
El hígado de nuestra economía puede atrofiarse de la manera más sencilla, si los especuladores, depredadores oportunistas, se lo proponen. Por eso hay que evitar dar mensajes encontrados, las señales tienen que ser consistentes y coherentes.  No hay razón alguna para que, en el 2006, suceda un ajuste cambiario, salvo que existan veladas intenciones de crear otro escenario parecido al de noviembre y diciembre de 1994. ¿A qué candidato, de qué partido, le beneficiaría más un escenario catastrófico en lo económico? ¿Quién gana convocando, de nueva cuenta, el voto del miedo?
SERPIENTES Y ESCALERAS
 El 30 de noviembre de 1994 las reservas internacionales en el Banco de México sumaron 12 mil 484 millones de dólares, adicionalmente habían  siete mil millones de dólares disponibles como una línea de crédito con Estados Unidos y Canadá, cantidad que podría utilizarse ante cualquier contingencia como una  especie de “blindaje financiero”. La cantidad de Tesobonos a esa fecha totalizaban 16 mil 109.7 millones de dólares.
 Para el 31 de diciembre del año de referencia, las reservas internacionales cayeron a menos de seis mil millones de dólares y los Tesobonos rebasaban los 17 mil 700 millones de dólares. En el primer mes de la administración del presidente Zedillo se agotaron las reservas y comenzó a operarse el “error de diciembre” que nos llevó a una debacle económica de la que todavía no podemos levantarnos del todo. Sería muy grave para el país, los mexicanos y sus instituciones que pudiera suceder “otro error”.
Agradezco sus comentarios a:clalunpalencia@yahoo.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *